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El doble desafío de los países pobres

Jun 1 2012

Por Julio Godoy
PARÍS, may (IPS) – La agenda sobre derechos reproductivos, desde la educación de las mujeres hasta la planificación familiar para combatir la pobreza, se volvió la piedra angular de las políticas de desarrollo de las naciones ricas hacia los países menos adelantados, principalmente en África subsahariana.

El hecho adquiere mayor relevancia en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, que se realizará del 20 al 22 de junio en Río de Janeiro, y donde los temas de cambio climático se discutirán junto con la agenda de desarrollo.

No sorprende que los países menos adelantados (PMA), con el ingreso nacional bruto por habitante más bajo, los recursos humanos más frágiles y la mayor vulnerabilidad económica, sean los más afectados por el recalentamiento planetario.

El doble desafío, de mitigar el cambio climático y de combatir la pobreza extrema, hace que no se pueda postergar más el imperativo de mejorar los derechos reproductivos y promover la equidad de género, señalan varios acuerdos e informes.

En una reunión de ONU Mujeres, Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, y la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), realizada esta semana en París, los delegados acordaron colocar el empoderamiento femenino y los derechos reproductivos en el centro de la acción conjunta.

El acuerdo, suscrito por la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, y el secretario general de la OIF, Abdou Diouf, apunta a atender la desigualdad de género en los 75 miembros de la organización, la mayoría PMA.

La desigualdad de género, tipificada por la violencia y la discriminación contra las mujeres, también incide en la pobreza y las altas tasas de natalidad, según expertos.

Este acuerdo es uno entre varios aprobados en las últimas semanas que apunta a mejorar el acceso de las mujeres a la educación y promover los derechos reproductivos y la planificación familiar.

En abril, ONU Mujeres concretó otro acuerdo con la Unión Europea para fortalecer la cooperación entre ambas organizaciones.

Al mismo tiempo, la Real Sociedad de Londres divulgó el informe Población y Planeta, dedicado a los derechos reproductivos y la justicia social como piedra angular de la sustentabilidad económica global.

El documento llama la atención sobre la necesidad urgente de los PMA de «mejorar el acceso de las mujeres a la educación y a la planificación para alcanzar un desarrollo sostenible».

Recuerda también que aunque el crecimiento de la población mundial se enlentece, se prevé que en los PMA, en especial en África subsahariana, se mantenga alto, lo que dificulta los esfuerzos para reducir la pobreza.

Por otro lado, el informe deploró el consumo desproporcionadamente alto de los países industrializados, la causa de raíz de recalentamiento global, que acelera el cambio climático.

El biólogo británico, John Sulston, coautor del estudio, señaló que el «crecimiento de población y el alto consumo deben considerarse juntos», mientras se buscan soluciones al cambio climático.

Sulston, quien encabezó un grupo de trabajo en la Real Sociedad de Londres, al tiempo que preparaba el nuevo informe, dijo que la planificación familiar es indispensable en países con alta tasa de fertilidad, la mayoría PMA.

También señaló que la población de los países industrializados, que consume recursos a un grado que el planeta no puede solventar, debe darse cuenta que su estilo de vida no es sustentable.

El informe es muy oportuno, pues falta menos de un mes para Río+20.

El documento subraya que el mundo debe lograr sacar de la pobreza a «1.300 millones de personas que viven con menos de 1,25 dólares al día». Para lograr el objetivo, se debe eliminar la desigualdad internacional, un proceso que «requerirá esfuerzos concentrados en políticas clave en las áreas de desarrollo económico, educación, planificación familiar y salud».

También recalca que «las economías más desarrolladas y las emergentes deben estabilizarse y luego reducir el consumo mejorando la eficiencia en el consumo, como reducir la basura, invertir en infraestructura, tecnologías y recursos sustentables, y desacoplar sistemáticamente la actividad económica del impacto ambiental».

«Una enorme injusticia afecta a la humanidad, como queda demostrado por el enorme consumo en algunas áreas, por ejemplo de alimentos (que no es saludable), mientras en los PMA la gente consume muy poco y sufre de desnutrición y enfermedades derivadas de la pobreza, que incluso causan la muerte», dijo Sulston a IPS.

«La humanidad es víctima de una economía global basada en la medición del producto interno bruto, que mueve el consumo y lleva a la gente a competir entre sí», se lamentó.

«Los gobiernos de todo el mundo repiten: debemos crecer, debemos crecer más que los otros», observó.

Para medir realmente el desarrollo humano, «debemos sumar el costo de la Tierra, el precio de sus recursos, a nuestros modelos económicos a fin de tener una estructura socioeconómica más estable, no solo para el presente, sino para el bienestar futuro de los seres humanos», añadió.

El cambio climático deja en claro que la humanidad «se queda sin espacio». La prueba del cambio climático y de la injusticia social aviva la necesidad «de poner todos estos asuntos, crecimiento poblacional, consumo y ambiente, en lo más alto de la agenda de la cumbre de Río+20», apuntó Sulston.

Eliya Msiyaphazi Zulu, director ejecutivo del Instituto Africano para Políticas de Desarrollo y presidente de la Unión para el Estudio de la Población Africana, recordó que hay un vínculo sólido entre el bajo nivel de escolarización y las altas tasas de natalidad.

La educación demora la maternidad, pero también potencia a las mujeres, «porque con mayor formación, tienen mayor autonomía y poder de decisión en el matrimonio», señaló Zulu.

El informe señala que las mujeres con formación tienen más probabilidades de cuidar la salud de sus hijos y de conseguir un empleo, contribuyendo así a la economía nacional.

En vez de esperar que el desarrollo enlentezca el crecimiento poblacional, los países deben concentrarse en reducir la tasa de fertilidad para promover el desarrollo, indicó Zulu.(FIN/2012)

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