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La crisis global tocó fondo y se acerca a una frágil recuperación

Sep 23 2009

Por Carlos Garramón (*)

Los últimos datos publicados sobre los comportamientos de las economías estadounidense, alemana, francesa, japonesa, china y australiana, correspondientes a los ocho primeros meses del 2009, han generado una oleada de optimismo en relación al fin de la faz contractiva de la economía global y al comienzo de un frágil proceso de recuperación.

En consecuencia, la polémica en torno a la mayor crisis financiera y económica desde la Gran Depresión se ha centrado, en estas últimas semanas, en torno a la “estrategia de salida de la crisis” y las características económicas y sociales que prevalecerán durante las primeras etapas de la expansión.

Nouriel Roubini, analista que predijo el desenlace de la crisis financiera en USA y hoy identificado con una posición más pesimista en cuanto a su evolución, afirmó recientemente: “la economía mundial tocará fondo en la segunda mitad del 2009, y la recuperación no será formalmente evidente antes del fin del año”.

La OCDE, en una posición más optimista anticipó al principio de setiembre: “la recesión global está llegando a su fin más rápido de lo que se pensaba hace sólo unos meses y de hecho ya parece haber terminado” (…) “incluso la recuperación podría ser ligeramente más sólida de lo previsto debido a que las condiciones financieras han mejorado más rápido de lo que suponíamos hace algunos meses”. Más prudente, dos días después el Presidente del FMI declaró: “la economía global emerge de la peor crisis económica financiera desde la posguerra y parece haber superado lo peor” (sin embargo) “Estoy preocupado por el costo social asociado al nivel de desempleo, así como su efecto sobre el ritmo de la recuperación”.

Posiciones más o menos optimistas, nos conducen a una primera conclusión: la crisis ha tocado fondo en los países centrales y algunos emergentes, como China y Brasil, y en la peor hipótesis la recuperación se hará evidente en algún momento del segundo semestre de este año. Del mismo modo, existe un amplio consenso entorno a que la recuperación, al menos en sus primeras etapas, será débil.

Esta fragilidad durará algunos años según la opinión mayoritaria, e incluso economistas como Roubini hablan de una segunda contracción en el 2011/12, lo que ha dado lugar a la graficación de la crisis en USA con forma de “W”.

Acordar con la hipótesis de que la crisis está llegando a su fin y que por lo tanto “lo peor ya pasó” es sencillo porque lo respaldan las evidencias estadísticas. Entender el por qué de la debilidad de las primeras etapas de la recuperación requiere profundizar en algunos argumentos:

1. La destrucción de empleos en la economía estadounidense continúa su marcha hacia las dos cifras. En agosto el índice de desocupación llegó a 9.7%, el mayor nivel en 26 años. Esto significa más de 14 millones de desocupados, de los cuales 7 millones perdieron su empleo desde que se inició la crisis. En agosto se destruyeron 216.000 puestos de trabajo, número alentador si pensamos que a fines de 2008 se eliminaban mensualmente 700.000. La pérdida mensual de empleos a descendido considerablemente, éste es un signo a favor de que “lo peor pasó”, aunque el número acumulado de personas desempleadas continúa creciendo cada semana. Esta trágica consecuencia social, impacta directamente en la “confianza del consumidor” cuyo gasto representa el 70% del producto de la economía estadounidense, consecuencia del “miedo” generado en los hogares por la posibilidad de que algún miembro de la familia pierda el empleo. Este “pánico” social se une a la pérdida de riqueza, experimentada por los hogares como consecuencia de la caída del precio de sus viviendas y del valor de sus acciones. Juntos se conjugan alterando los niveles y las pautas de consumo, prevaleciendo una actitud más austera y precavida. Este es el argumento central que se maneja para adoptar una posición muy precavida entorno al ritmo y fragilidad de la recuperación económica: recuperar la confianza del consumidor implica recuperar los empleos destruidos, lo cual es una tarea de largo plazo.

2. La mayor actividad, (un retroceso del PBI de USA de 1.1% frente a 6.4% del trimestre anterior) se produce en un contexto de caída del consumo privado de los hogares estadounidenses y fundamentalmente de la inversión privada en el sector manufacturero. Por lo tanto, la mayor actividad que caracterizó el segundo trimestre de este año, se debió fundamentalmente a un mayor gasto en inversión pública; consecuencia del impacto del gasto gubernamental asociado al Plan de Estímulo de 750000 billones impulsado por el Presidente Obama, orientado a infraestructura, subsidios y proyectos especiales. De ahí la polémica actual en cuanto a la necesidad de un segundo “Plan de Estímulo” del Gobierno de USA y de los países de la Euro Zona, para apuntalar la recuperación económica.

3. Con el correr de los meses se consolida la estabilización y reestructuración del sistema financiero. Hasta junio el crédito seguía bloqueado, más aún el crédito al consumo. Sin embargo, en julio comenzó un proceso lento y gradual de restablecimiento del mismo. La ilimitada inyección de recursos de la FED y el tesoro y el mantenimiento de las tasas de interés a niveles cercanos a cero, recientemente confirmada por la FED, están actuando sobre el “núcleo duro” de la crisis: el restablecimiento del crédito. Nuevamente de la consolidación de esta tendencia, incipiente aún, depende en gran medida que la economía se aleje de la contracción e inicie una recuperación más o menos sostenida. Esta relación conduce a una fuerte polémica entre la dirigencia política estadounidense: si este proceso no avanza al ritmo requerido ¿es necesario seguir inyectando recursos al sistema financiero para consolidar su estabilidad, recuperar el crédito y otorgarle sustentabilidad a la recuperación, incrementando así los riesgos de la excesiva expansión monetaria? La última respuesta de Ben Bernake fue SI, por lo que habrá que agregar a las interrogantes sobre la naturaleza de la recuperación las resultantes de un déficit público que supera el 9% y las consecuentes políticas fiscales para reducirlo.

4. El mercado de la vivienda en USA, centro del terremoto financiero, se estabiliza con lentitud y altibajos. Han aumentado en estos dos últimos meses el número de casas nuevas vendidas y el número de hipotecas solicitadas, pero el precio de las viviendas se ha reducido en un 15% y no ha sufrido alteración.

En conclusión, existen evidencias importantes que afirman que hemos ingresado en la fase de transición de la contracción económica hacia la recuperación, que por muchos meses será débil. Se genera así una gran interrogante: ¿es necesario un nuevo plan de reactivación para asegurar el transito a la recuperación, o tenemos que seguir confiando en que la estabilización del sistema financiero, el restablecimiento del crédito, la recuperación de cierta riqueza a través del incremento del precio de la vivienda y la recuperación del mercado de capitales impactarán sobre la confianza del consumidor desencadenado un circulo virtuoso? Esta es la pregunta fundamental que hoy se hacen los dirigentes políticos, analistas y operadores en USA y el mundo.

Tendremos que esperar las estadísticas del tercer trimestre para una respuesta definitiva. Pero la información de julio y agosto respaldan un justificado optimismo. En relación a la naturaleza económica y social de la faz de expansión quedan interrogantes centrales por responder. Su respuesta constituye un nuevo estadio de análisis de la crisis: “la estrategia de salida”. Este apasionante tema ocupará nuestros próximos artículos.

(*) Ingeniero Agrónomo de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, Master en Economía Agraria de la Universidad Católica de Chile, PHD(C) en Economía Agraria de la Universidad de California, Campus Berkeley. Funcionario y consultor en OEA, ONU, FAO, FIDA, BID y Banco Mundial. Actualmente Presidente de Promesur Consulting Group y autor del blog www.carlosgarramon-reflexiones.blogspot.com