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EL COMIENZO DEL FIN DEL PATRIARCADO

Sep 21 2010

Por Leonardo Boff (*)

RIO DE JANEIRO, Sep (IPS) Es una feliz singularidad de la campaña electoral por la presidencia de Brasil del próximo 3 de octubre la presencia de dos candidatas mujeres, Marina Silva y Dilma Rousseff, esta última con holgada mayoría según las encuestas. Se trataría de una novedad absoluta ya que nunca en la historia brasilena una mujer alcanzó la presidencia.

En el inicio del milenio, en 2001, el Fondo de las Naciones Unidas para la Población escribió en su Informe Anual: «La raza humana está saqueando la Tierra en forma insostenible. Darle a las mujeres mayor poder de decisión sobre el futuro puede salvar al planeta de la destrucción».

¿Cuál es la importancia de esta afirmación? Que la Tierra y la humanidad han entrado en una zona de alta peligrosidad. El aumento de la pobreza que implica injusticia a nivel planetario, el calentamiento global irreversible del sistema-Tierra, la comprobación de que el régimen actual es insustentable pues los seres humanos consumen anualmente 30% más de lo que la Tierra puede reponer; todo esto nos impone decisiones exigentes si deseamos continuar sobre este pequeño y viejo planeta.

Todas estas cuestiones están vinculadas a la vida. ¿Quién mejor que la mujeres para cuidar la vida y crear las condiciones para perpetuarla?

¿Y los hombres? Se están mostrando confusos e impotentes y, según el eminente psicoanalista alemán Richter se han hecho víctimas del «complejo de dioses». Se atribuyeron tareas divinas: dominar la naturaleza, organizar toda la vida, conquistar los espacios exteriores y remodelar la humanidad. Objetivos desmesurados. La excesiva arrogancia, que los griegos llamaban hybris y castigaban con la muerte, los derrotó.

El nuevo equilibrio debe pasar ahora por las mujeres. El feminismo mundial aportó una crítica fundamental al patriarcado que prevaleció desde el neolítico, hace por lo menos siete mil años. El patriarcado originó instituciones que aún hoy moldean las sociedades humanas como la razón instrumental-analítica que separa la naturaleza y el ser humano, que lo indujo a dominar los procesos de la naturaleza en forma devastadora, creó una burocracia de Estado organizada en función de los intereses masculinos, proyectó un estilo de educación que reproduce el poder patriarcal, creó los ejércitos y provocó las guerras. Y afectó otras instancias como las religiones y las iglesias cuyos dioses y actores son casi todos masculinos.

El «destino manifiesto» del patriarcado es la dominación del mundo con la pretensión de hacernos «maestros y dueños de la naturaleza» (Descartes).

Los encuentros internacionales -como los del G20- demuestran que los gobiernos están más interesados en sus negocios que en salvar la vida y proteger el planeta.

Resalta así la urgente necesidad de la actuación salvadora de la mujer.

Las dos candidatas brasileras son diferentes, cada cual con su estilo propio, pero ambas con indiscutible densidad ética y una visión de la política al servicio del bien común y no como técnica de conquista y uso del poder en beneficio de la propia vanidad o de los intereses elitistas que aún predominan en la democracia brasilera.

Dilma Rousseff, de ascendencia búlgara, economista, ha sido Jefa de la Casa Civil del gobierno actual, que es el cargo más importante de la burocracia presidencial, ya que conduce las acciones políticas, y directora del mayor programa nacional: el Proyecto de Aceleración del Crecimiento, que abarca más de 500.000 millones de dólares de inversiones en infraestructura e industrialización. Es una excelente ejecutiva aunque con moderada sensibilidad ecológica. Representa al Partido de los Trabajadores del Presidente Lula y ya cuenta con más del 50% de las intenciones de voto, proyectándose como Presidenta en el primer turno electoral.

Marina Silva tiene los mismos orígenes populares de Lula -un ex obrero metalúrgico- ya que nació en el corazón de la selva amazónica, de muy pobre familia y trabajó como obrera del caucho. Se alfabetizó a los 16 años y ayudó a crear las comunidades eclesiásticas de base con marcado sentido de liberación en el estado de Acre. Fue elegida senadora y durante cinco años fue ministra del Medio Ambiente del gobierno actual. Representa la causa ecológica con notable energía, competencia y carisma.. Su Partido Verde tiene poca representatividad popular y por lo tanto su mensaje no consigue la resonancia que merecería. Pero ha logrado colocar en la agenda de todos los partidos y en la conciencia nacional la urgencia de la cuestión ecológica.

Tiene un significado profundo, y creo que providencial, que dos mujeres, Dilma Rousseff y Marina Silva, sean candidatas a la presidencia de Brasil. Ellas encarnan un llamado de la Madre Tierra para que sea preservada y responden a una urgencia de este momento histórico: más que salvar el sistema económico-financiero en crisis, importa salvar la vida humana y proteger la vitalidad del planeta. La economía debe servir a este objetivo superior. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Leonardo Boff, escritor y teólogo brasilero, autor con Rose Marie Muraro de Femenino y Masculino. Una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias.