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El imprescindible paso de y con las NNUU a una Gobernanza Democrática Mundial

Oct 29 2012

Josep Xercavins i Valls*

La semana pasada se celebraba el día de las NNUU. No se habla nunca demasiado de ello. Diríamos que nadie puede hablar ni muy bien ni muy mal de las NNUU y que, entonces, el silencio se acaba haciendo mayoritario.

Yo creo, en cambio, que debe hablarse mucho más y que, con una perspectiva crítica, debe intentarse elaborar propuestas que permitan dar un paso clave e imprescindible: hacer nacer a partir de ellas y con ellas un nuevo sistema de Gobernanza Democrática Mundial.

El soberanismo absoluto de los estados: primer concepto a superar

Hay dos artículos de la Carta de las NNUU que, comprensibles si uno se sitúa en los momentos de su creación, actualmente, ante los desafíos que tenemos, son una losa y un lastre sin sentido y que, en cambio, impiden, en la práctica, decidir y actuar en todo lo que lo pide a gritos.

Son los siguientes principios de las NNUU:

Artículo 2.1. La organización se fundamenta en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros.

Artículo 2.7. Ninguna disposición de la presente carta no autorizará a las NNUU a intervenir en asuntos que son esencialmente de la jurisdicción interna de cualquier estado, ni obligará a sus miembros a someter dichos asuntos a arreglos de solución conformes a la presente Carta […].

Pues bien, son estos principios, fundamentalmente, los que hacen que las NNUU sean una organización donde los estados trabajan conjuntamente para llegar, o no, a acuerdos internacionales (que después, y soberanamente, cumplirán o no, y sin que ello pueda ser cuestionado por nadie), y los que hacen también, y en cambio, que las NNUU no sean una institución con unas atribuciones que les permitan actuar, como tal institución, con efectos reales sobre el estado del mundo.

Son estos principios los que han dado lugar a un derecho internacional que define un ordenamiento jurídico esencialmente dispositivo, con un escasamente imperativo, y un ordenamiento jurídico esencialmente no coercitivo y anclado, por tanto, en proyectos de regulación consensuados.

Esta argumentación tiene una excepción, concebida e incluida dentro de la propia Carta, que es el Consejo de Seguridad donde podríamos decir que, todavía hoy, los «ganadores» de la 2 ª guerra mundial (EEUU, Inglaterra, Francia, Rusia y China) continúan auto otorgándose y ejerciendo un poder importante en los temas propios del Consejo.

La separación política y de soberanía entre diferentes organizaciones internacionales: segundo concepto a superar

En un mundo globalizado, interdependiente, multipolar, multiactores (los estados no son ya, en muchos casos, los actores políticos principales en el mundo), etc., el tratamiento de los temas de la paz y la seguridad, de los derechos humanos, del desarrollo, del medio ambiente, etc., por un lado, y de la economía, el comercio y las finanzas internacionales, por otra parte, no pueden resistir «soberanías políticas diferentes» ni hacer frente, en su conjunto, a los » males públicos» que provocan los poderes reales que conforman nuestro mundo tal como lo conocemos y tenemos de mal.

Así, con unas NNUU atadas de pies y manos por equilibrios consensuados imposibles entre los 193 estados miembros, entonces, las Instituciones de Bretton Woods, con un poder basado en la alianza de las principales (hasta hace poco como mínimo) economías mundiales (EE.UU., Japón, Alemania, Inglaterra y Francia), «hacen y deshacen (aunque actualmente quizás no tanto como parece)» en la economía mundial y han sido las responsables, precisamente, de 25 años de una globalización económica neoliberal que ha traído al mundo, entre otros «males públicos», el empobrecimiento de muchos países en desarrollo y la crisis económica mundial más importante que se haya vivido, como mínimo, desde la gran depresión.

No fuera nada correcto olvidar aquí otra organización (o conglomerado bien opaco y complicado de organizaciones) con sede en Basilea y que responde al nombre general (al menos como huésped) de Banco Internacional de Pagos (BIP-BIS), donde los Bancos Centrales principales del mundo rico juegan, y sobre todo dejan jugar, a las finanzas globales. De hecho, una de las organizaciones (en este caso casi no llegaba a la categoría de organización) del entramado era y es el llamado G20, del cual se ha ha hecho un cierto uso (finalmente no exitoso) en los tiempos posteriores al estallido de la actual crisis. Hablemos un momento de ello a continuación.

El G20 como ejemplo de lo que no es ni puede ser el salto hacia una gobernanza democrática mundial

El paso del tiempo, las crisis, la aparición de nuevos actores a diferente niveles (como el BRICS – Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), etc., ponen de manifiesto, de hecho, que los conceptos que he señalado como conceptos a superar, de hecho ya lo están en la práctica (o mejor dicho, en su incapacidad de tener efectos prácticos necesarios), pero la voluntad y la posibilidad de dar un salto político en positivo hacia adelante sigue resistiéndose mucho.

