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Se apagó la honda voz de América Latina

Oct 5 2009

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, 4 oct (IPS) – Mercedes Sosa cumplió con creces su misión de tender puentes entre el folclore y las distintas vertientes de la música ciudadana de América Latina. La legendaria cantante argentina, de irrenunciable compromiso social y político, murió este domingo en la capital argentina y ya la extrañan en todo el mundo.

Sosa, de 74 años, estaba hospitalizada desde el 18 de de septiembre por una afección hepática en el Sanatorio de la Trinidad, un centro médico privado de Buenos Aires. Su estado se agravó el martes 29, cuando debió ser internada en cuidados intensivos.

Un constante peregrinar de personas despiden a la cantante fallecida esta madrugada, cuyo cuerpo es velado en el Congreso legislativo nacional, donde permanecerá hasta este lunes al mediodía, cuando será trasladado al cementerio de la Chacarita para ser cremado y sus cenizas esparcidas en las ciudades de Tucumán, Mendoza y Buenos Aires.

El gobierno de la centroizquierdista Cristina Fernández, también allegada a la artista, decretó tres días de duelo nacional y asueto administrativo para este lunes.

Desde que se supo de su muerte, al mundo musical y artístico en general ha manifestado su dolor, así como autoridades del gobierno nacional, dirigentes políticos y sociales, y hasta el mundo del fútbol, que dispuso un minuto de silencio antes del comienzo de cada partido este domingo en todas las ligas profesionales.

En una declaración firmada como la «Familia de Mercedes», se dan «infinitas gracias por el acompañamiento que jamás dejó de estar presente».

«Su voz llevó siempre un profundo mensaje de compromiso social a través de la música de raíz folclórica, sin prejuicios de sumar otras vertientes y expresiones de calidad musical. Su talento indiscutible, su honestidad y sus profundas convicciones dejan una enorme herencia para las generaciones futuras», continúa el texto.

En otra parte del comunicado se transcribe lo expresado por su entrañable amiga, la también cantante Teresa Parodi: «…Mercedes, salmo en los labios/ amorosa madre amada/ mujer de América herida/ tu canción nos pone alas y hace que la patria toda/ menudita y desolada no se muera todavía,/ no se muera porque siempre cantarás en nuestras almas…»

«Lo que más feliz la hacía a Mercedes era cantar. Y seguramente ella hubiera querido cantarles también en este final. De modo que así queremos recordarla y así los invitamos a hacerlo con nosotros», expresan sus familiares. Y ese recital es el que preparan sus amigos para este lunes.

Por su parte, otros amigos muy cercanos de Sosa, el cantautor Víctor Heredia, resumió el momento al decir: «Se nos está yendo el corazón».

«Ha sido una compañera inigualable, un privilegio de lucha. Nos dio su ejemplo de lucha para que podamos tener más justicia, más derechos, más democracia», comentó. «Es un dolor inmenso», admitió.

«Si tuviera que elegir un momento compartido con ella, un recuerdo, elegiría cuando la vi cantar un tema mío, llamado «Una canción posible», en el Carnegie Hall de Estados Unidos. Fue en 1989, y allí ella sintetizó todo el drama que nos había tocado vivir», recordó Heredia.

«También rescato su vocación tremenda por la recuperación del espacio democrático, algo que señalaba en forma permanente desde el exilio», resaltó en entrevista con la agencia oficial argentina Telam.

«Ella es nuestra Mick Jagger, nuestra Paul McCartney». Así definió el cantautor argentino León Gieco a Mercedes Sosa desde la noroccidental provincia argentina de Tucumán, de donde la cantante fallecida era oriunda.

«La Mecha», como la llamaban sus amigos más cercanos, como Gieco, «es un ejemplo para todos», dijo, mientras que su colega y mutuo amigo Charly García, de gira en Chile, la describió como una verdadera estrella de rock.

Desde el gobierno argentino, además del decreto de duelo, se transmitieron las condolencias y dispusieron que fuera velada en el Congreso legislativo.

«Su voz es única y será por siempre inolvidable. Dueña de un repertorio comprometido con la identidad latinoamericana y mujer de sensibilidad social, ‘La Negra’ fue una de las más grandes figuras que ha dado el canto popular universal», señaló el secretario (ministro) de Cultura, Jorge Coscia, en un comunicado divulgado por la agencia Telam.

LA CANTORA AMERICANA

Su último disco, «Cantora I», le valió tres nominaciones a los premios Grammy Latinos de la industria discográfica estadounidense, que se conocerán el 5 de noviembre en Las Vegas. En esta producción, cuyo segundo volumen se publicará en breve, canta a dúo con una treintena de músicos de ocho países.

Figuras como los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, la mexicana Julieta Venegas, la colombiana Shakira, el brasileño Caetano Veloso, el cubano Pablo Milanés, el uruguayo Jorge Drexler y el dúo puertorriqueño Calle 13 son algunos de los que la acompañaron en esta colección, ahora devenida en homenaje.

Humilde y campechana, «la Negra» Sosa rechazaba el calificativo de «la voz de América» que le asignaban críticos, admiradores y colegas. Para ella, este continente tan diverso era imposible de representar en una sola voz.

