General

La xenofobia en Europa

Sep 15 2010

EL PAÍS

Berlusconi apoya a Sarkozy en las deportaciones de gitanos

El primer ministro italiano critica a la comisaria europea de Justicia por descalificar en público las políticas francesas de expulsiones

Madrid – 15/09/2010 . El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha mostrado su apoyo al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en su política de deportaciones de rumanos y búlgaros de origen gitano. «La señora Reding -ha dicho Il Cavaliere en referencia a la comisaria de Justicia europea- haría mejor en tratar el asunto en privado con los dirigentes franceses antes que en público como ha hecho». En una entrevista exclusiva concedida al diario francés Le Figaro, Berlusconi ha manifestado que «la convergencia italo-francesa ayudará a agitar a Europa y resolver los problemas con políticas comunes».

Las palabras de Berlusconi atizan una controversia que hoy no ha acabado de apagar el Elíseo pese a pedir a Bruselas calma y diálogo frente a una posible sanción por la expulsión ilegal de rumanos de origen gitano. Durante una reunión con senadores, Sarkozy ha manifestado que «no habría ningún problema» si los luxemburgueses quieren acoger a los gitanos. El presidente respondía así a las críticas de la comisaria de Justicia, Viviane Reding, de origen luxemburgués, quien comparó las deportaciones con los hechos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial para retractarse después asegurando que fue malinterpretada. Un alto funcionario de Estados Unidos ha dicho que «hay que invitar a Francia y otros países a respetar los derechos de los romaníes». La canciller alemana Angela Merkel ha criticado el tono y las declaraciones realizadas por Reding, calificandolas como no «apropiadas».

Algo más lejos que Bersluconi ha ido el portavoz en Bruselas de la Liga Norte, partido xenófobo aliado en el Ejecutivo italiano. «¿Cuántos rumanos acoge Luxemburgo?» se ha preguntado Mario Borghezio. «Insto a la señora Reding a que confirme o desmienta si en su país no hay campos nómadas gracias al endurecimiento de las normas de expulsión de 2008» ha declarado el portavoz de la Liga.

La UE no lo ha entendido aún

«El problema con los rumanos no es un problema específicamente francés», ha proseguido Berlusconi durante la entrevista a Le Figaro. «Concierne a todos los países de Europa. Hay que incluir ese asunto al orden del día del Consejo de jefes de Estado y de Gobierno para hablar juntos y encontrar una posición común» ha afirmado el primer ministro italiano. Berlusconi ha señalado además que la Unión Europea no ha entendido aún que el problema con los rumanos y con la «inmigración clandestina» no es solo «francés o italiano o griego o español».

El Gobierno de Silvio Berlusconi emprendió su cruzada antigitana en abril de 2008. Nada más tomar posesión del cargo, el ministro del Interior, el liguista Roberto Maroni, proclamó que su prioridad sería devolver a los ciudadanos la seguridad perdida bajo el Gobierno de centroizquierda. Entre apelaciones a echar del país a las «hordas de bárbaros», el Gabinete aprobó el Paquete de Seguridad, un proyecto que asociaba inmigración con delincuencia y preveía diversas medidas contra los 150.000 romaníes que teóricamente habitaban en el país: cierre de las fronteras y bloqueo del Tratado de Schengen contra los gitanos rumanos; destrucción de los campamentos ilegales de romaníes con arrestos y deportaciones, y prefectos especiales para la emergencia gitana en Nápoles, Roma y Milán.

Mientras la ley se aprobaba, hubo un progromo organizado por la Camorra en Ponticelli (Nápoles), e Interior realizó un censo de los nómadas que vivían en el país, utilizando fichas con la raza y el origen, niños incluidos. Ambas cosas invitaron a muchos romaníes a marcharse del país por sus propios medios. Las recurrentes condenas de la ONU, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea llegaron tarde. Milán y Roma siguen todavía hoy destruyendo campamentos, pero apenas quedan ya gitanos que desalojar.

Francia intenta sin éxito rebajar la tensión con Bruselas por las expulsiones de gitanos

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA / AGENCIAS – París

El Elíseo pide un «diálogo tranquilo sobre el fondo del asunto», pero Sarkozy sugiere que la comisaria Reding aloje en Luxemburgo, su país, a los repatriados

París – 15/09/2010 . El conflicto desatado ayer entre la Comisión Europea, personificada en la comisaria de Justicia, Viviane Reding, y el Gobierno francés, ha obligado hoy al presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, a pedir calma y un alto el fuego. Las duras críticas vertidas por Reding contra lo que considera engaños franceses y contra la política gala de expulsiones de gitanos rumanos y búlgaros (en las que evocó la II Guerra Mundial), han irritado al Gobierno. Tanto el ministro de Inmigración, Eric Besson, como el secretario de Estado de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, muy airados, han calificado de «patinazo» las declaraciones de la comisaria. El palacio del Elíseo ha tenido que terciar y emitir a media mañana un comunicado en el que, aunque critica la «inusual» intervención de Reding, llama a un «diálogo tranquilo sobre el fondo del asunto».

