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Otro parte médico sin muchas novedades

Sep 16 2010

Por Isaac Rosa*

“Hemos salido de la recesión, pero no hemos acabado con la crisis. Hemos salido de la UCI pero todavía no nos han pasado a planta, seguimos en vigilancia.” -Joaquín Almunia, Comisario Europeo de Competencia-

16 Sep 2010. Ya hemos hablado otras veces de la afición de gobernantes y economistas por las metáforas médicas para explicar la crisis. Ya saben: la economía mundial se puso malita y había que curarla, y para eso están los doctores de la única ciencia válida, que le pusieron un tratamiento para que se recupere. Siguiendo ese discurso paramédico, a los deudos del enfermo no nos queda más que esperar en el pasillo, estar a lo que los señores doctores dispongan, abonar las facturas y poner velas rogando por su pronta recuperación. Más o menos lo que hemos hecho hasta ahora.

Pero claro, el tiempo pasa y, como no vemos progresos, nuestra fe en la medicina oficial se agrieta. Ayer hizo dos años de la quiebra de Lehman Brothers, aceptada como fecha de arranque de la crisis, y tras dos años viene el doctor y nos dice que paciencia, que ya pasó el peligro de muerte pero que la recuperación va para largo. Y echamos cuentas: si el enfermo, como dice el doctor Almunia, ha tardado dos años en salir de cuidados intensivos, y todavía no pasa a planta, a saber cuánto pueden durar la hospitalización, la convalecencia y la posterior rehabilitación. Y como somos parientes pobres echamos también cuentas de lo que nos puede costar que se ponga bueno, visto lo que nos ha costado hasta ahora para tan escasos resultados.

Si después de dos años y no sé cuántos billones fundidos en transfusiones al enfermo, éste sigue sin levantar cabeza y con riesgo de recaída, uno se cuestiona dos cosas: si los médicos no serán en realidad unos curanderos que se ponen bata blanca para darse aires de respetabilidad; y si el enfermo realmente tiene cura, o sólo le estamos prolongando la vida artificialmente. Pero claro, no piensan dejarlo morir ni aplicarle eutanasia.

Ayer el presidente del Santander, Emilio Botín, se refirió a algo que ya me llamó la atención meses atrás: que los bancos hagan una especie de testamento vital –living will- para que, si se van a pique, tengan una liquidación ordenada. Estaría bien que el sistema económico también testase. O que al menos pudiésemos decidir sus deudos.

*Isaac Rosa (Sevilla, 1974) ha publicado las novelas La malamemoria (1999), posteriormente reelaborada en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), El vano ayer (2004) y El país del miedo (2008). Su última novela, El país del miedo, ha recibido el Premio Fundación José Manuel Lara a la mejor novela de 2008. En sección Opinión de “Público” de Madrid.