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Periodismo del mundo árabe: reflejo de la fractura

Feb 16 2009

Por Adam Morrow y Khaled Moussa al-Omrani

EL CAIRO, feb (IPS) – La cobertura periodística de la guerra de Israel contra el territorio palestino de Gaza reflejó las profundas diferencias políticas del mundo árabe. El trabajo de la cadena televisiva de noticias qatarí Al Jazeera cayó especialmente mal en Egipto.

«La cobertura del conflicto de Gaza realizada por canales de noticias árabes agravaron la brecha entre ‘moderados’ y ‘contestatarios'», dijo a IPS Mohamed Mansour, profesor de medios de comunicación de la Universidad de El Cairo.

Del 27 de diciembre al 17 de enero, Israel bombardeó Gaza y causó la muerte de más de 1.300 palestinos en represalia por los cohetes lanzados desde allí por la resistencia palestina contra el sur de su territorio.

Los canales de televisión árabes realizaron una minuciosa cobertura de la guerra. Día tras días difundían imágenes del horror que vivía la indefensa población civil.

«La prensa árabe reveló al mundo los crímenes de guerra perpetrados por los israelíes», dijo a IPS Hamdeen Sabahi, legislador opositor egipcio y jefe de redacción del semanario independiente Al-Karama.

Al Jazeera recibió aplausos por su rigurosa cobertura del conflicto. Durante la guerra, el canal satelital, con sede en Doha, informó en vivo lo que ocurría a través de sus corresponsales en zonas devastadas de la franja de Gaza.

«La cobertura de Al Jazeera fue, por lejos, la mejor», aseguró Sabahi. «Con periodistas en Gaza e Israel, el canal logró difundir los acontecimientos y poner al descubierto las consecuencias nefastas de la agresión israelí en tiempo real.»

«La cobertura fue muy profesional, pese a su obvia simpatía por la resistencia palestina», apuntó. «Ofreció visiones alternativas, incluidos portavoces militares de Israel, y otros críticos de Hamás» (acrónimo en árabe de Movimiento de Resistencia Islámica).

Pero, para disgusto de El Cairo, Al-Jazeera abrió también espacio a los opositores del enfoque egipcio del conflicto.

La renuencia de este país a abrir su frontera con Gaza para el ingreso ayuda humanitaria fue censurada.

Críticos de muchos países árabes, incluido Egipto, arremetieron contra la posición del gobierno de Hosni Mubarak, considerado por muchos un cómplice con Israel y adversario de la resistencia palestina.

Cuatro días después de iniciada la guerra y en el marco del creciente descontento popular, tanto en el ámbito local como en el internacional, el régimen egipcio movilizó su imponente máquina mediática para defenderse.

El conductor del popular programa de televisión Al-Beit Beituk describió el 31 de diciembre la cobertura de Al-Jazeera como «parte de una despreciable guerra mediática contra Egipto».

Al día siguiente, el jefe de edición del diario estatal Al-Gomhouriya, Mohamed Ali Ibrahim, arremetió contra Al-Jazeera por ofrecer espacio «a quienes insultan a Egipto y a sus líderes, y los acusan de traición».

Ibrahim también la emprendió contra Qatar. En su editorial del 6 de enero describió a ese país como un «estadito que usa a Al-Jazeera como un loco le da al tambor».

En cambio, la oposición egipcia condenó la campaña oficial contra Al-Jazeera, que sólo sirvió para realzar la sensibilidad del gobierno respecto de todo cuestionamiento a su dudosa política.

«Lo único peor que la política fronteriza de Egipto fue su consiguiente campaña mediática contra cualquiera que la criticara», subrayó Sabahi. «La forma en que los periodistas favorables al gobierno atacaron a sus críticos terminó por perjudicar aún más la imagen del régimen.»

«La prensa estatal se dedicó a atacar a cualquiera que criticara el enfoque egipcio del conflicto», añadió Sabahi. «Además de Al-Jazeera, arremetió contra Siria, Irán, Hamás, Hezbolá (el libanés Partido de Dios) y la mayoría de la oposición» interna.

La animosidad por el desenlace de la guerra reflejó una brecha más profunda que existe en el mundo árabe entre «moderados», aliados de Washington, y «contestatarios», contrarios a la política estadounidense en la región.

Los moderados están encabezados por Arabia Saudita y Egipto, en tanto que entre los contestatarios figuran Siria, Hamás, Hezbolá, Irán –que no es árabe– y, en menor medida, Qatar.

Las diferencias entre ambos bloques por el conflicto palestino-israelí son aun más profundas. Los primeros apoyan al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, también respaldado por Estados Unidos, y las negociaciones con Israel. Los segundos se inclinan por la resistencia que encabeza Hamás contra el Estado judío.

La brecha se hizo evidente el 16 de enero, en el momento cumbre del conflicto, cuando líderes y representantes de 12 países de la Liga Árabe se reunieron en Qatar. Allí adoptaron una postura excepcionalmente dura contra la agresión israelí.

Pero Arabia Saudita y Egipto se abstuvieron de participar y prefirieron discutir sobre la crisis en la cumbre económica de Kuwait, tres días después.

Mansour cuestionó la dura campaña oficial contra Al-Jazeera, pero no se mostró sorprendido. «Las empresas de comunicaciones, públicas o privadas, siempre reflejarán la posición de los gobiernos o las personas que las financian», señaló.

«Al Jazeera, aunque ofreció una cobertura de gran calidad de la agresión contra Gaza, también suele expresar la posición oficial de su benefactor», añadió. «Por ejemplo, cubrió las conferencias de Doha y Kuwait con un perfil favorable a la perspectiva oficial de Qatar».

El descontento de Egipto con Al-Jazeera parece no haberse disipado.

El diario independiente Al-Dustour informó el 3 de este mes que las autoridades egipcias prohibieron el ingreso a Gaza de dos periodistas de la cadena qatarí por el cruce fronterizo de Rafah. (FIN/2009)