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La esperanza en una probeta

Ago 8 2008

Por Emilio Godoy

MÉXICO, 7 ago (IPS) – «Tenemos que dejar la mentalidad del jonrón», afirmó el director ejecutivo del Proyecto Global para una Vacuna contra el VIH, para ilustrar con una metáfora beisbolera el camino hacia el descubrimiento de medicamentos preventivos y microbicidas para combatir el sida.

Hasta ahora, los dos únicos intentos en 25 años por hallar una cura para la pandemia más peligrosa del mundo que llegaron a pruebas de eficacia han fallado. El último lanzamiento en blanco para los científicos fue el descarrilamiento de la investigación en torno a un fármaco de la firma transnacional estadounidense Merck & Co.

A mediados de la década pasada, la comunidad científica y la industria farmacéutica mostraban un abierto optimismo respecto del desarrollo de una vacuna contra el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). Un decenio después, ese ánimo es más moderado, aunque el entusiasmo se mantiene.

«Sólo es el segundo intento fallido por desarrollar una vacuna. Mantenemos la esperanza, porque hay varios proyectos en marcha y porque millones de vidas pueden ser salvadas», dijo a IPS Seth Berkley, presidente de la Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI por sus siglas inglesas), al hablar en la XVII Conferencia Internacional sobre Sida que finalizará este viernes en México.

IAVI es un organismo no gubernamental que nació hace 12 años, con oficinas en cinco ciudades en cuatro continentes y presencia en 23 países. Tiene una red de pruebas clínicas que abarcan India, Kenia, Uganda, Ruanda, Sudáfrica y Zambia y un presupuesto anual de 84 millones de dólares.

«Una vacuna segura y eficaz es la más prometedora forma de detener el avance del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida, causado por el VIH)», recalcó Bernstein.

Actualmente, hay 27 proyectos de vacunas contra el VIH, la mitad de los cuales ya involucran pruebas clínicas en personas. En 2006 comenzaron a aplicarse 13 de ellas en ocho países, entre ellos Brasil. Desde 1987, cuando se dio inicio a los intentos en pos de un medicamento preventivo, ha habido más de 30 candidatos.

«Sólo una vacuna puede terminar con la epidemia, una dosis de bajo costo, segura y altamente efectiva y protectora en cualquier tipo de circunstancias», declaró Simon Noble, editor del informe mundial 2008 de IAVI.

Datos del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH-Sida (Onusida) indican que en 2007 había en el planeta 33 millones de personas con el virus, de las que más de tres millones recibían tratamiento antirretroviral, que permite controlar el mal y alargar la vida de los infectados.

Las proyecciones de esta organización previenen que, entre 2015 y 2030, esa medida preventiva podría evitar unos 28 millones de infecciones.

Los científicos dedicados a estas investigaciones apuestan por cambiar el esquema de trabajo, al pasar de centrar esa labor en un producto determinado a modelos de evaluaciones clínicas. Hasta ahora, las pruebas se han centrado en la inmunización celular para evitar que el virus se regenere en el organismo.

Uno de los mayores enigmas para los expertos es cómo favorecer la producción de anticuerpos, dado que la enfermedad ataca el sistema inmunológico del cuerpo humano. Una de las recomendaciones del reporte de IAVI es continuar con la indagación de cómo diseñar fármacos que causen la aparición de antígenos.

Cuatro productos podrían provocar esa reacción. Fenómenos como la elusión de los niños, hijos de madres seropositivas, que no se infectan al nacer también retan al conocimiento científico.

Pero, como lo recordó Tachi Yamada, director ejecutivo del programa de salud global de la Fundación Bill y Melinda Gates, nueve de cada 10 ensayos de aplicación de tratamiento con humanos fracasan.

En cualquier caso, una vacuna no estaría lista hasta por lo menos dos décadas, como lo previó Anthony Fauci, director del Instituto de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, y cuya estimación es 2031, cuando habría 80 millones de enfermos.

Esa fecha es muy simbólica, pues Onusida creó el proyecto Sida 2031 para hallar soluciones a la pandemia. Ese programa incluye uso de tecnologías, financiamiento y prevención y empezaría a ofrecer resultados en 2009.

Los países en desarrollo han reclamado durante la conferencia internacional el mantenimiento de experimentos en esos territorios. «No se deben suspender las pruebas en África. Sería un error. África debe ser parte de la solución», manifestó Omu Anzala, profesor de la Escuela de Medicina de la keniata Universidad de Nairobi.

Los microbicidas, de uso femenino, atraviesan por un estado similar. Hay pruebas en marcha en República Dominicana, Puerto Rico, Estados Unidos, Bélgica, Gran Bretaña, Tailandia, Tanzania, Uganda, Malawi, Sudáfrica, Camerún, Kenia, Zambia y Zimbabwe.

Los microbicidas son productos que previenen o reducen la transmisión del virus y son considerados idealmente seguros, de bajo costo, efectivos y de uso sencillo. Pueden tener forma de gel, anillo vaginal o tabletas. Por ello, el VIH no puede acercarse a la célula humana, entrar en ella ni replicarse para proseguir con la infección.

Al menos ocho variantes se encuentran en proceso investigativo. Una de las principales candidatas es la dapivirina, que llegará a pruebas clínicas en 2010.

«Los microbicidas están entre los productos más prometedores en desarrollo contra el VIH. Le darían a las mujeres una poderosa nueva manera de proteger su propia salud», destacó Zeda Rosenberg, directora de la Sociedad Internacional para los Microbicidas.

El desarrollo de estos medicamentos puede ocurrir a partir de antirretrovirales exitosos contra el Sida y su empleo sería de naturaleza profiláctica, como ocurre con enfermedades como la malaria y la tuberculosis.

«Las pruebas deben ser realizadas en países con las mayores necesidades de opciones contra el VIH. Además, deben ser probadas en los sitios donde serán usados los microbicidas, considerando efectividad, riesgos, aceptabilidad y efectos adversos en las poblaciones clave», señaló Rosenberg.

La conferencia internacional, que agrupa a unos 25.000 representantes de gobiernos, organismos internacionales y grupos no gubernamentales de todo el mundo, ha sido poco pródiga en la exhibición de novedades médicas.

Cuatro antrirretrovirales que bloquean las sustancias que el virus emana fueron las estrellas del congreso, cuya próxima edición se escenificará en 2010 en Viena.

Otra novedad gira en torno a un reporte publicado en la revista especializada The Lancet, que expone una investigación de una píldora para ingerir previamente a sostener relaciones sexuales que impediría la transmisión del VIH. El equipo de científicos a su cargo se pregunta si las drogas aplicadas a combatir la enfermedad podrían adaptarse para protegerse frente a ella.

En Tailandia, Botswana y otras naciones de América, Asia y África se realizan tres pruebas entre usuarios de drogas inyectables, hombres y mujeres heterosexuales y hombres que tienen sexo con otros hombres, como gays y bisexuales, no infectados, a quienes se dan antirretrovirales y muestran «grandes promesas», según el informe.

«Diría que estamos entre primera y segunda bases», resumió Bernstein, siguiendo con su lenguaje beisbolista para explicar la situación en la búsqueda de una cura contra el virus. (FIN/2008)