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Arizona y la inmigración ilegal

Jun 17 2010

Óscar Celador Angón*

17 Jun 2010. El desarrollo económico de Arizona ha sido factible gracias, entre otros factores, al movimiento migratorio de población mexicana hacia Estados Unidos, que tradicionalmente ha abastecido de mano de obra barata al sector agrícola y, en una segunda fase, al sector industrial establecido estratégicamente en este estado para exportar sus productos hacia México.

De esta manera, el emigrante mexicano, a cambio de escapar de la miseria y la pobreza de su sociedad de origen, ha venido enriquecido con sus servicios a la sociedad receptora.

Esta dinámica puede haberse roto de forma drástica debido a la Ley de Inmigración que recientemente ha aprobado el estado de Arizona, aprovechando que el Gobierno federal no acaba de aprobar una ley de ámbito nacional que solucione el problema de la inmigración ilegal.

La ley de Arizona incorpora las ideas del sector ultraconservador republicano y sus posiciones en torno a la inmigración y el papel que las minorías étnicas deben desempeñar en la sociedad estadounidense.

Por ejemplo, en un país en el cual no es obligatoria la posesión de documentos de identidad, la nueva ley ordena a la policía de Arizona preguntar sobre su estatus legal a todas aquellas personas que cometan cualquier tipo de infracción o falta y, en el caso de que el infractor no pueda demostrar que es un residente legal, el agente deberá arrestarlo y entregarlo inmediatamente a las autoridades de Inmigración.

Asimismo, la ley convierte a los aproximadamente 500.000 mexicanos que residen ilegalmente en Arizona en delincuentes que podrán ser condenados a permanecer hasta seis meses en prisión, a pagar una multa y a ser deportados.

Es extremadamente difícil encontrar una norma tan injusta como aquella que convierte en criminales a aquellos que sólo pretenden huir del hambre y la miseria. Por no hablar de las consecuencias sociales que puede tener una ley de esta naturaleza en un estado en el cual el 30% de su población censada es de origen hispano.

Entre los sectores críticos con la ley, se encuentra el propio presidente Obama, quien prometió durante la campaña presidencial que reabriría el debate sobre la reforma migratoria y gracias a lo cual consiguió el voto hispano.

Ahora bien, hasta que eso no ocurra, legislaciones como la de Arizona darán la razón a Porfirio Díaz, que decía aquello de “¡Pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

*Profesor de Derecho Eclesiástico del Estado y de Libertades Públicas. Artículo en «Público» de Madrid.