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UE temerosa ante presencia china en África

May 19 2008

Por Michael Deibert

JOHANNESBURGO, may (IPS) – La Unión Europea (UE) pretende prevenir el ascenso de China como fuerza política y económica en África, mediante una asociación trilateral que le asegure en un lugar central.

La idea fue concebida por el comisario de la UE para el Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel, y apunta a crear bases comunes para la relación entre las tres partes, que, en ocasiones, ha sido objeto de polémica.

«Hay tres ámbitos en los cuales los socios pueden trabajar en conjunto: paz y seguridad, infraestructura y recursos naturales», señaló Veronika Tywuschik, investigadora del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo, con sede en Bruselas.

Esa organización no gubernamental colabora con las ex colonias europeas en África, el Caribe y el Pacífico, conocidos como países ACP.

Michel dejará el cargo en 2009 y se elevan las presiones sobre él para que cree una plataforma viable en los próximos meses.

Un periodo de consultas públicas, que comenzó el 16 de abril y terminará el 13 de julio, apunta a reunir una amplia variedad de opiniones acerca de cómo construir la asociación propuesta.

Los ciudadanos europeos podrán opinar acerca de en qué sectores debe centrarse la cooperación y por qué, mediante un cuestionario público.

La Comisión Europea, rama ejecutiva del bloque, agregó al cuestionario una introducción que dice: «El principal objetivo de la comunicación es promover un proceso innovador gradual de diálogo y cooperación entre África, la UE y China a fin de promover el entendimiento mutuo y permitir una mejor coordinación y cooperación en casos específicos».

Eso incluye «iniciativas multilaterales con el objetivo a largo plazo de impulsar la coordinación en materia de seguridad en África y mejorar la efectividad de la asistencia hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo de Naciones Unidas para el Milenio», agrega.

Se trata de las metas acordadas en la Cumbre del Milenio, instancia inaugural de la Asamblea General de septiembre de 2000 en presencia de numerosos jefes de Estado y de gobierno, entre ellas reducir a la mitad la proporción de personas que viven en la indigencia y combatir la expansión del VIH/sida, la malaria y otras enfermedades para 2015, respecto de las cifras registradas en 1990.

Los vínculos de China con África se profundizaron sustancialmente en los últimos años.

Las exportaciones de África a China crecieron más de 40 por ciento entre 2001 y 2006, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las importaciones de ese país desde África, 35 por ciento. En el mismo periodo, el crecimiento del comercio mundial ascendió a apenas 14 por ciento.

El comercio de China con África se acerca lentamente a superar la marca de los 55.000 millones de dólares anuales, y la participación de ese país en el crecimiento anual de las exportaciones del continente casi se duplicó desde 2000.

En una demostración de conciencia de su influencia, el gobierno chino anunció un préstamo de 5.000 millones de dólares a República Democrática del Congo en diciembre de 2007, pocos días antes de una importante cumbre UE-África en Portugal.

Esos hechos llevaron a líderes de la UE a promover el fortalecimiento del predominio europeo en el continente africano, al que consideran dentro de su esfera tradicional de influencia.

Pero esas ansias y todo lo que el bloque esté dispuesto a hacer, o no, para satisfacer su interés, suscitaron algunas preguntas.

El Comité de Desarrollo del Parlamento Europeo subrayó, en un informe de noviembre pasado sobre el vínculo de China con África: «Toda estrategia coherente a fin de responder a los nuevos desafíos planteados por donantes emergentes en África, como China, no deben tratar de emular sus métodos y objetivos, pues no sería necesariamente compatible con valores, principios e intereses de la UE a largo plazo».

También urgió a la UE y a China a elevar su apoyo a la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (Nepad), el marco de política multilateral de la Unión Africana para el continente.

«Las inversiones ‘incondicionales’ de China en las naciones africanas gobernadas por regimenes opresivos contribuyen a perpetuar las violaciones a los derechos humanos y a empeorar la gobernanza», señaló, en lo que parece ser una expresión de su preocupación por la participación de ese país en lugares como Sudán.

PetroChina, subsidiaria de la estatal China National Petroleum Corporation, posee una gran participación en el consorcio nacional petrolero de Sudán y mantiene grandes operaciones en el ámbito local.

El gigante asiático compró más de la mitad de las exportaciones petroleras de Sudán en 2006.

El acuerdo fue objeto de acaloradas críticas porque el gobierno de Sudán es acusado de utilizar esos beneficios para comprar armas con las cuales mantiene sus operaciones militares, de forma directa y a través de intermediarios, en la región de Darfur.

En esa vasta región occidental de Sudán, el ejército de ese país y las milicias árabes Janjaweed («hombres a caballo»), supuestamente apoyadas por Jartum, son acusadas de cometer una limpieza étnica contra la población local.

La violencia ya dejó unas 300.000 personas muertas, principalmente civiles, desde 2003, según el subsecretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) para Asuntos Humanitarios, John Holmes.

La guerra civil dejó unas 2,7 millones de personas desplazadas.

China volvió a ser noticia por este asunto en abril de este año, cuando estibadores sudafricanos se negaron a descargar armamento de un buque de ese país destinado al régimen represivo del presidente Robert Mugabe, de Zimbabwe.

El gobierno de Mugabe es acusado de graves violaciones a los derechos humanos a fin de sofocar a la oposición.

Algunos observadores ven con cinismo las intenciones de China y de la UE, quizá recordando posiciones políticas como el entusiasta apoyo de Francia al dictador de Ruanda Juvénal Habyarimana, de la etnia hutu, o la brutalidad con la que Portugal condujo su guerra contra los rebeldes del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) de 1964 a 1974.

«Los acuerdos se volvieron una suerte de cobertura para que los gobiernos extranjeros sigan adelante con sus intereses en África», señaló George Ayittey, distinguido economista de la Universidad Americana, de Washington.

«De alguna manera, los europeos se quedan afuera de África porque muchos gobiernos del continente firman acuerdos con China. Lo que debe ser primordial son los intereses africanos y esos gobiernos no los tienen en cuenta», indicó Ayittey. (FIN/2008)