Pero poco después, durante una comida con senadores de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), Nicolas Sarkozy, según varios senadores asistentes, insinuó que si Reding no estaba de acuerdo con su manera de tratar a los gitanos rumanos, que les acogiera Luxemburgo, el país de origen de la comisaria. «El presidente ha dicho que no hacemos sino aplicar el reglamento europeo y las leyes francesas, que no tenemos nada que reprocharnos en la materia pero que si los luxemburgueses los querían acoger [en referencia a los gitanos rumanos], pues por él no habría ningún problema», ha explicado a la salida de la comida el senador de la región de Haute-Marne, Brudo Sido, según recoge la agencia France Press.

El comentario de sobremesa de Sarkozy llega después de que varios ministros y líderes políticos galos, además de El Elíseo a través de su comunicado, calificaran de «inaceptable», de «patinazo» y de «escandaloso» la comparación de Reding de las expulsiones de gitanos rumanos en Francia con otros hechos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial. Lellouche ha asegurado que esa frase de Reding «es muy grave, porque Francia padeció la Ocupación». Después ha añadido que lo que persigue, sobre todo, «es acabar con esta polémica estéril y comenzar a trabajar por esa minoría». Ahora bien, esa minoría debe regresar y quedarse en Rumania. «Cada Estado debe ser responsable de su población». Leluche ha recordado que el desmantelamiento de campamentos de gitanos rumanos «no ha empezado este verano» pero ha sido en las últimas semanas cuando se ha intensificado el ritmo de deportaciones y que, además «se ha acabado con la hipocresía». Y ha añadido, refiriéndose a los otros países europeos: «Cuando dejen de golpear a Francia, fíjense en su propio jardín».

Besson, algo más calmado, también ha calificado de «patinazo» la intervención de la comisaria, que anunció que piensa proponer al presidente de la Comisión la apertura de un proceso sancionador contra Francia por una aplicación discriminatoria de la directiva de libre circulación de personas -los gitanos rumanos y búlgaros son ciudadanos de la UE. No obstante, ha anunciado que Francia va a dar explicaciones a Bruselas sobre la famosa circular del 5 de agosto, la que colmó la paciencia de Reding. En dicha circular, el Gobierno instruye a la policía para que desmantele los campamentos ilegales «tomando como prioridad los de los gitanos rumanos», lo cual prueba, para Reding, discriminación racial por un lado y engaños del Ejecutivo francés por otro, ya que Besson y Lellouche dieron garantías a la propia comisaria de que las expulsiones se estaban haciendo caso por caso, sin atender a criterios de raza o nacionalidad. «Viviane Reding me escribió ayer para pedir explicaciones sobre la circular. Vamos a responder y a darle explicaciones», ha dicho Besson.

Las explicaciones, básicamente, consisten en que dicha circular ya ha sido enmendada, eliminando la referencia a los gitanos rumanos. Así lo ha dicho el secretario de Estado de Vivienda, Benoist Apparu. «No hemos disimulado ni mentido. La circular existía y ha sido corregida. Punto. Se acabó».

Diálogo tranquilo

El caso es que el cruce de declaraciones ha hecho reaccionar a Francia, que ha tratado sin éxito de que el asunto no vaya a más. Tras la reunión del Consejo de Ministros, un portavoz del Elíseo ha querido calmar los ánimos: «No se trata de polemizar, ni con la Comisión ni con el Parlamento. No obstante, ciertas declaraciones simplemente no son aceptables». Recordando anteriores intervenciones «moderadas» del presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, sobre el asunto, el Elíseo atribuye las palabras de Reding a la famosa circular del 5 de agosto, «que ha sido reemplazada por la del 13 de septiembre».

«Es hora de un diálogo tranquilo sobre el fondo del asunto. Hay voluntad de tratar las cosas a fondo más de que dejarse embarcar en una polémica estéril», ha declarado la fuente de la presidencia, que ha dejado caer que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, podría entrevistarse sobre el asunto con el presidente rumano, Traian Basescu, en la próxima reunión del Consejo Europeo, esta semana en Bruselas.