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El FBI desde adentro

Sep 27 2007

Por Adrianne Appel

BOSTON, Estados Unidos, sep (IPS) – El ex espía estadounidense Mike German, que como experto en terrorismo del FBI solía infiltrarse en organizaciones racistas y terroristas, se fue de la agencia harto de errores e irregularidades de sus superiores.

Entre los grupos que investigó German desde adentro se destacan uno del sudoccidental ciudad de Los Angeles que sembró bombas para intimidar y atentar contra la población negra y otro neonazi del noroccidental estado de Washington.

En 2004, este agente abandonó el FBI (Buró Federal de Investigaciones) tras presentar pruebas de que la oficina de la agencia en la ciudad de Tampa, en el sudoriental estado de Florida, había realizado grabaciones ilegales de una organización que investigaba.

Sus superiores trataron de ocultar esta irregularidad en lugar de acusar a los responsables.

El ex agente, experto autodidacta en terrorismo que trabaja en el centro de estudios Global Security, con sede en Washington, y en la Unión por las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU), la más antigua organización de derechos humanos de este país, es un crítico acérrimo del FBI y de sus operaciones de seguridad interna.

German calificó el programa secreto de la agencia de disfuncional e irresponsable.

«Estuve observando la actividad de la agencia y lo que descubrí fue un desastre infame», señaló.

En su libro «Pensar como terrorista: Experiencias de un ex agente secreto del FBI», German sostiene que los métodos ilegales aplicados por la agencia en la «guerra contra el terrorismo», entre ellas las torturas, constituyen una grave amenaza contra la democracia, la libertad y la seguridad del país.

IPS: Usted fue agente especial durante 16 años y espió a los estadounidenses. ¿Cómo puede decir ahora que teme que el FBI ponga en peligro la democracia?

GERMAN: Puede parecer extraño que un ex agente del FBI sea un defensor de los derechos civiles. Pero mi actividad, si bien era secreta, no era irresponsable. Yo trabajé en el área de justicia penal de la agencia.

Utilicé técnicas legales para recabar pruebas contra delincuentes conocidos. Me concentré en los integrantes de organizaciones conocidas por su involucramiento en actividades ilegales. Sabía que, al final, tendría que prestar declaraciones ante un tribunal y que el juez y el jurado iban a analizar mi conducta.

En las operaciones de seguridad nacional nunca hubo ese tipo de examen riguroso.

— ¿Por qué sus superiores decidieron que se infiltrara en esas organizaciones?

— Soy blanco, rubio y de ojos azules. Eso es todo. No recibí ningún entrenamiento. Tuve mucha suerte. Hubo muchas situaciones que pudieron salir mal. En todos los casos, fuimos presentados a la organización investigada por un ciudadano preocupado por sus actividades.

— ¿Cuál es la diferencia entre las organizaciones terroristas locales y las internacionales en términos de motivos y objetivos?

— No hay diferencias. Usan las mismas estrategias y métodos. Básicamente, la idea de una organización terrorista es representar a una comunidad dolida. No tienen ninguna autoridad, pero la ansían.

Su propósito es que el gobierno u otra autoridad tomen represalias contra la comunidad que ellos pretenden representar, con la esperanza de que les pidan ayuda a ellos.

— ¿La red terrorista Al Qaeda y las organizaciones neonazis usan las mismas técnicas?

— Los llamados expertos en terrorismo se refieren a la ingeniosa forma de organización de Al Qaeda, con células dispersas. Pero esa forma de organización fue tomada de los supremacistas blancos.

En 1992, la organización racista Ku Klux Klan publicó el manual «Resistencia sin líderes». La estrategia fue seguida por ellos, luego por los supremacistas y ahora por Al Qaeda.

— ¿Hay pruebas de que los métodos antiterroristas del gobierno estadounidense estén dando resultados?

— El Departamento de Estado (cancillería) calculó que los atentados terroristas habían alcanzado el máximo en 2003, pero esa cantidad se triplicó en 2004.

Seis años después de que el presidente George W. Bush declarara su guerra contra el terrorismo, no tenemos más seguridad que en 2001, a pesar de la enorme cantidad de fondos asignados y a la pérdida de nuestras libertades civiles.

Además, hay menos seguridad cuando renunciamos a nuestros derechos.

— ¿Cómo hay que combatir el terrorismo?

— Hay que concentrarse en la actividad criminal y no en la ideología.

Hay muchísimos tipos de terrorista. Existe división del trabajo en esas organizaciones. La gente que escribe manifiestos no es la misma que pone bombas. Gran parte de nuestros esfuerzos apuntan a las personas que dicen cosas que no nos gustan.

Pero si uno le da la oportunidad de hablar a la gente, se van a sentir mucho mejor y serán menos violentos.

— Usted investigó al FBI y a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. ¿Qué puede decir acerca de las Cartas de Seguridad Nacional, las solicitudes secretas de información acerca de ciudadanos comunes?

— Se atendieron al menos 143.000 Cartas de Seguridad Nacional. Cuando el inspector general del Departamento (Ministerio) de Justicia hizo una auditoria al respecto, descubrió más abusos en el uso de esas cartas que las que había informado el FBI.

Alguna de las personas que recibieron las cartas no las entendieron y brindaron muchos más datos de los que la agencia había solicitado. El FBI archivó la información. Eso muestra el tipo de corrupción que puede crear el secreto.

El inspector general trató de saber cuántas de esas misivas habían dado inicio a un proceso judicial. La respuesta fue 200, en total, y sólo una tuvo que ver con actividades vinculadas al terrorismo.

— ¿También hay intimidación dentro del mismo FBI?

— Di una clase sobre terrorismo y analizamos algunos documentos. Los funcionarios del gobierno que estaban en mi clase me dijeron: «Tengo miedo de leer esto porque voy a figurar en una lista.» Y esa gente pertenece al ámbito de inteligencia.

— Usted parece pensar que el FBI tiene arreglo. ¿Qué debe hacerse?

— Necesitamos un sistema transparente y responsable. Aumentó la corrupción y la incompetencia en las divisiones dedicadas a la seguridad nacional. En la actualidad no se entiende bien a los terroristas.

(FIN/2007)