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Una lección para evitar una nueva depresión

Oct 21 2008

Por Pascal Lamy (*)

GINEBRA, Oct (IPS) Los gobiernos en Estados Unidos y en todo el mundo están tratando desesperadamente de evitar repetir la serie de pasos en falso que acentuaron la crisis financiera de los años 30.

Todos sostienen que las lecciones que dejó la Gran Depresión han sido aprendidas y que las muchas equivocaciones que se cometieron entonces no se repetirán en esta oportunidad. Pero una de las lecciones importantes es que el proteccionismo y el aislacionismo económico no funcionan. Son políticasdel pasado que no deberían tener lugar en nuestro futuro.

Por más tentador que sea en momentos de crisis dar ayuda a los propios productores y protegerlos de la competencia mediante un cierre de las fronteras para los bienes y servicios importados, este tipo de acciones no debe ser llevado a cabo. De hecho, la infame ley conocida como Smoot-Hawley Tariff Act de los años 30, que elevó los aranceles aduaneros de Estados Unidos sobre más de 20.000 bienes importados a niveles récord no hizo sino conducir a una guerra comercial entre las naciones. De esa manera, se terminó por empobrecer a todo el mundo y se demostró que el proteccionismo y otras políticas por el estilo no tienen porvenir.

En una crisis financiera y en tiempos de angustia económica, en particular en momentos de fuerte alza en los precios de los alimentos, lo que los empobrecidos consumidores necesitan desesperadamente es ver que su poder adquisitivo aumente y no que se reduzca. Si hoy en día se concretara en hechos la tentación de cerrar las fronteras ocurriría exactamente lo contrario. Por lo tanto, no hay dudas de que el actual huracán que ha golpeado a los mercados financieros no debe disuadir a la comunidad internacional de perseguir el objetivo de una mayor integración y apertura económica.

A pesar del revés sufrido en julio pasado por la Ronda Doha de negociaciones comerciales mundiales, las conversaciones han recomenzado con el propósito de completar a fines de este año un acuerdo sobre los parámetros para la diminución de los aranceles aduaneros y la reducción de los subsidios. Ésta sería la mejor contribución que la Organización Mundial del Comercio (OMC) y sus miembros pueden hacer a fin de contrarrestar la actual crisis mundial.

Lo que el mundo tiene ante sí actualmente en la Ronda Doha es un paquete que incluye la reducción de los injustos subsidios agrícolas, la reducción de las murallas tarifarias a los bienes industriales y agrícolas, la reducción de las barreras al comercio en servicios decisivos tales como la banca, la energía y los servicios ambientales y, más allá aún, una miríada de nuevas normas comerciales en áreas como las de la facilitación del comercio, el antidumping y los subsidios a la pesca, por nombrar sólo unos pocos. Todo ello a fin de llevar al sistema comercial a la misma velocidad que las nuevas realidades del mercado.

Una de las crisis más apremiantes que estamos enfrentando, y es extremadamente importante para el crecimiento y la reducción de la pobreza, es la crisis de los alimentos. Un acuerdo global en la OMC puede ayudar a atenuar el impacto de los altos precios. Para ello deberán enfrentarse las actuales distorsiones sistémicas en el comercio agrícola internacional que han sofocado la producción de alimentos y las inversiones en la agricultura durante años en muchos países en desarrollo.

Por otra parte, si la Ronda concluye exitosamente el mundo podría reducir a la mitad el monto de los aranceles para la importación pagados hoy en día. De ese modo habría ahorros del orden de los 150.000 millones de dólares en materia de aranceles. Los países en desarrollo podrían contribuir en 1/3 de los ahorros y se beneficiarían de ello en 2/3. Los países desarrollados contribuirían con 2/3 de los ahorros. De ese modo, al final del proceso, los países en desarrollo se beneficiarían con 2/3 del incremento del acceso a los mercados resultante de la Ronda y los países desarrollados en 1/3.

Hay otro ejemplo vinculado al epicentro de la crisis financiera mundial: si la Ronda concluye exitosamente, Estados Unidos podría ver reducido el monto de los distorsionantes subsidios comerciales a 14.500 millones de dólares. Verdaderamente, esto es más que los actuales gastos de Estados Unidos en ese rubro. Pero si este techo no se establece, Estados Unidos podrá gastar mucho más en subsidios tan pronto como bajen los precios de los alimentos. De hecho ha hecho tal cosa en 8 de los últimos 10 años. Es verdad también que esta cifra es todavía alta y muchos podrían pensar que el monto debería ser cero. Pero sin la Ronda el monto podría alcanzar a los 48.000 millones de
dólares.

Las razones por las cuales es necesario concluir la Ronda son visibles para todos nosotros y se están haciendo más críticas en la medida que el panorama económico y financiero continúa deteriorándose. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC).