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EL MERCADO DEL AZÚCAR EN PELIGRO

Feb 20 2008

Por David Kleimann (*)

GINEBRA, Feb (IPS) Desde hace más de tres décadas, la Unión Europea
(UE) mantiene un extremadamente costoso esquema de suministros para su
mercado azucarero, que aísla a los productores locales de las fuerzas
del mercado internacional mediante un fuerte apoyo a sus precios y la
aplicación de aranceles prohibitivos a las importaciones. Este régimen
tiene como resultado precios tres veces más altos que los del mercado
mundial, así como un excedente de producción que sólo puede ser
exportado gracias a fuertes subsidios.

Al mismo tiempo, la UE ha permitido el acceso a su mercado de azúcar
libre de impuestos, en cantidades garantizadas, proveniente de algunas
de sus ex colonias. El Protocolo Azucarero, que prevé esas
preferencias para 18 países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP),
ha demostrado ser altamente remunerativo para los productores de esas regiones.

En 2003, tres de los más eficientes productores de azúcar que no
tienen acceso al altamente protegido mercado de la UE, Brasil,
Australia y Tailandia, presentaron en Bruselas una denuncia en la que
afirmaron que la UE subsidiaba sus exportaciones de azúcar más allá de
los niveles acordados en las negociaciones comerciales de la Ronda Uruguay.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) falló a favor de los
denunciantes y la UE fue obligada a hacer que su mercado interno se
adecuara a sus obligaciones ante la OMC. En consecuencia, en febrero
de 2006, la UE adoptó una programa radical de reformas para el período
2006/2007-2009/2010. Fundamentalmente, las reformas tienden a una
significativa reducción de la producción doméstica de azúcar, de 20 a
12 millones de toneladas, y establecen la reducción del precio en un
36% en el correr de cuatro años. Las reducciones de precio, sin
embargo, están en fuerte contradicción con los intereses de los países
ACP, la mayoría de ellos africanos, beneficiarios del Protocolo Azucarero.

La reforma de la UE ha producido otras severas consecuencias para los
signatarios del Protocolo Azucarero. En septiembre del 2007, la UE
denunció el protocolo y estableció el fin de las preferencias para
octubre de 2009. La denuncia tiene dos razones principales. Primero,
quitar presión al superabastecido mercado doméstico de la UE, que ha
demostrado ser relativamente resistente a los iniciales esfuerzos
reformistas. En segundo lugar, es previsible que las preferencias del
Protocolo Azucarero, si fueran mantenidas con duración indefinida,
puedan ser objetadas bajo las normas de la OMC.

Tanto la reforma de la UE como la denuncia del Protocolo Azucarero muy
probablemente pueden hacer que algunos países ACP con altos costos
deban cesar de producir.

Para mitigar esos efectos adversos la UE ha puesto a disposición 1.284
millones de euros de ayuda. Esta asistencia tiene por objetivo mejorar
la competitividad y la diversificación y de ayudar a la financiación
de más amplias necesidades de ajuste de los estados individuales. La
disponibilidad, sin embargo, depende de un bajo grado de
competitividad del Estado respectivo y del grado de confianza en las
preferencias.

En una senda paralela, la UE ha hecho a los países ACP una oferta de
acceso al mercado azucarero como parte de las negociaciones entre
ambas partes sobre los Acuerdos de Asociación Económica (AAE). Los AAE
deben reemplazar al sistema de preferencias comerciales del Acuerdo de
Cotonou a favor de los países ACP, cesado a fines de 2007. Bajo las
nuevas condiciones, los países ACP, que parecen ser las economías más
vulnerables del mundo, se encontrarán compitiendo entre ellos para el
acceso al mercado de la UE, ejerciendo una presión hacia abajo en los
precios y reduciendo las ganancias por las exportaciones.

El acceso al mercado azucarero que ofrece la UE es decepcionante en
varios aspectos y deja a la mayoría de los beneficiarios del Protocolo
Azucarero en peor situación.

Este escenario contradice la obligación de la UE bajo el Acuerdo de
Cotonou de proporcionar a los países ACP beneficios similares a la
situación previa a los AAE. Por lo tanto, los países ACP necesitan
plantarse con firmeza en las negociaciones de los AAE a fin de evitar
una inaceptable cláusula restrictiva de seguridad y para recibir
precios de exportación garantizados, así como cuotas iniciales
suficientemente amplias como para compensar pérdidas debidas a las
reducciones de precio.

Contra este trasfondo es de crucial importancia un juicio sobre el
valor de este nuevo ofrecimiento de la UE para el acceso a su mercado
azucarero, que fue anunciado dentro del contexto de las actuales
negociaciones de los AAE. La UE tiene la obligación moral y legal de
proporcionar a las pequeñas y vulnerables economías de las naciones de
ACP un acceso al mercado del azúcar que no sea de menor valor que el
de los acuerdos comerciales previos y también debe continuar
contribuyendo al desarrollo económico de esos países y a la reducción
de la pobreza. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Daniel Kleimann, experto alemán en derecho internacional y
relaciones internacionales.