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El gel de la esperanza para prevenir Sida

Jul 22 2010

Por Zahira Kharsany

JOHANNESBURGO, 22 jul (IPS) – Mujeres del distrito de Vulindela, en la oriental provincia sudafricana de KwaZulu-Natal, tenían dificultades para exigirle a sus parejas que usaran condones. Pero un nuevo gel microbicida les ha dado por primera vez el control en la prevención del VIH.

Las mujeres son las más afectadas en África por la epidemia de VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida).

El nuevo gel fue sometido a prueba en un ensayo del que participaron 899 mujeres en situación se riesgo. Millones más de africanas se llenaron de esperanza cuando la investigación mostró una tasa de éxito de 39 por ciento en la prevención del VIH y de 54 por ciento en la del herpes.

Las conclusiones del estudio, el primero en utilizar el antirretroviral tenofovir en forma de gel, fueron presentadas por el Centro para el Programa de Investigación sobre Sida en Sudáfrica (Caprisa, por sus siglas en inglés) durante la XVIII Conferencia Internacional sobre Sida, que se realiza del 18 al 23 de este mes en Viena.

«Estas mujeres son verdaderas campeonas por haber accedida a usar un producto desconocido. Es necesario investigar más para verificar los resultados, pero las mujeres son parte de este gran avance», dijo Mukelisiwe Mlotshwa, enfermera investigadora y líder del equipo de procedimientos clínicos en el ensayo del Caprisa.

El estudio se llevó a cabo en las dos áreas de Sudáfrica más afectadas por el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), ambas en la provincia de KwaZulu Natal: Vulindlela, distrito rural con alto desempleo y población migrante, y la ciudad de Durban.

Se dividió a las mujeres en dos grupos: uno que utilizó un placebo y otro que recibió el gel con tenofovir. Las participantes visitaron mensualmente las clínicas y fueron examinadas en busca de potenciales efectos secundarios, además de realizarse análisis de VIH.

Ni los investigadores ni las mujeres sabían quién recibía el tenofovir y quién el placebo.

Se aconsejó a las participantes del estudio aplicar el gel hasta 12 horas antes de mantener relaciones sexuales, e inmediatamente después, con un máximo de dos dosis en 24 horas.

Las mujeres utilizaron el producto durante un mínimo de un año y un máximo de dos y medio.

Mlotshwa destacó que el gel cambió la vida de esas mujeres. «La mayoría decían: ‘¡Es tan agradable y discreto!’, a tal punto que sus parejas nunca se enteraban de que lo estaban usando», agregó.

No obstante, casi 70 por ciento de las participantes de la investigación revelaron a sus compañeros que se aplicaban el gel. Apenas seis por ciento de los hombres dijeron que no les gustaba el producto.

Janet Frohlich, directora del Centro de Investigaciones Clínicas del Caprisa en Vulindlela, explicó a IPS que los microbicidas son un tipo de sustancia en forma de gel que las mujeres pueden colocarse en la vagina o en el recto.

«Con este experimento esperamos poder ayudar a prevenir la propagación del VIH», agregó.

El gel contiene uno por ciento de tenofovir, un antirretroviral de uso común en el tratamiento del VIH.

Si los ensayos demuestran que es efectivo, su uso se difundirá y ofrecerá una mayor protección a las mujeres, impidiendo en la próxima década alrededor de medio millón de nuevas infecciones de VIH solamente en Sudáfrica, estiman los investigadores.

Frohlich dijo que el estudio suponía un hito para la lucha contra el sida. Actualmente se desarrollan 11 pruebas con seis diferentes tipos de microbicidas, pero ésta es la primera que incluye un antirretroviral.

«Las mujeres en todo el continente y en el mundo que no pueden negociar el uso de condones ahora cuentan con la posibilidad de prevenir por sí solas el VIH y el herpes. Tendrán el control sobre su salud y bienestar», dijo Frohlich.

Con ella coincidió Quarraisha Abdool Karim, directora asociada de Caprisa, una de los principales investigadores del estudio y profesora asociada de Epidemiología en la estadounidense Universidad de Columbia.

«Esta nueva tecnología tiene el potencial de alterar el curso de la epidemia del VIH, especialmente en el sur de África, donde mujeres jóvenes llevan la carga de esta enfermedad devastadora», señaló.

Cuando comenzó el estudio, las participantes fueron asesoradas sobre reducción de riesgos y uso de preservativos, así como sobre la importancia de construir relaciones sólidas con sus parejas.

«Les explicamos que no se puede negociar en la cama el uso de condones. Es demasiado tarde. Debe ser antes», dijo Mlotshwa.

«En los chequeos mensuales se notaba cómo las mujeres crecían. Podías verlas adquiriendo más poder y más confianza en sus relaciones personales», añadió.

Pero «el estudio realmente necesita ser confirmado», insistió Frohlich.

«Tenemos que considerar las dosis del antirretroviral tenofovir en la prueba de los microbicidas. Este ensayo sólo incluyó uno por ciento de tenofovir. También debemos considerar los diferentes antirretrovirales» a usar, señaló.

«Una vez que la prueba esté confirmada, habrá que obtener la licencia del producto, y entonces tendrá que ser puesto a disposición de las mujeres. Pero, como se trata de un antirretroviral, ellas tendrán que ir cada seis meses a las clínicas para hacerse chequeos», aclaró. (FIN/2010)