Durban añade más fracaso al ya acumulado desde Copenhague

Josep Xercavins i Valls*

Después de Durban: Hay que sacar la crisis climática de manos de los estados y crear una autoridad climática democrática supranacional que decida!

Un año más, Durban 2011, añade más fracaso al ya acumulado desde Copenhague donde, visto desde la perspectiva actual, queda claro que se perdió mucho más que una batalla contra la crisis climática.

El Protocolo de Kioto, entrado en vigor tarde (en 2005) y en extremis (cambios de cromos entre estados que forzaron ese año la ratificación de Rusia), ahora, un año antes de terminar su primer período de compromisos – el muy próximo 2012 -, ha quedado congelado, por no decir asesinato del todo. El único instrumento multilateral que se proponía una mitigación cuantificada de emisiones (absolutamente insuficientes, dicho sea de paso) dejará de tener metas y objetivo alguno y entrará en estado de hibernación (quizás, perdón por la ironía, para no contribuir más de la cuenta al calentamiento global de los ánimos planetarios).

En su lugar una supuesta nueva Plataforma de Durban emprenderá la elaboración de … hay que leer el artículo textual porque no tiene desperdicio:

2. Also decides to launch a process to develop a protocol, another legal instrumento or a legal outcome under the Convention applicable to all Parties, through a subsidiary body under the Convention hereby established and to be known as the Ad Hoc Working Group on the Durban Platform for Enhanced Action;

al que si se añade el artículo 4 del mismo documento:

4. Decides that the Ad Hoc Working Group on the Durban Platform for Enhanced Action shall complete its work as early as posible but no later than 2015 in order to Adopt this protocol, legal instrumento or a legal outcome at the twenty-first session of the Conference of the parties and for it to come into effect and be Implemented from 2020! nos lleva, irremediablemente, a la desesperación prácticamente total y absoluta.

¿Por qué? ¿Qué trasfondos puede tener todo ello? ¿Qué interpretaciones y conclusiones principales tenemos que sacar?

Está claro que, legalmente, el Protocolo de Kioto, según el derecho de los tratados internacionales no puede desaparecer así como así, sino es sustituido por otro. No lo pueden hacer desaparecer, pues lo congelan sin más consideración ni miramientos: lo prorrogan sin ningún nuevo objetivo, meta, misión, etc. Y encima algún estado tiene la desfachatez de salirse del mismo, explícitamente, para evitar las pocas “penalizaciones” que le ocasionaría, ahora, su no cumplimiento. Total: ¡impresentable!

¿Y congelado hasta cuando?, pues hasta el 2015, año que según el artículo 4, acabado de citar textualmente, de la Plataforma de Durban será aprobado otro; porque las cuentas no engañan: la sesión 21 de la COP (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de NNUU sobre el Cambio Climático) será el año 2015 (ni uno menos; en cambio, vista la experiencia, pueden ser mucho más, ¿verdad?).

¿Y seguro que será un nuevo tratado? La negociación final, incluso televisada como un nuevo show business más, lleva a un redactado del artículo 2, también acabado de citar textualmente, del que puede salir cualquier cosa extraña (another legal instrumento or one legal outcome) cuya semejanza con un tratado internacional serio y riguroso puede ser mera “coincidencia”.

Pero agarrémonos fuerte: de acuerdo con el artículo 4 de esta Plataforma de Durban, lo que sea que acabe siendo parido en 2015 o en el …, no entrará en vigor antes del 2020.

Es decir, si para asegurarnos, según el IPCC, que la temperatura media en la superficie de la tierra no aumente más de 2 ◦ C más, había y hay que realizar, como mínimo, una reducción de emisiones por parte de los países desarrollados de entre el 20 y el 40%, respecto a las emisiones de 1990, pues ahora no reduciremos nada, más allá que lo que algún estado consciente y digno quiera reducir por iniciativa propia.

¡Los 2 o 4 ◦ C más, están servidos; y que nuestros nietos vivirán en un planeta muy diferente del que nos encontramos nosotros es ya casi seguro!

¿Y ante esto que hay que hacer, que hay que plantear, que hay que movilizar desde la ciudadanía mundial con conciencia histórica (pasada y sobre todo futura) de humanidad?

Pues dotar al mundo de un sistema de Gobernanza Democrático Climático Mundial (y sobre todo supranacional) que analizada la crisis a la luz de los informes del IPCC, y teniendo en cuenta las diferentes realidades estatales y los principios de Río asumidos en teoría para todos , tome, a modo de nueva autoridad climática democrática supranacional, las decisiones de mitigación obligatorias y monitorizables que cada estado del mundo, según sus diferentes niveles de responsabilidad y según sus diversas capacidades, tenga que empezar a cumplir ya, lo antes posible.

Aparte de la crisis climática estaríamos afrontando finalmente el principal problema del actual multilateralismo: su incapacidad de tomar decisiones. Intereses legítimos e incluso razonables, mirados desde la perspectiva de cada uno de los estados, son hoy irreconciliables con los intereses del conjunto de la humanidad que vive y quiere seguir viviendo en el planeta tierra que conocemos.

¿Y no deberíamos aprovechar Río +20 para iniciar todo esto?. 19.12.2011

*Profesor Universidad Politècnica de Catalunya. Presidente de la “asociación proyecto Gobernanza Democrática Mundial, apGDM”: “Organización Catalana Aplicando al Movimiento Federalista Mundial, MFM”

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