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Extrema derecha va por los olvidados

Sep 26 2007

Análisis de Bill Berkowitz*

OAKLAND, Estados Unidos, sep (IPS) – Al igual que anteriores gobiernos republicanos, la derecha estadounidense trata de convocar a la presunta «mayoría olvidada» para fortalecer la estrategia de permanencia en Iraq y la lucha contra el terrorismo del gobierno de George W. Bush.

A fines de los años 60 y comienzos de los 70, el entonces presidente Richard Nixon (1969-1974) apeló a lo que llamó «mayoría silenciosa» para oponerse a la creciente movilización contra la Guerra de Vietnam (1965-1975).

Una década después, el presidente Ronald Reagan (1981-1989) hizo que la «mayoría moral» del reverendo Jerry Falwell trabajara a su lado en apoyo de la guerra de baja intensidad de ese mandatario en América Central y de movimientos de oposición en África.

Durante el periodo previo y el posterior a la revolución republicana de 1994 que por primera vez en décadas dio a ese partido el control del Congreso legislativo, el bando del legislador Newt Gingrich hizo que el reverendo Pat Robertson y la Coalición Cristiana de Ralph Reed instaran a los ciudadanos conservadores a rebelarse contra el gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

Ahora, en la era del gobierno de George W. Bush, el ex funcionario del gobierno de Reagan y activista conservador Gary Bauer lidera una nueva organización que aspira a contrarrestar a organizaciones liberales como MoveOn.org, y a apoyar la «guerra contra el terrorismo».

La Coalición de los Estadounidenses Olvidados (FAC, por sus siglas en inglés) está compuesta por veteranos líderes conservadores, entre ellos Don Wildmon, de la Asociación Estadounidense de la Familia; Robertson, de la Red de Transmisiones Cristianas; Paul Weyrich, de la Fundación Congreso Libre, y Tim LaHaye, coautor de la popular serie de novelas apocalípticas «Left Behind», y su esposa Beverly, fundadora de Mujeres Comprometidas por Estados Unidos.

Justo antes de que el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker prestaran su testimonio ante el Congreso sobre la situación en Iraq, la FAC emitió una declaración «advirtiendo a los estadounidenses sobre las consecuencias catastróficas de una retirada de Iraq».

«A muchos de los (44) firmantes (que lideran organizaciones con millones de miembros) habitualmente se los asocia a campañas contra el aborto y a favor del matrimonio y la familia. Pero se sienten también compelidos a manifestarse contra un cambio en la estrategia política internacional», dijo Bauer en un comunicado de prensa del FAC.

«Al firmar esta declaración, los conservadores religiosos están diciendo: ‘Sí, nos preocupamos por el matrimonio, la familia y los no nacidos, pero también por la seguridad nacional, la moral de nuestros soldados y mujeres y la guerra contra el terrorismo'», explicó.

«Los que piensan que los neoconservadores son los únicos en la derecha que se oponen a una retirada de Iraq, deberían pensarlo de nuevo», observó Don Feder, columnista conservador y miembro del comité directivo del FAC.

Pero Fred Clarkson, cofundador del blog TalkToAction, dijo a IPS que la Coalición «no existe, excepto para emitir ‘mensajes’ a creyentes verdaderos y para hacer aparecer en los medios que hay más apoyo a una política exterior fallida del que realmente existe».

«Huele a medida desesperada para reforzar el apoyo entre los conservadores religiosos, cuyo respaldo a la guerra parece estar derritiéndose más rápidamente que el manto de hielo polar», agregó.

Rob Boston, director asistente de comunicaciones de la organización Estadounidenses Unidos por la Separación de la Iglesia y el Estado, coincidió en que la Coalición de los Estadounidenses Olvidados podría ser apenas fuegos artificiales.

«Pero, si asumimos que éste es un esfuerzo serio, parece ser un intento de crear un ‘aumento de relaciones públicas’ entre la extrema derecha para ponerse a tono con la campaña militar», señaló.

Aunque el apoyo a la guerra de Iraq se desintegró bastante entre la población general, «muchos líderes de la derecha religiosa no flaquearon», afirmó Boston.

«Bauer, por ejemplo, estuvo entre un círculo de dirigentes de la derecha religiosa que el 1 de febrero se reunieron con Bush en la Casa Blanca para una actualización sobre la guerra. Ellos tienden a ver la guerra a través de gafas sectarias, con Estados Unidos liderando el camino contra el ‘islamo-fascismo’. Es una suerte de nueva cruzada», agregó.

La declaración, titulada «Las trágicas consecuencias de una retirada de Estados Unidos de Iraq», es el primer proyecto público del FAC.

En parte, dice que «la guerra de Iraq debe verse en el contexto más amplio de la guerra del islamo-fascismo contra Estados Unidos y la civilización occidental. Si nos retiramos ahora, o anunciamos un calendario para la retirada, la región se desestabilizará e Israel correrá un peligro mayor. Irán y Siria, dos pilares del eje del mal, se volverán más poderosos».

«Llevó 20 años recuperarse de la experiencia desmoralizante de nuestro fracaso en Vietnam. ¿Cómo convenceremos a los estadounidenses jóvenes de alistarse en el próximo esfuerzo para combatir el terrorismo si, retirándonos ahora, tácitamente admitimos que más de 3.600 de nuestros efectivos militares fallecieron en vano?», plantea el documento.

La declaración de la coalición muestra las grandes ambiciones del militarismo neoconservador, observó Clarkson.

«Estos líderes dejaron en claro, como Bush, que no hay vuelta atrás. Ellos también se están esforzando considerablemente por mostrar que la preocupación de la derecha religiosa en relación a la cultura interna no tiene nada que ver con una guerra injustificable al otro lado del mundo», señaló.

En una columna fechada el 14 de este mes, Bauer escribió que «lo más sorprendente» del FAC «es que involucraron a decenas de líderes de los valores religiosos y familiares».

«La victoria es una cuestión de valores. Creemos que la derrota a manos de una ideología que rinde culto a la muerte sería inmoral», opinó.

«Los votantes de valores también reconocen que la batalla contra el extremismo islámico, con Iraq como su frente central, y su batalla de décadas contra el materialismo y el relativismo cultural son dos frentes de la misma guerra por nuestra supervivencia», sostuvo.

«En un sentido muy real, la victoria en Iraq está inextricablemente vinculada, no solamente a la victoria en la guerra contra el terrorismo, sino también con nuestra capacidad de proteger nuestros apreciados valores en casa», añadió.

Pero, según Clarkson, «los conservadores de la Guerra Fría tuvieron una crisis de identidad cuando ésta terminó. Pero gracias al programa neoconservador, enmarcado en la tesis de Samuel Huntington sobre el choque de las civilizaciones, la ideología de esa estrategia revivida bajo la forma del anti-islamismo, y estos líderes de la derecha religiosa están completamente a bordo».

Rob Boston también vinculó la fundación del FAC con las elecciones presidenciales de 2008.

«Sin dudas, Gary Bauer también quiere usar la guerra contra el terrorismo para energizar la base de la extrema derecha adelantándose a las elecciones. Ellos necesitan algunos temas nuevos», aparte de las enmiendas constitucionales para prohibir los matrimonios entre personas del mismo sexo y los asuntos de inmigración, expresó.

(*) Bill Berkowitz es un connotado observador del movimiento conservador estadounidense. Publica periódicamente la columna «Conservative Watch» en la revista electrónica WorkingForChange.org. (FIN/2007)