General

La \»resurrección\» del FMI y el Banco Mundial

Mar 18 2009

Por Howard Stein (*)

Existen demasiadas ilusiones sobre cómo los organismos multilaterales pueden jugar en la crisis. Pero conviene revisar su historia de errores.

Con la crisis y como resultado de la cumbre del G-20 en noviembre, se multiplican las voces que llaman a aumentar los recursos y la autoridad del FMI y el Banco Mundial, sin realizar un análisis crítico del papel jugado por ambos en la promoción de políticas adversas al desarrollo.

Pero la pregunta es si el FMI y el Banco Mundial son capaces de reevaluar sus políticas fallidas. En los últimos años, los préstamos del FMI y el Banco Mundial han experimentado una extraordinaria contracción. En el 2005, Argentina y Brasil se convertían en los primeros países en denunciar la agenda neoliberal del FMI y en liquidar sus deudas con el mismo. La declinación sin precedentes en el uso de reservas del FMI condujo a una crisis interna en dicha institución. Por ello, en abril del 2008 el FMI anunció un recorte de 100 millones de dólares en sus gastos. En septiembre del 2007, su director, Dominique Strauss-Kahn, señaló que el FMI estaba atravesando «una crisis de identidad». Presiones semejantes afectaron al Banco Mundial.

Pero la crisis actual ha mejorado notablemente la suerte del FMI y del Banco Mundial. En octubre del 2008, el FMI declaró que ofrecerá 100 millones de dólares en préstamos a naciones en crisis. El Banco Mundial también ha resurgido en países como Ecuador, Bolivia y Perú. Desde septiembre, su actividad se ha cuadriplicado con respecto al período anterior. El análisis de los más recientes acuerdos firmados por el FMI y el Banco Mundial con países en vías de desarrollo indica que, a pesar de la retórica referente a expansión fiscal, nada ha cambiado.

Como en la crisis del 1997-1998, el FMI y el Banco Mundial han resucitado de entre los escombros. Países pobres, atrapados en una deuda permanente y con escasas fuentes de financiamiento accesibles, seguirán dependiendo del FMI y del Banco Mundial.Un cambio de política capaz de liberar de la trampa de la deuda a países pobres implicaría una reconceptualización fundamental sobre qué genera crecimiento y desarrollo. Las perspectivas de que la Administración Obama le dé el visto bueno a una reforma profunda son casi nulas debido a la preponderancia de Larry Summers (diseñador de políticas neoliberales durante su gestión en el Banco Mundial y en el Tesoro) y Timothy Geithner (ex-directivo del FMI) en el equipo a cargo de las políticas económicas del nuevo presidente.

Ambos funcionarios tenderán a apoyar el doble standard existente, según el cual los países ricos pueden darse el lujo de aplicar políticas fiscales expansivas, cuando todo el resto se ve forzado a adoptar planes de austeridad auspiciados por el FMI y el Banco Mundial. Un primer paso positivo para la administración Obama sería aprobar más acuerdos del tipo que han sido firmados con Corea del Sur y Brasil, pues no contienen la carga habitual de condicionalidad.

(*) ECONOMISTA, PROFESOR CENTRO DE ESTUDIOS AFROAMERICANOS Y AMERICANOS, UNIV. DE MICHIGAN. Estados Unidos.