General

La liberalización favorece al más fuerte

Mar 27 2009

Por Aileen Kwa (*)

GINEBRA, Mar (IPS/Centro del Sur). Debido a que las negociaciones de acuerdos de asociación económica (AAE) se han basado en la prescripción de una liberalización recíproca de los mercados africanos y de la Unión Europea (UE), es probable que conlleven más pérdidas que ganancias para África y dificulten aún más el camino hacia el desarrollo. Por esta razón, el Centro del Sur recomienda adoptar un enfoque alternativo.

Mientras que los países africanos deberán pagar un precio muy elevado para mantener el acceso preferencial al mercado de la UE, el valor de este acceso será básicamente nulo de aquí a entre 5 y 10 años. Esto se debe a que la UE ya está negociando tratados de libre comercio con América Central, los países andinos, la India y la
Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), entre otros. Por lo tanto, a cambio de preferencias que durarán sólo unos pocos años, los países africanos deberán renunciar al control de sus políticas comerciales.

En todo caso, los países menos adelantados (PMA), que representan 34 de los 47 países africanos que negocian AAE, pueden valerse de las preferencias de la iniciativa «Todo menos armas» de la UE. Para los países no PMA, deberían estudiarse opciones que contribuyan en mayor medida a alcanzar objetivos de desarrollo, con inclusión
de una búsqueda de mercados regionales y de otra naturaleza (en lugar de centrarse en la UE como mercado de exportación), del Sistema de Preferencias Generalizadas plus así como de la renegociación del artículo XXIV del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Por lo tanto, proponemos que los países interesados en concertar AAE supediten los calendarios de liberalización comercial a indicadores de desarrollo; esto garantizará que sólo cuando alcancen un cierto nivel de desarrollo deban realizar reformas en sus regímenes comerciales respecto de un socio tan robusto como es la UE.

Recomendamos también que los calendarios de liberalización se apliquen 10 años después de la entrada en vigor de un AAE. Si, en ese momento, los países han alcanzado el 20 por ciento de la dimensión económica de la UE (medida en términos del producto nacional bruto per cápita y del valor de las exportaciones manufactureras per
cápita) y si sus exportaciones reflejan un cierto nivel de diversificación, eliminarían los aranceles en el 20 por ciento.

Si, tras 15 años, los países alcanzan el 50 por ciento de la dimensión económica europea, si han satisfecho otros criterios que atestiguan la diversificación de sus economías y si han logrado un cierto nivel de integración comercial con otros países africanos, entonces eliminarían los aranceles del 50 por ciento en el marco de la AAE. Si, después de 20 años, la dimensión relativa asciende al 70 por ciento y si han logrado los objetivos de diversificación y de integración regional, eliminarían los aranceles del 70 por ciento durante un período de 5 años.

Actualmente, Sudáfrica ha alcanzado el 27,2 por ciento de la dimensión económica de la UE; Mauricio, el 23 por ciento; Nigeria, el 6,3 por ciento y Côte d’Ivoire, el 5 por ciento.

Proponemos que los AAE abarquen únicamente al sector de bienes. Aunque la UE ejerce una presión significativa para se liberalice no sólo el sector de bienes sino también los de servicios, propiedad intelectual, inversiones, competencia y contratación pública, dicha liberalización será más apropiada una vez que las economías africanas
hayan evolucionado y puedan negociar desde una posición de mayor fortaleza.

Además de los indicadores de desarrollo antes mencionados, un AAE que rija únicamente el comercio de bienes debería contemplar lo siguiente:

-Eliminación de la cláusula sobre el trato de la nación más favorecida (NMF). Tras la entrada en vigor del AAE, esta cláusula exigirá a los países africanos ofrecer a la UE lo mismo que otorguen a otras economías importantes.

-Eliminación de la cláusula de statu quo: todos los AAE provisionales incluyen esta cláusula que prohíbe, tras la entrada en vigor del acuerdo, la aplicación de nuevos derechos o el aumento de los existentes, incluso en relación con productos sensibles.

-Eliminación de la disposición que exige congelar los derechos y los impuestos a la exportación: La UE está interesada en tener acceso a las materias primas africanas a fin de mantener su competitividad. No obstante, los derechos y los impuestos son instrumentos importantes para alentar la diversificación y la adición de valor en las economías africanas.

Además, los acuerdos deberían incluir mejores salvaguardias que las previstas en los actuales AAE provisionales. Por ejemplo, podrían prever una cláusula más enérgica en relación con las industrias incipientes. La actual cláusula sobre industrias incipientes es «reactiva», es decir, está limitada a situaciones en las que un daño ha
sucedido o existe la amenaza de que acaezca. Una cláusula más enérgica permitirá a un gobierno aplicar derechos adicionales a aquellos bienes que se importen en su territorio y que compitan con sus propias industrias incipientes.

En conclusión, el Centro del Sur insiste en la necesidad de actuar con prudencia en el contexto de estas negociaciones. Es de vital importancia que los países en desarrollo y los PMA no trunquen las posibilidades de industrialización de las generaciones venideras. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Aileen Kwa es cordinadora del Programa de Comercio para el Desarrollo (TDP) del Centro del Sur, Ginebra.
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