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Occidente alerta ante rebeldes libios islamistas

Sep 9 2011

Análisis de Julio Godoy

PARÍS, sep (IPS) – La euforia con la que los gobiernos europeos y el de Estados Unidos celebraron la caída del régimen de Muammar Gadafi en Libia dio paso a la preocupación por la presencia entre los líderes rebeldes de muchos islamistas, con presuntos vínculos con Al Qaeda. Pero esa situación al parecer no era ignorada.

París está al tanto de la abrumadora presencia de fundamentalistas islámicos entre los dirigentes rebeldes desde principios de marzo. Pero los peligros de esa situación comienzan a discutirse en las capitales occidentales.

La rebelión, en especial en el este de Libia, comprende principalmente «musulmanes radicales», dijo el 8 de marzo François Gouyette, embajador francés en Trípoli hasta fines de febrero, en una sesión a puertas cerradas de la comisión parlamentaria de asuntos extranjeros.

«En el este, en especial en la ciudad de Derna, tomada muy fácilmente por la insurrección, sin duda hay una gran concentración de musulmanes radicales», reiteró Gouyette a los diputados. «Cientos de combatientes libios que integraron la yihad (guerra santa) internacional en Afganistán e Iraq proceden de esa región», aseguró.

«Muchos de esos combatientes retornaron a Libia», alertó Gouyette, según las actas a las cuales tuvo acceso IPS.

Unos 800 miembros del Grupo Libio de Combate Islámico, proscrito por la Organización de las Naciones Unidas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2011 contra Nueva York y Washington y que fueron liberados hace poco de la cárcel donde el régimen de Gadafi los mantuvo durante años, «llegaron hasta las zonas liberadas del país. Puede ser un problema en el futuro», alertó.

Gouyette recordó que Gadafi «colaboró estrechamente» con los «servicios de inteligencia occidentales en la lucha contra el terrorismo de Al Qaeda». Los medios de comunicación franceses no accedieron a las actas de la sesión parlamentaria.

Cinco meses después la reunión a puertas cerradas, Gouyette alertó sobre la confirmación de las advertencias. No es ningún secreto que cuatro líderes rebeldes mantuvieron vínculos prolongados con movimientos radicales.

Además, documentos secretos hallados en Trípoli confirmaron que los gobiernos británico y estadounidense colaboraron estrechamente con el régimen de Gadafi en la lucha contra radicales islámicos.

Investigadores de Human Rights Watch (HRW) encontraron archivos secretos del prófugo líder libio en la oficina privada del excanciller Moussa Koussa, quien huyó del país al comienzo de la revuelta en febrero y al parecer consiguió asilo en Qatar.

Uno de los líderes rebeldes más destacados es Abdelhakim Belhaj, también conocido como Abu Abdallah al-Sadek, fundador del Grupo Libio de Combate Islámico y veterano de la guerra contra las fuerzas de la hoy disuelta Unión Soviética, que en los años 80 invadió Afganistán. Ahora es gobernador de Trípoli.

Los servicios secretos de Estados Unidos capturaron a Belhaj en Malasia en 2003. Lo interrogaron y lo detuvieron en una prisión secreta de Bangkok hasta 2004, cuando fue entregado al régimen del coronel Gadafi. Gouyette confirmó a la comisión parlamentaria que había sido liberado en marzo de 2010.

Otros conocidos radicales de la dirigencia rebelde son Ismail as-Salabi, de Bengasi, Abdelhakim al-Hasidi, de Derna, y Ali Salabi, del Consejo de Transición Islámica, que ejerce el Poder Ejecutivo. Todos son miembros fundadores del Grupo Libio de Combate Islámico.

Salabi representó al Grupo en las negociaciones con Gadafi que llevaron a la liberación de casi todos los actuales líderes rebeldes que estaban presos.

Hasidi, quien reconoció que algunos de sus combatientes «son miembros de Al qaeda, buenos musulmanes y patriotas que luchan contra el invasión», tiene antecedentes de yihadista. Además combatió en Afganistán contra la intervención encabezada por Estados Unidos, fue capturado en la ciudad pakistaní de Peshawar en 2002 y entregado al gobierno libio en 2004.

El servicio de inteligencia externa británico, MI6, brindó durante años información a Gadafi sobre opositores exiliados, de acuerdo con archivos encontrados en Trípoli.

Los documentos confirman que la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) capturó a varios combatientes musulmanes libios, como Belhaj y Hasidi, los interrogó en cárceles secretas y luego los entregó a Gadafi.

El papel de la CIA fue más allá de «secuestrar presuntos combatientes islámicos y entregarlos a la inteligencia libia», señaló Peter Bouckaert, director de la división de emergencia de HRW. «También mandó preguntas de su interés para que la inteligencia libia hiciera a los detenidos y, de los archivos, se desprende claramente que también participaron en algunos interrogatorios», apuntó.

Otra prueba de la colaboración occidental con el anterior régimen libio es el hallazgo de ametralladoras modernas de fabricación alemana en los arsenales de Gadafi. Berlín, que supuestamente tiene controles estrictos sobre las exportaciones de armas, no ofreció ninguna explicación sobre cómo llegaron a manos del líder libio.

El presidente francés Nicolas Sarkozy mantuvo vínculos regulares con Gadafi entre 2007 y 2010 por acuerdos de cooperación militar con Francia. Entre los planes del mandatario estaba la exportación de aernoaves Rafale y otro tipo de armas, así como tecnología nuclear.

Durante una visita oficial del líder libio a París al comienzo de las negociaciones en diciembre de 2007, la entonces ministra francesa de Asuntos Extranjeros y de Derechos Humanos, Rama Yade, declaró que la propuesta de Sarkozy era una oportunidad para Gadafi de «limpiar su nombre de los delitos» cometidos.

Pero los acuerdos nunca llegaron a materializarse.(FIN/2011)