General

Mayoría de indígenas en la pobreza

Jun 25 2012

Por Ethan Freedman

WASHINGTON, jun (IPS) – Las comunidades aborígenes
constituyen cinco por ciento de la población mundial, pero son más de 15 por
ciento de los pobres, según un estudio publicado por el Banco Mundial.

La mayor proporción de indígenas se encuentra en China, que
llegan a 36 por ciento de los 1.300 millones de habitantes de ese país, le sigue
Asia meridional con 32 por ciento y Asia sudoriental con 10 por ciento, según
«Indigenous Peoples, Poverty, and Development» (Pueblos originarios, pobreza y
desarrollo), un tratado sobre estas comunidades de Asia, África y América
Latina.

El grupo de estudio Brookings Institute, con sede en Washington,
indicó que hay unas 900 millones de personas pobres, es decir que viven con
menos de 1,25 dólares al día.

«Uno pensaría que la gente que está más
abajo en la escala social sería la que más progresaría, pero no ha sido así»,
señaló Shantayanan Devarajan, economista jefe para África del Banco Mundial.

No hay una definición universal sobre qué es ser indígena, pero Marcelo
Giugale, director de reducción de pobreza y economía del Banco Mundial, señaló
que son «personas vinculadas por el hecho de compartir», principalmente
recursos, cultura y experiencias.

Los 350 millones de indígenas que se
estima hay en el mundo son pobres porque están marginados económica, política y
geográficamente.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) puso más
énfasis últimamente en las poblaciones indígenas, con el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) celebrando el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas en mayo para
discutir cómo aumentar su participación en política.

«La ‘trampa de la
pobreza’ no es económica, sino política» para los aborígenes, arguyó Devarajan.
También se refirió al apartheid como ejemplo de pueblos indígenas excluidos de
la política solo por razones raciales.

El creciente énfasis en los
pueblos indígenas se debe, en parte, a los Objetivos de Desarrollo de la ONU
para el Milenio (ODM), entre ellos reducir la pobreza y el hambre, lograr la
educación universal, la equidad de género y la sustentabilidad ambiental, y al
esfuerzo dirigido a mejorar la difícil situación de los pobres del mundo.

«No podremos superar la pobreza ni la inequidad ni alcanzar los ODM en
nuestra región si no mejoramos la vida de todo el mundo, en especial de los más
excluidos», indicó el director del PNUD para América Latina y el Caribe, el
chileno Heraldo Muñoz.

También se refirió a las «políticas sociales
integradas, financiadas mediante más estructuras fiscales progresistas» para
ayudar a promover los cambios necesarios.

La falta de progreso económico
en las comunidades indígenas ha sido particularmente importante en América
Latina.

Según el Informe de Desarrollo Humano, elaborado por el PNUD en
2010, la extrema pobreza, cuando la gente vive con un dólar al día o menos, en
América Latina y el Caribe es el doble en poblaciones indígenas.

El
único avance sostenido en reducir la pobreza de poblaciones autóctonas en
América Latina se dio en Chile (http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100721),
donde cayó de 25 a 15 por ciento entre 1996 y 2005, según Harry Anthony
Patrinos, economista jefe de educación del Banco Mundial.

Sin embargo,
la pobreza en América Latina alcanzó su nivel más bajo en 20 años, según la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

«La pobreza
y la desigualdad siguen en declive en la región, lo que son buenas noticias, en
especial en el marco de la crisis económica internacional», indicó Alicia
Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal.

«Pero los avances se ven
amenazados por las brechas en la estructura productiva de la región», apuntó.

El mayor avance entre poblaciones indígenas ocurrió en China. Es el
único lugar en que la reducción de la pobreza fue superior en los grupos
minoritarios que en el mayoritario, el pueblo han.

Una de las razones
del logro es que «China apunta a regiones o zonas en vez de a personas», explicó
Patrinos, al ofrecer a los pueblos indígenas más programas que habilitan cambios
sistemáticos, en vez de vagos gestos políticos tendientes a cosechar votos.

En Estados Unidos, los aborígenes han tenido históricamente una relación
difícil con los inmigrantes europeos, quienes les arrebataron las tierras y
terminaron condenando a una cantidad significativa de ellos a vivir en la
pobreza y en reservas.

Las últimas estadísticas de la Oficina del Censo
de Estados Unidos ubicó el grado de pobreza de los pueblos aborígenes en 26,3
por ciento. Pero en 2010, se observó que, comparativamente, solo 15,1 por ciento
de la población estaba por debajo de la línea de pobreza.

Pero las
personas que se autodefinen indígenas, es decir con sangre aborigen, en 2010
constituyen solo 1,7 por cieno de los 5,2 millones de habitantes de este país.

El destrato a las poblaciones autóctonas se extendió hasta nuestros
días. En 2000, el Congreso legislativo asignó 1.600 millones de dólares a la
Oficina de Asuntos Indígenas, pero no se pagaron todos los fondos.

El
lunes 18, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió que el gobierno federal
debía pagar a las tribus aborígenes por los gastos incurridos por ellos en la
gestión de programas federales de educación, seguridad interna y protección
ambiental.(FIN/2012)

admin