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A la ONU le cuesta definir \»terrorismo\»

Nov 29 2010

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS, nov (IPS) – La ONU no ha podido llegar hasta ahora a un acuerdo que le permita concretar una convención exhaustiva para la eliminación del terrorismo. Buena parte del problema radica en la falta de consenso sobre la definición del fenómeno.

Cuando comandos israelíes mataron en mayo a nueve activistas, ocho de ellos turcos, durante un ataque contra una flotilla humanitaria que se dirigía a Gaza, el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, dijo que se trataba de «terrorismo de Estado».

«Incluso tiranos, bandoleros y piratas tienen sus propios códigos de ética», no así los terroristas que matan en nombre de un estado miembro de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), dijo.

Y cuando varios artistas de prestigio internacional, como la banda de rock The Pixies y el británico Elvis Costello, reaccionaron cancelando sus conciertos programados en Tel Aviv, uno de los principales productores de espectáculos de Israel, Shuki Weiss, dijo que el creciente movimiento de boicot practicaba un «terrorismo cultural».

«La música y la política no deberían mezclarse», declaró, mientras cobraba bríos la Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural de Israel.

Tal vez no sorprenda que un Comité Ad Hoc de la ONU para Eliminar el Terrorismo, creado por la Asamblea General en diciembre de 1996, haya quedado estancado al intentar llegar a un acuerdo sobre un proyecto exhaustivo de convención para eliminar el terrorismo.

El mes pasado realizó otro esfuerzo infructuoso al plantear una distinción entre «combatientes por la libertad» y «terrorismo patrocinado por el Estado».

«Uno reconoce al terrorismo cuando lo ve», dijo a IPS el embajador de Sri Lanka, Palitha Kohona.

El proyecto de convención, presentado en 2001 por India, recibió el beneplácito de varias delegaciones en un grado sustancial. Sin embargo, está estancado en algunos temas cruciales. Por ejemplo, algunos propusieron que el terrorismo patrocinado por el Estado o ciertos actos de Estados sean abarcados por el documento, dijo Kohona.

Muchos otros han resistido esta propuesta basándose en que los actos de los Estados se rigen por otras normas existentes del derecho internacional, y por lo tanto es superfluo cubrir este aspecto en el proyecto.

Asimismo, se planteó una propuesta para excluir ciertos actos de movimientos de liberación del ámbito de la convención prevista, dijo Kohona. Pero esto también encontró una amplia resistencia.

La nueva convención propuesta buscaba protección en casos todavía no abordados por las 13 convenciones existentes sobre terrorismo concluidas bajo los auspicios de la ONU.

Mouin Rabbani, editor contribuyente del Middle East Report, con sede en Washington, dijo a IPS que «terrorismo» se ha convertido en un epíteto político diseñado para colocar a los enemigos en un lugar inaceptable, en oposición a un término técnico cuyo propósito es definir ciertos actos criminales que violan el derecho de guerra y por los cuales los perpetradores pueden ser responsabilizados.

«De ahí que en Medio Oriente haya llegado un punto en que las actividades armadas palestinas o árabes que toman por blanco a personal militar israelí sean caracterizadas como actos terroristas, mientras que las actividades armadas israelíes que deliberadamente toman por blanco a civiles son caracterizadas como legítimos actos de autodefensa», señaló.

«Podemos incluso concluir que, por lo menos en Medio Oriente, el terrorismo se refiere a la condición étnica del perpetrador, en oposición a las acciones del perpetrador», dijo Rabbani.

«Por lo tanto ingresamos en el reino de lo absurdo, donde las campañas para boicotear a Israel, o más particularmente los fenómenos ilegales israelíes, como los productos de los asentamientos –actos que son, por definición, no-violentos, y no requieren más que una pistola de agua– son calificados de terrorismo», observó Rabbani.

Por contraste, el castigo colectivo contra la población civil de la franja de Gaza, un acto en curso que ha costado numerosas vidas con la aprobación de Estados Unidos y de la Unión Europea, se justifica como una campaña antiterrorista legítima, dijo.

Rohan Perera, presidente del Comité Ad Hoc para Eliminar el Terrorismo, dijo a IPS que la única manera de llegar a un consenso sobre el tema es adoptar una definición de terrorismo en el ámbito operativo o del derecho penal, en vez de una definición genérica.

El enfoque anterior se siguió en las 13 convenciones sectoriales sobre terrorismo, y evita las dificultades del segundo enfoque, que implica excluir ciertos tipos de acciones, como las cometidas por movimientos de liberación nacional.

De este modo, el proyecto contiene una definición según el derecho penal, dijo Perera.

«La cuestión del terrorismo de Estado continuará estando regida por los principios generales del derecho internacional, dado que no es posible abordar este aspecto en un instrumento de aplicación de la ley que trate la responsabilidad penal individual en base a un régimen de ‘extraditar o juzgar’», explicó.

De modo similar, dijo Perera, los actos cometidos por movimientos de liberación nacional en el curso de conflictos armados continuarán regidos por el derecho humanitario internacional.

«Las negociaciones comenzaron en 2000 y estuvimos cerca de llegar a un acuerdo en 2001, luego del 11 de septiembre», fecha de los atentados que dejaron 3.000 muertos en Nueva York y Washington, recordó. Pero desde entonces se produjeron pocos avances significativos.

Perera señaló que las negociaciones se reanudarán en el marco del Sexto Comité de la ONU, que abordará cuestiones legales.

Al preguntársele si alguna vez habrá una nueva convención exhaustiva para eliminar el terrorismo, Kohona declaró a IPS: «Por supuesto».

La comunidad internacional ha condenado reiteradamente el uso del terrorismo como herramienta de expresión política y para cualquier otro fin, y por lo tanto buscará abordar las brechas en el marco legal internacional existente concluyendo esta convención.

«También buscará enviar otro mensaje inequívoco a aquellos que dependen de la fuerza terrorista para lograr sus objetivos, dijo Kohona. (FIN/2010)