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¿Mundial de fútbol aumentará el tráfico de mujeres a Sudáfrica?

May 28 2010

Por Miriam Mannak

CIUDAD DEL CABO, may (IPS) – Un fuerte debate se desató sobre la posibilidad de que la Copa Mundial de Fútbol fomente el tráfico de mujeres a Sudáfrica con fines de explotación sexual durante el mes de esta competencia deportiva, que comenzará el 11 de junio.

La campaña contra el tráfico de seres humanos Stop 2010 Human Trafficking, que se realiza en Sudáfrica, calcula que 100.000 mujeres serán víctimas de tráfico con fines de trabajo sexual durante la Copa Mundial. La campaña es una iniciativa de STOP, una alianza de organizaciones cristianas sin fines de lucro.

Chandré Gould, investigadora del Institute for Security Studies (ISS) y autora de ‘‘Selling Sex in Cape Town: Sex Work and Human Trafficking in a South African City» (La venta del sexo en Ciudad del Cabo: el trabajo sexual y el tráfico humano en una ciudad sudafricana) discrepa con el mensaje de la campaña. Las cifras que se manejan son exageradas, asegura.

«Antes de la Copa Mundial de 2006, se preveía que unas 40.000 mujeres serían traficadas a Alemania con fines sexuales», dijo en un seminario que ISS realizó en Ciudad del Cabo este lunes 24.

ISS es un centro africano de investigación sobre políticas dedicadas a la seguridad humana, con sede en Pretoria.

«Posteriormente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) halló que no se produjo un incremento del tráfico humano durante el evento y que la cifra de 40.000 víctimas no tenía fundamento. Tampoco existen pruebas que vinculen los grandes eventos deportivos al tráfico humano», aseguró Gould.

«No sabemos qué sucederá en Sudáfrica pero no existe motivo para creer que la situación difiera a la de Alemania. Sudáfrica recibirá seis veces menos visitantes que la Copa Mundial de 2006, pero algunos aún predicen que el número de personas traficadas será el doble» de lo previsto entonces, agregó.

En general, el problema del tráfico de seres humanos es sobreestimado, afirmó Gould. «Muchos informes de prensa se basan en cantidades improbables interpretadas con datos insuficientes que luego se repiten», dijo.

«Por ejemplo, en 2005 Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) repitió la noción de que el tráfico de seres humanos rivalizaba con el tráfico de drogas y armas, ya que generaba más de 10.000 millones de dólares en ingresos», recordó Gould.

«Esto fue un error de alguien en una oficina del Departamento de Estado de Estados Unidos. Este error se reitera una y otra vez porque parece una cifra creíble, y a los medios les encantan los números», sostuvo.

Pero el periodista de investigación Mark Thomas cuestionó las declaraciones de Gould en el seminario de ISS, en base a su investigación del tráfico de seres humanos y la industria sexual sudafricana.

«Concuerdo en que nadie sabe con certeza cuánto genera el tráfico, pero sería un error descartar toda cifra sugerida», dijo a IPS. Thomas es redactor responsable de la revista de investigación sudafricana Noseweek.

«No existe una sola fuente que haya declarado con certeza que se trate de un ingreso anual de 10.000 millones de dólares. La ONU, el Consejo de la Unión Europea, la OIM y varias organizaciones contra el tráfico de seres humanos, todas hablan de un ingreso ‘estimado de entre 5.000 y 9.000 millones de dólares por año», precisó.

La brecha entre ambas cifras puede explicarse por la naturaleza clandestina del tráfico, dijo Thomas.

«Ningún traficante, algunos de los cuales tienen empresas aparentemente legítimas, declararía en sus cuentas financieras montos recibidos como consecuencia de actividades ilícitas», agregó.

Gould argumentó que la investigación de la última década no muestra el incremento del tráfico de mujeres a Sudáfrica.

«En los últimos seis años la OIM halló y asistió a 315 víctimas de tráfico de seres humanos. Eso es todo. Esa es la magnitud del problema que conocemos», dijo la investigadora.

«Debemos tomar en cuenta que la OIM entrenó a más de 10.000 agentes del orden en África austral para lidiar con el tráfico de seres humanos y que una línea telefónica está habilitada las 24 horas del día» para realizar denuncias, agregó Gould.

La investigación de Gould, publicada en 2008, halló 1.209 trabajadoras sexuales en Ciudad del Cabo, de las cuales 964 trabajaban en burdeles y 245 en la calle. La ciudad tiene 3,5 millones de habitantes.

De 164 mujeres entrevistadas, «es posible que ocho hayan sido objeto de tráfico. Los propietarios de los burdeles entrevistados dijeron que ellos y su clientela no tienen interés en mujeres extranjeras. Esto puede deberse al temor de allanamiento» de las autoridades, explicó Gould.

Thomas cuestionó esa conclusión. «En la investigación que realicé en Ciudad del Cabo en 2009 hablé con muchas mujeres traficadas. Para un artículo hablé con 24 que venían de Nigeria, Camerún, Zimbabwe, Ruanda, Uganda, Kenia y Zambia. Algunas eran reacias a revelar sus nacionalidades. Esto se logró en dos semanas de investigación», agregó.

Pero «no todas las extranjeras que trabajan en la industria del sexo en Sudáfrica fueron objeto de tráfico», afirmó Marlise Richter, investigadora del programa de estudios de migración forzada de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo.

«Muchas vienen de Zimbabwe o República Democrática del Congo como inmigrantes por motivos económicos y por su propia voluntad. No lo ven como una carrera, sino como una forma de hacer algo de dinero antes de volver a su hogar», señaló.

Thomas también discrepó con Richter.

«No hace falta que te apunten con una pistola para hacer lo que no desees. Las mujeres mencionadas quizás no hayan sido traficadas, pero fueron obligadas a ingresar a esta industria… a la que ven como su única forma de generar ingresos. La mayoría no trabajo en esto de manera voluntaria», sostuvo. (FIN/2010)