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REFLUJO DE LAS INVERSIONES DE NORTE A SUR

Oct 6 2009

Por Supachai Panitpachkdi (*)

GINEBRA, Sep (IPS) La actual crisis ha provocado una significativa disminución de los flujos de inversiones extranjeras directas (FDI) en el mundo, que durante el año pasado se habían extendido por todos los sectores y regiones. El 2008 marcó el fin de un ciclo de crecimiento en las inversiones internacionales que había comenzado en 2003 y que llegó a un histórico tope de casi 2 billones de dólares en 2007.

El subsiguiente descenso de las FDI fue al principio bastante modesto y afectó sobre todo a los países desarrollados. Sin embargo, desde fines de 2008 esa caída se aceleró y ahora está afectando también a muchos países en desarrollo.

Las más recientes estimaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) son que las FDI mundiales declinaron en un 14% en 2008. Para este año esperamos una caída aún más aguda: recientes cifras de la UNCTAD muestran un retroceso de las FDI globales del 44% y de un 76% en las fusiones y adquisiciones de compañías durante el primer cuarto de 2009, comparado con el mismo período del año pasado. En las naciones en desarrollo, las FDI han declinado hasta ahora en un 39% en 2009 y en más del 40% en las economías en transición.

El despliegue de la crisis ha afectado las decisiones en materia de inversiones de las firmas.en dos modos. En primer lugar ha limitado la capacidad de las empresas para invertir a causa de la baja de las ganancias y de la menor disponibilidad y alto costo de los recursos financieros. En segundo lugar, la propensión de las compañías a invertir fuera de fronteras se ha visto afectada por las sombrías perspectivas económicas, especialmente en los países desarrollados.

Actualmente, muchas corporaciones transnacionales de economía avanzada (TNC) están revisando sus estrategias de búsqueda de mejor eficiencia y rendimiento mediante la localización de sus actividades en países con factores de productividad e insumos más baratos. Por lo tanto, la búsqueda de eficiencia y de recursos de las FDI en los países en desarrollo se ha visto negativamente afectada por la recesión en las economías avanzadas.

La extensión de la crisis hacia las economías en desarrollo también redujo las oportunidades empresariales en la búsqueda de una mayor participación en los mercados mundiales o regionales, la presunta búsqueda de mercados de las FDI. El Estudio sobre Perspectivas de las Inversiones en el Mundo 2009-2011 de la UNCTAD, que encuestó a 240 de las mayores TNC, confirma el pronóstico negativo para el 2009. El 85% de las empresas informaron que sus planes de inversión se han visto ya significativamente afectados y el 90% tiene pesimistas o muy pesimistas previsiones para las FDI globales este año.

Pero esta crisis está también abriendo nuevas oportunidades para los países en desarrollo. Las empresas de los países en desarrollo abiertas al exterior podrían tomar ventaja de los bajos precios de los bienes para expandir sus operaciones internacionales en mercados que antes estaban fuera de su alcance. Y cuando la economía mundial se recupere, las FDI se reanudarán a un fuerte ritmo para los países que han reformado su marco para las inversiones. Adicionalmente, la inversión públicas en infraestructuras, asociada con paquetes gubernamentales de estímulo, puede colocar en una posición ventajosa a los países deseosos de incrementar la afluencia de FDI cuando inicie el período de recuperación.

La respuesta política a la crisis tanto a escala nacional como internacional es, por lo tanto, decisiva a fin de crear condiciones favorables para las FDI y para maximizar su contribución potencial al desarrollo.

Entre los amenazantes riesgos globales que pueden afectar a los planes de inversión de las TNC preocupa el aumento del proteccionismo de algunos gobiernos. Lo mismo que la liberalización de los regímenes de inversión en los años 90 ayudó a muchos países a atraer inversiones que contribuyeron a su crecimiento económico, también puede hacerlo ahora un renovado compromiso con el establecimiento de un ambiente abierto para las inversiones internacionales.

Además de los flujos de capitales privados, muchos países en desarrollo dependen de la ayuda externa para apoyar las inversiones. En el contexto de la actual crisis, ellos carecen de los recursos financieros para competir exitosamente con los paquetes de estímulo concretados por las economías avanzadas y emergentes, que ahora alcanzan un monto de más de 5 billones de dólares. En los casos de China y Australia, por ejemplo, los gastos en infraestructuras públicas, como un componente de sus paquetes de estímulo, han sido incrementados por un 3% del PIB. La magnitud de estos estímulos contrasta con los escasos recursos que pueden colocar las políticas que las naciones en desarrollo para atraer y retener a las FDI.

Por lo tanto, los países desarrollados deberían dar pasos para ayudar a las naciones en desarrollo a enfrentar la crisis.

Dos respuestas inmediatas al respecto incluyen un incremento en los flujos de ayuda a los países en desarrollo y la introducción de una moratoria transitoria en los pagos de la deuda oficial. A este respecto, se destaca la reciente decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de reducir a cero hasta 2011 los intereses de los reembolsos de los préstamos extraordinarios a aquellos países.

La actual crisis también puso al descubierto la necesidad de un mejor marco global para la regulación y la supervisión financieras. Los efectos interrelacionados de las decisiones en materia financiera y de inversiones sobre las actividades de la economía real en un mercado global se han hecho muy patentes. Por lo tanto, es necesaria una reforma reguladora internacional para la supervisión y para reducir el alcance de excesivas exposiciones y asunción de riesgos en los sectores financieros. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Supachai Panitchpakdi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y ex Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC).