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¿QUIÉN GOBIERNA EN LA UNIÓN EUROPEA?

Sep 6 2011

Por Mario Soares (*)

LISBOA, Ago (IPS) Una atenta valoración de la información sobre la crisis portuguesa que es divulgada por los medios de comunicación, permite comprobar que de esta se habla todos los días y hasta él limite del agotamiento, pero lo hacen sin mencionar sus causas y menos aún identificar a sus responsables, pese a que existen y son conocidos.

Tampoco se relaciona de manera significativa nuestra crisis a la crisis global, en especial a la europea. Parece que lo que más importa es lo que dirá el informe de la Troika, formada por el Fondo Monetario Internacional , la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo acerca del cumplimiento del memorando sobre las reformas a las que se comprometió Portugal para acceder al credito de 78.000 millones de euros para aliviar la precaria situación económico-financiera.

Esto es obviamente es importante, pero está lejos de resolver nuestros problemas. Como si la situación económica global no cambiase todos los dias y no tuviese repercusiones inmediatas en nuestra situación nacional, la que también va cambiando…

En términos gubernamentales los mercados especulativos parecen dictar la ley, como si los Estados nacionales –o los Estados de la zona euro- tuvieran que obedecer sin remedio a las agencias calificadoras de riesgo y no tuvieran instrumentos propios para dominarlos. Pero los tienen. Se trata ni más ni menos que de la voluntad política de quien gobierna la Unión Europea.

Con todo, bastó que Italia y España comenzaran a ser atacadas -con las consecuencias que de ello resultaron- para que los espíritus más atentos se apresuraran a cambiar de criterio, a suscitar dudas y a reclamar que las instituciones europeas abandonen la parálisis en que han permanecido y traten de reaccionar con buen sentido. Claro que tienen medios para hacerlo, si lo quisieran. Yo pregunto: ¿Quién fabrica la moneda euro? ¿No es el Banco Central Europeo…? Ahora, si fuera preciso, el BCE puede poner –cuando lo quisiera- a trabajar a la máquina de producir moneda.

En verdad, la Unión Europea, así como también Estados Unidos, tienen que comprender que están ante un dilema muy serio: o cambian de paradigma económico –al que han seguido con persistencia en estos últimos años- o la crisis global los va a arrastrar a una decadencia irreversible en un mundo de progreso emergente (con China, India, Rusia, Brasil, Sudáfrica y tal vez Indonesia a la cabeza). Por lo tanto, la UE tiene que cambiar radicalmente de política y avanzar en el sentido federal, con un gobierno económico y político que sea solidario y capaz de imponerse en la escena internacional.

En cuanto a Estados Unidos, es urgente que abandone la economía virtual y el capitalismo de “casino” –y todavía no lo hicieron- imponiendo reglas éticas a los mercados y las agencias calificadoras de riesgo, reduciéndolos a su real insignificancia y acabando con los “paraísos fiscales”. Le guste o no al Tea Party. Esta es una cuestión de supervivencia.

Si así sucediera –como espero- el Occidente tendrá futuro. Si no, se verificará la decadencia de Occidente, como profetizó Oswald Spengler a comienzos del siglo pasado.

Portugal, después de la crisis política, tiene un nuevo gobierno con una orientación neoliberal típica y ministros inspirados, más o menos, en la Escuela de Chicago. Siendo así, parece tener pocas condiciones para subsistir mucho tiempo porque la evolución de la Unión Europea va a caminar necesariamente en el sentido contrario.

La Unión Europea, con la crisis que golpea las puertas de países como Italia, España, Bélgica y quizás otros, finalmente tendrá que llegar a acuerdos para hacer frente a sus responsabilidades. Como Estados Unidos después del compromiso concretado entre demócratas y republicanos. La propia China y otros países emergentes temen que se vaya hacia una crisis mundial de proporciones nunca vistas. ¿Es que no es posible frenar la ganancia de los mercados y la irresponsabilidad de las agencias calificadoras de riesgo?

Es difícil imaginar que los responsables políticos sean tan incapaces como para negarse a ver la realidad de la situación. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.