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Las memorias y los olvidos de Tony Blair

Sep 17 2010

Por Mário Soares (*)

LISBOA, Sep (IPS) Primero en Londres y después en Irlanda -donde experimentó contrastes- el ex Primer Ministro británico Tony Blair resolvió publicar sus memorias, en una operación mediática que le aportará una abultada suma de dinero (que, según declaró, será destinado a una organización humanitaria), pero que, sobretodo, apunta a proyectarlo nuevamente en el primer plano de la política. La versión original inglesa del libro ya está circulando y está en vías de ser publicada en doce idiomas.

Según las reseñas de la obra que he leído en la prensa internacional, no me parece que las memorias de Blair tengan algún interés. Si dejamos de lado las críticas a su ministro de economía y su sucesor Gordon Brown, que a los ojos de las personas sensatas no lo dejan bien parado, no creo que tengan ninguna novedad.. Por ello, no tengo la intención de leerlas. En efecto, me basta saber por las reseñas que Blair elogia al ex Presidente norteamericano George W. Bush y lo exalta como un estadista inteligente y patriota, que no se arrepiente de la invasión de Iraq y que no se acuerda de haber cometido errores.

Recientemente el diario parisino Le Monde publicó una entrevista a Blair que ocupó toda una página. Me dí el trabajo de leerla y tampoco allí había una sola idea nueva o digna de mención. Se advierte que, en el fondo, lo único que le interesa es su persona y la gran importancia que se atribuye, aunque supongo que la historia no se la reconocerá.

Conocí a Tony Blair episódicamente, en un congreso que hubo en París en el que el ex Primer Ministro de Portugal António Guterres fue elegido Presidente de la Internacional Socialista para el período 1999-2005. Intercambiamos sólo media docena de palabras. Personalmente me pareció simpático, aunque superficial. Pero no aprecié nada de lo que dijo en el discurso que pronunció y quedé convencido de que, de socialista (o laborista, si se prefiere), Blair no tenía ni una pizca.

La llamada «tercera vía» que inspiró el gobierno de Blair -desde mayo de 1997 a junio de 2007- fue una forma grosera de inducir a los partidos socialistas europeos a hacer propia una versión del neoliberalismo estadounidense. Algunos de ellos fueron verdaderamente «colonizados» por esa ideología. El siempre se declaró pro europeo, pero a mi me parece que ha sido un atento vasallo de los norteamericanos.

Blair fue primer ministro durante un decenio y ganó tres elecciones, lo que es fuera de lo común en el Reino Unido. Ahora, con 57 años, se advierte que siente una inmensa nostalgia del poder. En la entrevista a Le Monde admitió que le dió pena no haber sido elegido Presidente de la Unión Europea en lugar del belga Herman Van Rompuy. Afortunadamente no fue así.

Es desde 2007 Enviado Especial para el Medio Oriente y aunque nadie ha advertido que haya logrado algo en esa atormentada región, él ahora se muestra optimista. Sostiene que el mundo-y en esto tiene razón- está en un período de acelerada mutación y que el futuro de Occidente depende de que se adapte a los cambios si no quiere quedarse definitivamente atrás. Durante siglos Europa y los Estados Unidos dominaron el resto del planeta, pero ahora ha llegado el turno de Oriente. Por ello, nuestro autor preconiza un entente franco-británica en los planos económico, político y militar pero, agrega, en un marco europeo, para no suscitar el recelo de la canciller alemana Angela Merkel. Extraña propuesta, por venir de Blair.

El hombre está riquísimo, según ha confirmado a sus entrevistadores. Viaja por el mundo entero. Es consultor de importantes empresas, de bancos, de compañías de seguros. Pero como buen católico (convertido) dedica «tres cuartos de su tiempo a tareas de beneficiencia». Le encanta el servicio público y le apetece el retorno a la política. No creo que lo consiga. La guerra de Iraq -y todo lo demás- es un estigma que jamás se borrará. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.