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Negras sufren la debacle hipotecaria

Mar 2 2009

Por Dominique Haoson

NACIONES UNIDAS, 2 mar (IPS) – Cientos de activistas de todo el mundo acuden a Nueva York para deliberar dos semanas en la sede de la ONU sobre derechos femeninos y equidad, mientras las mujeres negras figuran entre las peores víctimas de la crisis económica en el país anfitrión, Estados Unidos.

Las negras sufrieron un impacto desproporcionado en relación con otros sectores de la población por la debacle crediticia e inmobiliaria que desató una crisis financiera y económica mundial, y empeora su marginación en el cada vez más precario mercado laboral estadounidense.

Según el Buró de Estadísticas Laborales, las mujeres negras, que constituyen 6,2 por ciento de la población, ocupan 5,2 por ciento de los cargos de nivel gerencial y profesional y 3,2 por ciento de los lugares en los directorios de las 500 principales compañías listadas por la revista Fortune el año pasado.

El desempleo entre los negros estadounidenses ascendió en febrero a 12,6 por ciento, el mayor entre todos los grupos étnicos. En general, los trabajos masculinos parecen desaparecer con mayor rapidez que los femeninos.

Estas cuestiones figurarán entre las prioridades de la agenda de la convención anual de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), una de las más antiguas organizaciones de base dedicadas a la defensa de los derechos civiles: cumplió 100 años el 12 de febrero.

«Jóvenes, viejas o no, las mujeres afroestadounidenses han tenido enormes desafíos» en los últimos años, dijo a IPS la directora de la oficina de la NAACP en Washington, Hilary Shelton.

Según el Centro para el Crédito Responsable, propietarios perdieron 1,5 millones de viviendas por ejecuciones a causa de la crisis de los préstamos de mala calidad. Entre 2007 y 2009, el patrimonio de vivienda de todo el país perdió entre nueve y diez billones de dólares.

«Casi dos tercios de las propiedades de afroestadounidenses son viviendas hipotecadas» y «la mitad de todos los hogares con niños son encabezados por mujeres», sostuvo la investigadora Andrea Harris en el informe «The State of Black America».

Las negras «tienen la tasa de participación en la fuerza de trabajo más alta entre todas las mujeres, y es casi tan probable que sean propietarias como sus contrapartes masculinas», lo cual las vuelve pilares de la estabilidad de las familias, dijo a IPS Avis Jones-DeWeever, directora de investigaciones del Consejo Unido de Mujeres Negras y experta del Instituto de Investigaciones para Políticas Femeninas.

Pero «es más probable que ganen menos que los hombres y las mujeres blancos y tengan menos propiedades, y es casi cinco veces más probable que deban apelar a créditos de mala calidad», por lo cual las redes de seguridad financiera para las negras en la actual crisis económica son escasas, en caso de que existan.

Jones-DeWeever recordó que, de acuerdo con la Federación de Consumidores de Estados Unidos, era cinco veces más probable que las negras con altos ingresos hayan contraído préstamos de alto costo que los hombres blancos.

Muchos miembros de minorías se vieron atrapados en créditos de mala calidad, con tasas de interés variables y sanciones por mora en la letra chica.

«Una mujer que brindó testimonio ante el Senado tomó un préstamo de 20.000 dólares. Al cabo de seis años, debía 110.000», indicó Shelton.

Las comunidades afroestadounidenses y de origen latinoamericano fueron el blanco de prestadores de créditos predatorios en los años anteriores al colapso del sector inmobiliario.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Humano indicó ya en 1999 que los préstamos convencionales a tasas de interés razonables para negros y latinos cayeron desde 1994, y que los solicitantes negros de créditos de mala calidad superaban con creces a los blancos.

En el mismo informe se indicaba que, de acuerdo con estudios de la firma de créditos hipotecarios Freddie Mac y de la consultora Standard & Poor’s, 63 por ciento de los tomadores de préstamos a alto interés habrían calificado por sus ingresos para préstamos baratos.

Más de la mitad de los préstamos tomados por negros en 2005 y 2006 eran de altos intereses, y las mujeres negras representaron 48,8 por ciento de todos los tomadores de estos créditos en 2006, según Harris.

Los efectos adversos del fenómeno cayeron sobre las espaldas de los más ancianos en las comunidades negras y latinas.

«Hasta ahora no hubo estudios de cómo afectó la crisis hipotecaria a los estadounidenses de 50 y más años», indicó la Asociación de Retirados de Estados Unidos. Lo que sí se sabe, según la organización, es que a esas edades son ejecutadas las propiedades de 0,51 por ciento de los acreedores negros y latinos, ante 0,19 por ciento de los blancos.

Las mujeres tienden a vivir más años que los hombres, tendencia que se constata en la población en general y en la comunidad negra. «Inescrupulosas firmas prestamistas se acercaban a muchas viudas» para ofrecerles sus servicios, indicó Shelton.

«Tras refinanciar» su deuda hipotecaria «o hacer alguna pequeña reparación en el techo, muchas perdían todo lo que tenían», sostuvo.

Recuperarse del desalojo es casi imposible para los mayores de 50 años.

«La falta de regulaciones y leyes para proteger a la gente de los créditos predatorios» y la falta de acceso a información sobre el procedimiento para comprar vivienda, los diferentes tipo de préstamo y tasas de interés agravó la vulnerabilidad de las comunidades negra y latina, dijo Nicole Mason, directora ejecutiva de la Red de Políticas para las Mujeres de Color. (FIN/2009)