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Compromiso: no olvidar a Honduras

Ene 20 2010

Por Gustavo González – La República

El que pase el tiempo y que no sigamos preocupados por la situación planteada en Honduras es algo que no nos podemos permitir.

Los gringos han querido dar la imagen de que todo pasó, de que la normalidad volvió al país centroamericano. No olvidemos que en realidad la crisis hondureña y el golpe perpetrado por la oligarquía de ese país en claro contubernio con el imperialismo, es la estrategia planteada para nuestro continente como parte de la ofensiva desatada por el imperialismo para retomar el control de esta parte del mundo.

Pero la realidad en Honduras dice lo contrario; el gobierno del golpista Porfirio Lobo está en un camino sin salida que tiene muy preocupados a varios actores, entre ellos a los propios militares golpistas. La idea de la farsa electoral que fue montada para ponerle la banda presidencial a Porfirio Lobo pretendía de esta forma lavarle la cara a lo que ya era insostenible, mucho costo estaban pagando a nivel internacional, sobre todo que la imagen del propio Obama llegó a desenmascararse totalmente siendo el primer país en reconocer las fraudulentas elecciones.

Los militares golpistas encabezados por Romeo Vásquez desean que no haya nuevas promociones en las Fuerzas Armadas, esto debe definirlo constitucionalmente el presidente de la República, lo que coloca en un callejón sin salida a Lobo, porque, de dar paso a los oficiales de las dos últimas promociones, se les generará un gran problema.

Pero también es cierto que los oficiales de estas promociones verán frustradas sus posibilidades de también ellos ganar parte de la torta, que ya las tocó en demasía a los anteriores. Por lo tanto este es un primer gran problema a resolver.

El otro elemento clave es que la situación económica del país es lamentable; las remesas han caído abruptamente en los últimos seis meses, el turismo, que es fuerte en Honduras, descendió un 80%, las reservas internacionales del país tienen en la actualidad 600 millones de dólares menos, fueron dilapidando a razón de 100 millones por mes desde el mes de junio que ocurrió el golpe.

Los fondos generados por Petrocaribe, es decir por el acuerdo que Zelaya había firmado con el ALBA, fueron totalmente dilapidados; los mismos debían haberse utilizado para un plan de viviendas populares de lo cual no hay ni se hizo nada.

Como si esto fuera poco el gremio magisterial (uno de los sectores más fuertes de la Resistencia) denunció hace unos días que no se están haciendo las transferencias a su Instituto de previsión y se les adeuda además aguinaldo a la fecha.

Se habla también de una posible devaluación de la lempira (moneda nacional) entre 15 y 20% como una posible medida a tomar por el actual gobierno.

La represión continúa, ahora siendo claramente selectiva, muestra de ello es que apareció decapitado y con las manos arrancadas en los últimos días el cuerpo de Carlos Turcios, dirigente de la Resistencia de Choloma, quien había sido denunciado como desaparecido por el Comité de Defensa de los Derechos Humanos de Honduras.

Como se verá, no hay nada de cierto en lo que se quiere imponer en forma mediática. Esto es una necesidad política fundamental para Lobo y los gringos, porque en realidad la situación política, económica y social es insostenible.

La comunidad internacional sigue sin reconocer mayoritariamente la farsa, pero debemos de ser claros, no puede Honduras caer en el silencio que pretenden. Hay que seguir hablando y denunciando esta situación, es hora de que, en realidad, veamos la necesidad política de sentirnos hoy todos y todas pueblo hondureño.