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La peligrosa escalada del prejuicio

Jun 18 2012

Sergio Cebrián Sanz – Opinión, Presseurop
Con la profunda crisis económica en curso, Europa busca su identidad y se acerca al terreno pantanoso de los prejuicios atávicos para justificar los errores de unos y otros. Un proyecto europeo que precisamente nació para desterrar definitivamente los fantasmas históricos que habían castigado al Viejo Continente con innumerables conflictos, pero que ahora encuentran un terreno abonado en el reproche mutuo.

Es una época en la que el prejuicio disfruta de un amplio espacio para regodearse en las debilidades ajenas. El fantasma de un Sur enfrentado a un Norte es fácil presa del prejuicio. Y los medios de comunicación parecen entrar también en el combate como idónea correa de transmisión. Hace ya tiempo que se empezó a utilizar, principalmente desde la prensa económica anglosajona, el término despectivo PIGS (cerdos) para referirse a los países del sur de Europa (tomados por sus iniciales en inglés: Portugal-Irlanda-Grecia-España). En la prensa europea comienzan a abundar los análisis y explicaciones simplistas, de raíz culturalista, que pretenden explicar los males de los «malos alumnos» de Europa, ese eterno Sur que jamás aprendió a hacer sus deberes. En dichas explicaciones se mezclan en el juicio de la confusión múltiples verdades a medias, realidades históricas o historiográficas, criterios geográficos o incluso climáticos, aderezados con un punto de lógica económica que insertaría dichos análisis en la crisis de la deuda y económica que atraviesan dichos países. La ética del trabajo protestante teorizada por Max Weber se mezcla a trompicones con el determinismo geográfico de Friedrich Ratzel para explicar la industriosidad de unas razas y no la de otras, a lo que se añaden prejuicios históricos de mayor o menor explicación motivada, como los asociados a la Leyenda Negra en el caso de España. Pero hay algo que comparten todos ellos: el rotundo simplismo de su análisis.

En los últimos días hemos publicado en Presseurop algunos textos que en algo podrían participar de esta tendencia. El primero era un artículo de tinte humorístico publicado por el diario británico The Times que utilizaba una metáfora para referirse a los diferentes países. La alusión a España como una «prostituta drogada sin casa» (sin ánimo de ofender a las prostitutas) suscitó reaccciones encontradas en nuestros lectores, al margen de la mayor o menor comprensión del característico humor británico. JoseRuiz apuntó una reacción interesante: «Mi primera reacción ha sido pedir a Presseurop que seleccionara mejor sus artículos, pero he reflexionado y tengo que decir que ésta ha sido una buena selección. Muestra como se genera opinión contra los países del sur de Europa».

Con su mensaje planteó una cuestión: ¿Resulta interesante publicar estos textos, que pueden resultar ofensivos para algunos lectores? ¿O es algo estrictamente necesario para reflejar el estado de opinión que se está transmitiendo a través de los medios de comunicación europeos? Algo similar sucedió unos días después con el artículo titulado «500 años de ocasiones perdidas», publicado en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, a través del que un autor pretendía explicar en razones históricas la crisis actual por la que atraviesa España, incluyendo en una extraña macedonia a la Inquisición, los árabes, los judios, los hidalgos, la Reconquista y el descubrimiento de América. Nada menos. En su análisis voluntarista y partiendo de la base de un texto de Juan Goytisolo publicado en 1969 cuando menos criticable para ser extrapolado al momento actual, el autor mezclaba datos históricos del pasado y del presente difícilmente sostenibles de forma rigurosa.

Lo más interesante, con todo, resultó una vez más la reacción y comentarios de nuestros lectores. Algunos rechazaron de lleno los contenidos de dicho artículo por ofensivos, otros dieron la razón a parte de ellos o al diagnóstico global, y otros tantos se preguntaron por la hipótesis de la construcción real de una opinión europea, al calor de los comentarios, y dada la dificultad manifiesta para alejarse de los prejuicios. Y esta es la moraleja que podemos extraer de todo esto: ¿Somos capaces de superar nuestros prejuicios sobre otros europeos cuando aquellos son puestos a prueba en una época como la que atravesamos? Nuestros lectores nos dan razones para el optimismo.18 junio 2012

*Periodista español, licenciado en ciencias políticas, que también ha realizado estudios en periodismo, economía y filosofía. Es el editor de la versión española de Presseurop

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