La «creación» del G20 es un buen ejemplo. Ellos mismos han llegado a la conclusión de que ni eran, ni serían, ni podían ser el instrumento fundamental de una nueva Gobernanza Democrática Mundial. Se han auto definido, finalmente, como un nuevo foro (¡de estos sí que no nos faltan!). Y ello ha sido así -afortunadamente diría yo-porque entre otras cosas (algunas de ellas fundamentales, como sería el auto otorgamiento de este papel) ha funcionado sobre las mismas bases / conceptos que acabamos de criticar y que proponemos superar.

Solamente que la decisión aprobada (en la reunión de marzo de 2009 del G20), pero nunca implementada, de cerrar los paraísos fiscales del mundo se hubiese llevado a cabo, hoy estaríamos probablemente en un estadio político mundial, para bien o para mal, bastante diferente del vigente. Pero una vez más, una cosa se escribir y aprobar un papel consensuado y la otra es que los estados soberanos (aplicándoselo ellos mismos también en el contexto del G20) lo implementaran.

Algunos ejemplos importantes de algunos «males públicos» que se derivan de la no superación de los conceptos anteriores

a) En el ámbito financiero

– El no cierre de los paraísos fiscales; como que o son ellos mismos estados soberanos o parte (más o menos reconocida) de otros estados soberanos, finalmente, nadie puede conseguir en el mundo, actualmente (no hay instrumentos políticos para hacerlo), su cierre

– No regulación (incluidas varias prohibiciones) de dinámicas financieras meramente especulativas, algunas de ellas más o menos supervisadas por el Banco Internacional de Pagos, otras, en cambio, totalmente anárquicas y basadas en las actuaciones -en la nube de internet- de las compañías financieras (miles y miles de ellas) con sede, precisamente, en los paraísos fiscales; compañías que quedarían inmediatamente fiscalmente controladas si se cerraran los correspondientes paraísos fiscales donde nacen y se reproducen como conejos. Ni mencionar, y no toca hoy, los efectos que esto tendría de recaudación fiscal en tantos niveles del mundo.

b) En el ámbito de los bienes públicos ambientales comunes

– No nos estamos enfrentando a la mayoría de «males públicos» que afectan a los bienes públicos ambientales comunes (la atmósfera, los océanos, la biodiversidad, etc.)

– No tenemos acuerdos (se deben tomar por consenso) sobre mitigación de emisiones de CO2 en el marco de la Convención Marco de las NNUU sobre el Cambio Climático

– No se ratifican acuerdos tomados en numerosas niveles de este ámbito, en coherencia a un derecho internacional en el los estados pueden o no auto asumir y auto aplicar, sin más matices. El Protocolo de Nagoya aprobado en 2010, en el marco de la Convención sobre la Biodiversidad, sólo ha sido ratificado, en estos momentos, por 6 estados

c) en temas de paz y seguridad en el mundo

– El uso del veto en el Consejo de Seguridad en contra de la Responsabilidad de Proteger, RdeP, a los ciudadanos de Siria; responsabilidad que en general, y desde 2005, tiene conferida como obligación la ONU y que, de hecho, es probablemente el paso político más claro, en la dirección que estamos proponiendo en este texto, que haya hecho NNUU desde su propia creación! Es bueno comentar aquí que hubo una iniciativa, coherente con la letra y el espíritu de este texto, que desde la Asamblea General de las NNUU pedía a los países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad que no hicieran uso del mismo, coherentemente con la letra y el espíritu de la Carta y del nuevo concepto RdeP, en temas que tuvieran que ver justamente con esta RdeP. El proyecto de resolución fue finalmente retirado ante las graves presiones recibidas en contra. ¡Hoy Siria vive una desastrosa guerra civil!

A modo de propuesta para dar el paso clave de / con NNUU hacia una Gobernanza Democrática Mundial

Se trataría simplemente (pero bien revolucionariamente) de identificar los BIENES PÚBLICOS COMUNES MUNDIALES DE LA HUMANIDAD EN LA MADRE TIERRA y crear, en torno a los mismos, un nuevo Consejo de las NNUU que, sobre estos bienes públicos comunes, pudiera tomar las decisiones necesarias, de obligado cumplimiento para todos los estados del mundo, a fin de salvaguardarlos sosteniblemente.

En la medida que los bienes públicos comunes mundiales no son uno de los temas que aparece como tal en la actual Carta de las NNUU, este paso podría darse sin modificar la Carta y, sin duda, supondría una verdadera revolución democrática por el bien de la humanidad en la madre tierra (no hace falta decir que la elección y los acuerdos de este consejo se deberían tomar por mayorías extremadamente importantes, para garantizar la legitimidad democrática tanto de las decisiones como de las actuaciones que de ellas se derivasen).

Ya lo he dicho y escrito en más de una ocasión: no basta en pensar globalmente y actuar localmente (más imprescindible que nunca en estos momentos, desde el punto de vista, por ejemplo, de los ciudadanos que vivimos en el sur de Europa), también es tan imprescindible actuar globalmente!

*Presidente de la asociación proyecto Gobernanza Democrática Mundial. Profesor de la UPC (Universitat Politècnica de Catalunya)

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