General

Un rescate moral y cívico de Europa

Abr 22 2011

FRANCISCO BALAGUER*

La crisis de Portugal ha supuesto un salto cualitativo en la todavía corta historia del proceso de integración europeo. La política europea no sólo hace caer indirectamente al Gobierno de un Estado miembro, sino que, tras la caída, los líderes europeos, encabezados por el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, declaran con contundencia que, “gobierne quien gobierne” Portugal, tendrá que hacer los recortes previstos.

Así pues, en las próximas elecciones legislativas de junio, la ciudadanía portuguesa no tiene ya nada que elegir: las decisiones están tomadas desde fuera de Portugal y, por si quedaba alguna duda, la reciente petición de rescate impedirá cualquier alternativa.

En realidad, nada debería extrañarnos, porque este ha sido el mecanismo con el que ha funcionado hasta ahora, siguiendo su modelo fundacional, el proceso de integración europea.

Mediante la traslación al ámbito europeo de los procesos de adopción de decisiones se han conseguido reducir, cuando no ocultar, los conflictos sociales y políticos internos, eludiendo así los procesos democráticos. La democracia pluralista se ha debilitado en cada uno de los estados miembros precisamente porque se ha reducido la posibilidad de alternativas, que es consustancial a nuestra comprensión actual del constitucionalismo democrático.

Si la crisis portuguesa marca un hito en la pérdida de calidad democrática de los estados europeos es porque ese mecanismo se ha hecho explícito y se muestra sin pudor ante la ciudadanía europea: “Podéis elegir a vuestros gobernantes, pero las políticas las decidiremos nosotros”, nos dicen ahora, con toda naturalidad.

Esta es la realidad que se nos muestra sin disimulo alguno y que nos debería llevar a una reflexión sobre el sentido de la democracia en el contexto europeo. Porque revitalizar la democracia a nivel nacional ya sólo es posible mediante la democratización del nivel europeo.

Es en Europa donde la ciudadanía tiene que proyectarse para reivindicar la posibilidad de alternativas y la restauración del pluralismo. Es Europa la que necesita un rescate moral y cívico para recuperar el valor de nuestra democracia.

*Catedrático de Derecho Constitucional. En diario Público de Madrid, 22.04.11