Lamentaba no tener mayor llegada a los más pobres, pero decía entender sus razones. «El pueblo trabajador vuelve cansado (de trabajar) y quiere ver en televisión a mujeres rubias de ojos verdes. Y yo soy negra, india y petisa», repetía entre risas.

Nacida el 9 de julio de 1935 en Tucumán, la infancia de Haydé Mercedes Sosa fue pobre pero se crió rodeada del afecto de sus padres y hermanos. La fecha de su natalicio, que coincide con el día de la independencia argentina, llevó a su madre a pensar que se trataba de una niña especial y a alentarla en todos los proyectos que emprendió.

Ya en la adolescencia se notaban sus dotes naturales para el canto. Sin haber tomado clases, con apenas 15 años, ganó un concurso en una emisora radial de su provincia. Y a los 25 ya era parte de un grupo que revolucionaría el mundo del folclore: el Movimiento Nuevo Cancionero.

Allí conoció a su primer esposo, Manuel Oscar Matus, con quien tuvo a su único hijo, Fabián.

Junto al poeta Armando Tejada Gómez y a otros artistas, Mercedes Sosa firmó en 1963 el manifiesto del Nuevo Cancionero, que representó un nuevo paradigma para la música popular. Proponía una evolución de la música folclórica, sin desdeñar expresiones tradicionales pero integrando otras vertientes populares.

Nunca abandonaría la idea de unir regiones hacia una única música nacional. Los recitales que brindaba en Argentina siempre se caracterizaron por sumar a artistas de los más variados géneros musicales como el rock, el bolero o el tango. La misma concepción se expresa en sus más de 70 álbumes.

En 1965 fue la revelación del Festival Nacional de Folclore que se realiza cada año en la localidad de Cosquín, en la central provincia de Córdoba. Su carrera dio un giro entonces, pero nunca perdió la coherencia. En 1997, ya reconocida mundialmente, llevó a Cosquín al rockero argentino Charly García, lo cual constituyó un hito para este festival tradicional.

LA VOZ LATINOAMERICANA EN EL MUNDO

De una voz vigorosa que parece salir de las entrañas del continente, Sosa llevó su canto a todo el mundo. Sus interpretaciones fueron celebradas tanto en teatros prestigiosos como el Carnegie Hall de Nueva York como en peñas populares.

El sacerdote católico y activista social Luis Farinello, quien le dio el viernes la extremaunción, comentó que la cantante solía dar recitales con el fin de recaudar dinero para el comedor de su fundación. «Consideraba el hambre y la injusticia como algo obsceno», recordó.

Mercedes Sosa emprendió numerosas giras por todos los países europeos. Fue aplaudida también en China, India, Japón, Singapur, Corea del Sur, Israel, Australia, Canadá, en la hoy disuelta Unión Soviética y luego en Rusia, y en todos los escenarios imaginables de América Latina y el Caribe, en teatros o en estadios.

Como ocurrió con otros artistas comprometidos, «La Negra» Sosa debió exiliarse por el acoso al que la sometió la última dictadura de Argentina (1976-1983), primero en Francia y luego en España.

La amenazaron, censuraron y hostigaron. En 1979 fue detenida junto al público que asistía a un recital suyo en la ciudad de La Plata, capital de la oriental provincia de Buenos Aires. Resolvió entonces dejar el país. El régimen no le prohibía entrar o salir de Argentina, pero no podía cantar en su propia tierra.

La mujer que entonaba «no canta usted ni canto yo, es Sudamérica mi voz» y «americana soy y en esta tierra yo crecí, vibran en mí milenios indios y centurias de español» era considerada una artista «subversiva» por la dictadura.

Su música siguió vibrando en el mundo entero por aquellos años, denunciando las atrocidades de la dictadura en su país y en otros de América Latina, hasta que logró volver en 1982. Su presencia simbolizaba el regreso de la democracia y la lucha por los derechos huamanos, y de su mano retornaron artistas perseguidos como Víctor Heredia, entre muchos otros».

Cosechó reconocimientos como la Medalla de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras de Francia y la Orden del Mérito de Alemania, entre muchos otros en numerosos países.

En 2000 ganó un Grammy Latino a la mejor interpretación por la grabación de su versión de la «Misa Criolla», la tradicional obra compuesta en los años 60 por el pianista Ariel Ramírez.

Obtuvo premios de la Unesco y de la Organización de los Estados Americanos y fue designada embajadora de Buena Voluntad de la Unicef para América Latina y el Caribe, un homenaje que la enorgullecía especialmente.

La Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995 en Beijing la invitó en 1995 a grabar para el disco «Global Divas», que incluía interpretaciones de la francesa Edith Piaf, la sudafricana Miriam Makeba, la estadounidense Aretha Franklin y las brasileñas Elis Regina y Gal Costa.

En esa colección, Mercedes Sosa cantó «Gracias a la vida», de la notable chilena Violeta Parra. Estos días, raíz de la agonía de la cantante argentina, la presidenta de ese país, la socialista Michelle Bachelet, sostuvo que de todas las versiones de esta canción la de Sosa es quizás «la más vigorosa». (FIN/2009)