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Apertura de sociedad civil chilena a salida al mar para Bolivia

Jun 19 2012

Por Marianela Jarroud
SANTIAGO, jun (IPS) – La sociedad civil organizada de Chile comienza a alzarse como una voz a favor de la reimpulsada demanda de una salida al mar de Bolivia, al considerar que es un «derecho» de los ciudadanos de ese país limítrofe el recuperar parte de su territorio.

Esa sociedad «tiene, en general, un pensamiento favorable a la demanda marítima del Estado boliviano, en el entendido de que los pueblos deben ser solidarios entre sí y que esto constituye una merma para el desarrollo de ese país», señaló a IPS la coordinadora de Comunicaciones del Observatorio Ciudadano, Paulina Acevedo,

Bolivia, uno de los dos países latinoamericanos actualmente sin costa, junto con Paraguay, perdió su acceso al mar en la Guerra del Pacífico con Chile, entre 1879 y 1884, que también involucró a Perú.

La Paz y Santiago firmaron en 1904 un Tratado de Paz, Amistad y Comercio, que definió la actual delimitación territorial y selló la mediterraneidad de Bolivia.

Los ciudadanos bolivianos consideran que, además, el acuerdo limitó el desarrollo de su país, obstaculizó su comercio y representó una amenaza para su seguridad nacional. La mediterraneidad boliviana y el reclamo de La Paz de una salida soberana al mar han marcado las relaciones bilaterales, que desde 1978 se mantienen limitadas al nivel consular.

En el cuatrienio 2006-2010, La Paz y Santiago acercaron posiciones y trabajaron sobre una agenda de 13 puntos en que por primera vez se incluyó el tema marítimo.

En ese periodo, gobernaban la socialista Michelle Bachelet (2006-2010), en Chile, y el indigenista de izquierda Evo Morales, en Bolivia, quien comenzó su primer mandato quinquenal en 2006 y asumió el segundo en 2011.

Pero desde la llegada al poder en Chile del derechista Sebastián Piñera, el diálogo bilateral quedó aparcado.

El 23 de marzo de 2011, Morales dio un giro al contencioso, al anunciar la decisión de llevar a los tribunales internacionales el diferendo marítimo con Chile, ante la falta de ropuestas «concretas, útiles y factibles» por parte de Santiago.

El 12 de este mes, Morales avanzó un paso en ese camino, al reunirse en La Haya con el presidente de la Corte Internacional de Justicia, Peter Tomka, donde planteó la aspiración boliviana de resolver el diferendo con ayuda de la legalidad internacional. También se reunió allí con representantes de la Corte Penal Internacional.

Antes, durante la anual Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada los días 4 y 5 de este mes en la ciudad boliviana de Cochabamba, el canciller anfitrión, David Choquehuanca, demandó al gobierno de Piñera la apertura de la renegociación del Tratado de 1904.

El canciller de Chile, Alfredo Moreno, replicó que Santiago no cederá parte de su territorio, «como no lo haría ningún país», y que el Tratado de 1904 ya estableció «cuál era Chile y cuál Bolivia».

La postura actual del Estado chileno «no representa la opinión de todos los ciudadanos que lo componen», dijo Acevedo, cuya organización tiene un campo de acción muy amplio y representa a muchos sectores sociales.

«Muchas organizaciones sociales y de distinta índole son más bien favorables a entregar una solución de salida al mar para Bolivia, con o sin soberanía.

Esto, porque sabemos que esta pérdida de salida al mar no es una decisión soberana sino más bien obedece a un conflicto armado», señaló.

Consideró que el Estado chileno «mantiene un sostenido incumplimiento de establecer una relación vinculante con la sociedad civil organizada, por lo que no sabemos qué pasaría si se plebiscitara una salida al mar para Bolivia».

Este tipo de consulta no es posible sin una reforma constitucional, pero el someter el tema a un referendo no es una propuesta exclusiva de las organizaciones sociales. También ha habido pronunciamientos a favor por parte de destacadas figuras de todo el espectro político y del ámbito militar.

En 2007, se produjo un gesto que adquirió un valor emblemático sobre la comprensión de los movimientos sociales chilenos con el reclamo boliviano.

El propio Morales quedó sorprendido, cuando unas 20.000 personas lo recibieron al grito de «mar para Bolivia», al acudir a la Cumbre de los Pueblos, paralela a la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Santiago.

En abril de 2011, un sondeo del diario El Mercurio, el más influyente del país y de tendencia conservadora, arrojó que 64,2 por ciento de quienes respondieron aceptarían facilitar una salida al mar para Bolivia, aunque sin concesión de soberanía.

En noviembre pasado, una encuesta de la empresa Adimark y la Universidad Católica reveló que 40 por ciento de los entrevistados son partidarios de dar beneficios compensatorios al vecino altiplánico.

Juan Carlos Skewes, director de la carrera de antropología de la Universidad Alberto Hurtado, dijo a IPS que en Chile hay una civilidad «no mayoritaria, pero sí significativa», que permite a algunos reconocer los derechos que asisten a los pueblos.

Por ello, desde la sociedad civil ha surgido «una reflexión más cívica, una inspiración más cosmopolita y más integradora con respecto a Bolivia y con lo que entiendo que son sus legítimas demandas», afirmó.

El experto recordó que en el norte de Chile existe una importante convivencia trinacional, con Bolivia y Perú, que se basa en una raíz histórica y cultural que une el mundo andino y que reconoce una visión de mundo, prácticas culturales, formas de vida y rituales que son patrimonio común de la idiosincrasia de la zona.

Skewes aseguró que Chile se ha manejado en el escenario internacional con una fórmula muy individualista y separada de su entorno regional, que lo lleva a enfrentarse a ciertas vulnerabilidades.

«En el conflicto con Bolivia, uno sospecharía que Chile ya no tiene ni va a encontrar la simpatía que históricamente tuvo en países como Brasil y mucho menos en Perú y Argentina», planteó.

A juicio del analista, desde la dictadura del ya fallecido Augusto Pinochet (1973-1990), «Chile no se ha reconocido como parte de una región, como sí lo hizo en el pasado». La economía neoliberal impuesta entonces llevó al país «a buscar ventajas comparativas sobre un concepto que creo que es deslealtad política», sentenció.

Para Skewes, Chile carece de un «soporte regional». «Seguimos siendo un enclave eurocéntrico y americanocéntrico, muy influidos por el imperio (Norte)», criticó.

En espera de la solución al diferendo bilateral, Bolivia ha firmado acuerdos con Perú y Argentina que le permiten tener acceso tanto al océano Pacífico como al océano Atlántico.(FIN/2012)

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