ONU: UN NUEVO SISTEMA DE JUSTICIA INTERNA

Por Kingsley Chiedu Moghalu (*)

GINEBRA, Ago (IPS) En los debates e iniciativas de los últimos años para
reformar las Naciones Unidas se ha puesto el énfasis en los temas referidos al poder y al dinero, entre ellos los de la integración y estructura del Consejo de Seguridad, la saga de Petróleo por Alimentos, el presupuesto de la ONU y la revisión de los mandatos.

En 2006 el proceso de reformas se orientó hacia un tema igualmente fundamental, el de la responsabilidad dentro del sistema luego de que la Asamblea General pidió al entonces Secretario General, Kofi Annan, que designara un panel independiente de expertos para rediseñar los mecanismos internos de responsabilidades de la organización.

En diciembre de 2005 el Secretario General seleccionó a un juez en retiro de
la Suprema Corte australiana, un juez de Canadá, un profesor egipcio y ex
juez de la Corte Internacional de Justicia, un ex ministro del Perú y al
autor de este artículo para actuar como miembros del referido panel.

La mayoría de los funcionarios de la ONU están bien motivados y actúan con
el sentido de responsabilidad que son de esperar en funcionarios
internacionales. Algunos, sin embargo, tienen el falso concepto de que están
facultados para ejercer un poder ilimitado sobre sus subordinados, lo que
conduce a decisiones que a veces violan el derecho al debido proceso.

Por lo tanto, las necesarias salvaguardas y responsabilidades deben ser
puestas en funcionamiento para responder a los abusos y resolver conflictos.
En una organización con 55.000 miembros del personal pertenecientes a casi
200 países, la necesidad de un eficaz sistema de solución de disputas asume
un carácter de extraordinaria urgencia. El verdadero problema que tuvo que
enfrentar el Panel de Reforma fue el siguiente: ¿pueden los miembros del
personal de la ONU hallar justicia en una organización que tiene inmunidad
según la ley internacional y por lo tanto no puede ser demandada en los
tribunales de país alguno?

Como la mayoría de las organizaciones multilaterales, la ONU tuvo un sistema
interno de justicia administrativa desde poco después de su fundación. Pero
cuando el Panel de Reforma comenzó su trabajo comprobó que el sistema
existente estaba seriamente quebrantado. Puesto en funcionamiento en los
años 40, cuando la organización contaba con unos pocos cientos de
funcionarios, el sistema de responsabilidad de la ONU que encontramos en el
2006 era disfuncional, lento e ineficaz.

A mediados de 2006 el panel recomendó a la Asamblea General una revisión
fundamental y general al sistema interno de justicia, lo que sorprendió a
muchos observadores que pensaban que ello no se podía hacer. A su vez, la
Asamblea aprobó recientemente las recomendaciones para un nuevo marco de
responsabilidades.

El “equilibrio de poder” que crea un marco independiente interno de
responsabilidades en la ONU debería despertar más que un interés pasajero en
los gobiernos de los países en desarrollo, algunos de los cuales interpretan
la reforma de la ONU como el teatro de una lucha de poder más entre los que
quieren controlar a la organización mundial, es decir entre los países
ricos, que son los que suministran la mayor parte de los fondos para el
presupuesto y que quieren modelar a la ONU de acuerdo con su propia imagen
(y frecuentemente de acuerdo también con sus intereses nacionales), y la
multitud de países más pobres, que representan los dos tercios de la
organización.

En este nuevo sistema, jueces independientes con preparación legal y
verdaderos poderes judiciales revisarán y emitirán decisiones que serán
vinculantes incluso para el Secretario General, quien antes era considerado
esencialmente por encima de la ley administrativa del organismo mundial y
podía solamente recibir advertencias sin estar obligado a tenerlas en
cuenta. La justicia, incluyendo métodos alternativos de solución de
controversias tales como la mediación, será accesible para el personal de la
ONU, no sólo en Nueva York, Ginebra y Viena, sino también en remotos puestos
de avanzada desde Afganistán a Sudán, que son la faz verdadera de las
Naciones Unidas en el siglo XXI.

Hay todavía alguna distancia a recorrer hasta que el nuevo sistema entre
formalmente en vigencia a principios del 2009. Pero quizás las
modificaciones innovadoras recomendadas por el Panel de Reforma ayudarán
finalmente a crear una cultura de responsabilidad en las Naciones Unidas que
es necesaria para que la organización pueda lograr un apoyo político más
fuerte. Hablando en forma realista, también es claro que sin este tipo de
reforma será imposible alcanzar otros cambios, incluyendo la
reestructuración del Consejo de Seguridad de un modo que refleje las
realidades del siglo XXI en lugar de las de 1945. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Kingsley Chiedu Moghalu, jurista y miembro del Panel de Reforma del
Sistema de Administración de Justicia de las Naciones Unidas.

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