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Camino a la Casa Blanca dura una semana

Oct 28 2008

Por Jim Lobe*

WASHINGTON, 28 oct (IPS) – Cuando falta una semana para las elecciones en Estados Unidos, el opositor Partido Demócrata se encuentra en buena posición para ganar el control de la Casa Blanca y consolidarse como mayoría en ambas cámaras del Congreso legislativo.

Su candidato presidencial, el senador Barack Obama, goza de un sólido liderazgo de entre cinco y 12 puntos porcentuales por encima del senador John McCain, del gobernante Partido Republicano, de cara a los comicios del 4 de este mes, según las encuestas de opinión de las últimas dos semanas.

También disfruta de un liderazgo significativo en cinco estados clave, llamados también «oscilantes», donde la lucha es cerrada, según las encuestas del mes pasado. Estos son Virginia (este), Ohio (noreste), Colorado (centro), Florida (sudeste) y Nevada (oeste).

En esos estados ganó el presidente George W. Bush en las elecciones de 2000 y 2004, y McCain los necesita para obtener una victoria en el Colegio Electoral.

Obama incluso lidera, según algunas encuestas, en Carolina del Norte (este), estado que era considerado principal baluarte de McCain el mes pasado.

«Sin duda, la competencia presidencial de 2008 aún puede cambiar de dirección y derivar en una victoria de McCain», escribió el analista político Charlie Cook, del semanario National Journal, pero señaló que, a este punto, debería suceder algo drástico para que eso ocurriera.

Al mismo tiempo, la ambición demócrata de ganar por lo menos nueve asientos más en el Senado, meta que parecía demasiado ambiciosa cuando se realizaron las convenciones de ambos partidos en agosto y septiembre, parece ahora posible. Sesenta asientos le darían a los demócratas una «súper mayoría» para adoptar legislaciones sin obstáculos republicanos.

La decisión el lunes de un jurado de Washington DC de condenar por delitos de corrupción al senador republicano con más tiempo en la cámara, Ted Stevens, fue el último y quizás más espectacular revés para las esperanzas republicanas de impedir una «súper mayoría» demócrata. Stevens competía por su séptimo periodo de seis años en el Senado, pero ahora es probable o que se retire o pierda en las urnas.

En Estados Unidos, los senadores son elegidos para un mandato de seis años, pero un tercio de la cámara se renueva cada dos.

La situación en el Senado parece tan complicada para los republicanos que algunos líderes del partido piden que los recursos financieros de la campaña, en vez de ser destinados a McCain, se vuelquen a los legisladores cuyos puestos están en riesgo.

«En estos últimos días antes de las elecciones, los republicanos deben afrontar algunas realidades estratégicas», sostuvo David Frum, analista neoconservador del American Enterprise Institute, y ex redactor de los discursos de Bush. «Nuestros recursos son limitados, y nuestro mensaje está fallando», alertó.

«No podemos pelear en todos los frentes. Estamos renunciando a carreras que podemos ganar para ayudar a la campaña nacional que está casi perdida. En estos 10 días finales, nuestra meta debe ser: los senadores primero», escribió el domingo en The Washington Post.

Sesenta asientos de los 100 del Senado, junto a una mayoría fortalecida en la Cámara de Representantes, prácticamente le asegurarían a los demócratas la aprobación de su agenda interna, que probablemente incluya temas como la cobertura universal de salud, una reducción de las deducciones fiscales a las empresas e individuos y una ola de medidas para revertir la era de desregulación económica que comenzó a fines de los años 70.

Algunos analistas, especialmente republicanos, alertan que un drástico cambio de este estilo podría conducir al país a una época similar a la del New Deal (Nuevo Trato) del presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), política de reactivación económica basada sobre la asistencia social y el intervencionismo estatal.

De hecho, la propia campaña de McCain hace dos semanas comenzó a difundir declaraciones de Obama sobre «propagar la riqueza» y un «cambio redistributivo» para presentarlo como un candidato «socialista» que amenaza a la clase media y a Wall Street.

El peligro «socialista» parece ser el tema principal de la campaña republicana, así como los perjuicios de un «gobierno de un solo partido».

Pero las encuestas sugieren que esos ataques al estilo de la Guerra Fría han tenido poco impacto en la opinión pública, como la actual ofensiva para cuestionar el pasado de Obama, en especial su vinculación en los años 60 con un líder radical que encabezó una violenta división en el movimiento contra la Guerra de Vietnam (1964-1975) y que ahora enseña en la Universidad de Illinois, Chicago.

«Quizás, en el medio de la peor crisis financiera de la nación desde la Gran Depresión, los estadounidenses están menos susceptibles a los políticos que ofrecen acusaciones irrelevantes en vez de soluciones», escribió el analista Matthew DeLong en el sitio web Washington Independent.

La mayoría de los analistas ven a la crisis financiera como la principal razón del descalabro de McCain, quien prácticamente estaba empatado con Obama antes del colapso de la firma de inversiones Lehman Brothers, suceso que desencadenó el pánico en las bolsas.

En las elecciones primarias, el republicano ignoró los temas económicos, en los que admitió públicamente escasa experiencia, y se concentró en cambio en su bagaje militar y sus condiciones para ser comandante en jefe del Ejército.

Como fuerte defensor de la desregulación financiera desde que entró al Congreso a comienzos de los años 80, McCain no ha podido distanciarse de las políticas promovidas con entusiasmo por Bush y que han sido consideradas la razón de la actual crisis.

Pero la economía no es su único punto débil. También está la elección de la gobernadora del noroccidental estado de Alaska, Sarah Palin, como su compañera de fórmula, hecho que fue bien visto por el ala más derechista, en especial la cristiana, pero que lo dejó mal parado ante los independientes y los republicanos moderados, que la consideran nada calificada para el puesto.

Al dar las razones de su decisión de volcarse por Obama, destacados republicanos como el ex secretario de Estado (canciller) Colin Powell mencionan en primer lugar la elección de Palin. También se han quejado del carácter personal de los ataques de la campaña republicana contra el candidato demócrata.

* El blog de Jim Lobe sobre política exterior, y particularmente sobre la influencia neoconservadora en la administración de Bush, puede verse en http://www.ips.org/blog/jimlobe/. (FIN/2008)