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Primavera árabe con gusto amargo

Mar 27 2012

Por Simba Rousseau
EL CAIRO, mar (IPS) – La transformación social y política que se vive en Medio Oriente y África del Norte trae aparejados desafíos económicos como el enorme desempleo, el retorno de los emigrados y la reducción de ingresos por el turismo.

Puesto que el malestar económico fue el disparador de las revueltas populares en el mundo árabe, el crecimiento de la economía es fundamental para sostener los frutos de las revoluciones.

«En las sociedades jóvenes, que tienen necesidad de crear cientos de miles de puestos de trabajo por año, son extremadamente importantes los esfuerzos para implementar políticas económicas y para reestructurar varios sectores de actividad», dijo a IPS el profesor adjunto de estudios sobre Medio Oriente de la Universidad Americana de París, Ziad Majed.

«Por ello se debe priorizar el desarrollo de nuevos marcos de cooperación económica regional e internacional con organizaciones del sector público y privado, no solo por el beneficio directo que esto pueda traer, sino también para la estabilidad y la prosperidad de las sociedades en cuestión», explicó.

Según la Organización de Turismo Árabe, las revueltas populares que comenzaron a inicios de 2011 y que llevaron al derrocamiento de los regímenes de Túnez, Egipto y Libia, costaron a la región casi 96.000 millones de dólares, 18 por ciento solo en el sector turístico.

En Medio Oriente y África del Norte, el turismo es la segunda fuente de ingreso de divisas, después de las remesas que envían los trabajadores desde el extranjero. El sector desempeña un papel crucial en la generación de empleo y en la reducción de la dependencia de otros recursos económicos.

En Egipto, el turismo emplea a casi dos millones de personas, genera 11 por ciento del producto interno bruto (PIB) y es la principal fuente de divisas, representando 20 por ciento del total.

En Túnez, la actividad hay unas 400.000 personas empleadas en el turismo, que genera casi ocho por ciento del PIB, y es la principal fuente de divisas del país.

Siria produjo en 2011, antes del conflicto, más de 8.000 millones de dólares debido a un aumento de 40 por ciento en la llegada de visitantes.

La región intenta recuperar la estabilidad, mientras se desarrollan disturbios como el de Bahrein (http://www.ipsnoticias.net/nota.asp? idnews=100407), donde se estima que los 12 meses de conflicto costaron casi 800 millones de dólares. El creciente desempleo y la pérdida de remesas contribuyeron al estancamiento.

Según la Organización Internacional del Trabajo (http://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm), el desempleo en el mundo árabe llegó a 10,3 por ciento en 2011, bastante más que el promedio global de 6,2 por ciento.

La población de Egipto, que con 85 millones de personas representa un tercio de los habitantes del mundo árabe, crece dos por ciento al año. Dos de cada tres ciudadanos tiene menos de 30 años, y 90 por ciento de los desempleados corresponden a esa franja de edad.

El año pasado, el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial sostuvo que las instituciones de la región no pudieron crear ambientes económicos y sociales capaces de impulsar el espíritu empresarial de los jóvenes.

«Ahora se necesitan salarios justos y sistemas de educación y de salud adecuados», señaló Hassan Massri, joven de 25 años graduado en administración de empresas.

«Invertir en jóvenes empresarios es una alternativa para los recién graduados que entran a un mercado de trabajo inexistente», dijo a IPS. «Los jóvenes egipcios, que fueron el motor de los cambios políticos, tienen mucho potencial para contribuir al desarrollo económico del país. No debemos desperdiciar nuestros talentos», remarcó.

En los últimos 30 años, las remesas han sido la fuente más importante de inversión privada en las zonas rurales y urbanas de Egipto, desde las ocupaciones menos capacitadas hasta las mejores.

En 2009, el Banco Mundial ubicó a Egipto entre los 10 principales receptores de remesas entre los países en desarrollo.

«El informe mundial de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reconoce que el repentino retorno de grandes cantidades de ciudadanos tras la transición política que siguió a los conflictos civiles de Túnez, Egipto y Libia podrá tener un grave impacto en la estabilidad económica de estos países», dijo a IPS la directora de programa en El Cairo, Piera Solinas.

«Ya padecen un alto desempleo y ahora deben absorber una gran cantidad de repatriados. Esos países también sufrirán el impacto económico de que esos mismos trabajadores cesen sus remesas», añadió Solinas.

Ese es el caso de Egipto, apuntó.

«Ya llegaron casi 200.000 repatriados. La mayoría son adultos varones semicalificados, probablemente solteros o principal sostén de familiares que vivían gracias a las remesas que enviaban, las que ahora desaparecen», explicó.

El profesor Majed señaló que se necesitan medidas urgentes de recuperación.

«Se pueden diseñar incentivos, proyectos de creación de empleo, iniciativas especializadas, capacitación vocacional e inversiones para desarrollar economías nacionales y ampliar sus bases sociales. Eso disminuirá las presiones de la inmigración, las tensiones sociales y la pobreza, y permitirá la emergencia de sectores económicos más dinámicos», arguyó.(FIN/2012)

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