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Millonarios y política

Mar 27 2013

Por Esteban Valenti (*)

Asistimos en estos días y a la distancia a un ejemplo terrible de cómo la política hecha por y para millonarios pueda ser destructiva de la democracia y de un país.

Silvio Berlusconi no solo está sumergido hasta el cuello en juicios y escándalos de todo tipo creo haber perdido la cuenta sino que está confirmado que utilizó sus millones para comprar senadores. Así cayó el gobierno de Romano Prodi en el 2008.

No podemos tomarlo solo como un ejemplo lejano, merece una reflexión más concreta y actual. Los hechos: Berlusconi entre otras muchas cosas, incluyendo prostitución de menores en su villa de Arcore, está acusado de haber comprado a un senador del partido Italia de los Valores, que luego le permitieron alcanzar, junto a otros comprados los votos necesarios para hacer caer el gobierno de centro izquierda de Romano Prodi.

Todo comenzó en el 2006, el senador Sergio De Gregorio (que confesó y aportó pruebas) recibió tres millones de euros de Berlusconi para pasarse del partido Italia de los Valores, al Partido del Pueblo de la Libertad (PdL) La fiscalía de Nápoles acusó a Berlusconi de «comprar» senadores. Hay otros casos en el proceso.

En estos días se ventila en sala judicial de Milán la causa contra Berlusconi en la que el fiscal lo acusa de montar un verdadero prostíbulo en su villa de Arcore, conocido como el proceso por Ruby robacorazones , una menor de edad al momento de las famosas fiestas del bunga-bunga. Aquí de nuevo aparecen los millones, todas las involucradas en las bacanales reciben actualmente sueldos y regalos de parte del ex premier. Una de ellas periodista de uno de los telediarios de Mediaset, la empresa de Berlusconi, recibió regalos por 800 mil euros, además del sueldo mensual y un auto deportivo Audi TT. Todo reconocido por parte de la beneficiaria en el aula judicial.

Es difícil encontrar en algún país del planeta el nivel de acusaciones y de ilegalidades de todo tipo cometidos por un gobernante y de su supervivencia a todos estos procesos con la complicidad de un mundo político bastante más amplio le permite a il cavaliere siguir libre y conduciendo una de las principales fuerzas políticas de Italia, que obtuvo el 30% de los votos hace un mes…
Pero lo más grave es un triple proceso: por un lado al banalización a través de los medios, del humor, de la prensa y de los propios políticos de la corrupción como un hecho natural, incurable y encarnado en una persona y su imperio empresarial. Berlusconi es la persona más rica de Italia y uno de los más ricos de Europa. La historia de su riqueza es turbia, opaca y reciente y coincide siempre desde adentro o al costado del poder que el uso de influencias políticas.

En segundo lugar, una parte importante de la opinión pública se tragó entero y de costado, el tranvía ventilado por Berlusconi de que se trata de una conjura de los magistrados, las togas rojas como él las llama, contra su inmaculada persona.

En tercer lugar la complicidad de buena parte del mundo político, incluyendo al centro izquierda que no reaccionó y en algunos casos facilitó la aprobación de leyes que favorecieron directamente a Berlusconi, hicieron prescribir los delitos y otras barbaridades. En la caída del gobierno Prodi en el 2008 está la mano y los millones del cavaliere pero también de algunos dirigentes de centro izquierda, como Máximo D´Alema, que creyeron llegado su momento. Es el mismo que ahora con ese lenguaje para el palacio y sus corredores más oscuros – habla de negociar la gobernabilidad con la derecha apartando a Berlusconi. Un suicidio para el centroizquierda.

Estos tres elementos son la enfermedad más profunda que corroe a Italia, su política, sus instituciones, su moral pública y son la expresión de su decadencia. La economía y las otras cosas vienen después, son la consecuencia.

Leer hoy un diario italiano es recibir un impacto constante de malas noticias. Lo que leí hoy: además de desocupación creciente, de bancos que pierden miliardos de euros pero quieren repartir premios a sus directivos, la propiedad inmobiliaria que vale hoy como en 1985, hace casi 30 años. Todos los días cierran en Italia 167 comercios y pequeñas empresas. Todos los días.
Cuando en algunos países de América Latina, en un país tan próximo como Paraguay se diseña un desenlace electoral en el que puede gobernar un magnate como Horacio Cartes, candidato del Partido Colorado, el de Stroessner, el de la más desenfrenada corrupción, un candidato acusado de traficante y de contrabandista en gran escala, ¿no deberíamos alarmarnos por el Paraguay y por los países de la región? Esta es una posibilidad muy concreta, dentro de seis semanas.

Esa mixtura entre malavida organizada, bandas internacionales y política, es destructiva, porque mina las bases democráticas de una nación. Así se dio en Italia. Comprar senadores, legisladores, gobernantes, financiar todo tipo de operaciones, medios de prensa ¿No es ese el peor veneno para una república democrática?

Hace tiempo que todos los organismos internacionales lanzan la voz de alarma contra la corrupción como aliada predilecta de la criminalidad organizada y del reciclaje de dinero sucio. A ello se agrega el conflicto de intereses, diplomático nombre para llamar al uso con desparpajo y nocturnidad y descampado de posiciones de gobierno para enriquecerse todavía más, para favorecer sus negocios. El gran maestro y doctorado Cum laude es Berlusconi, aunque no es el único.

Hablar de un simple conflicto de intereses es ridículo, el suyo es un conflicto complejo e intolerable en cualquier país democrático: un conflicto político, empresarial y judicial. Indro Montanelli periodista historico y conservador, escribía en el Corriere della Sera, el 20 de julio de 1998, que al menos sobre una cosa, por ser tan evidente, están de acuerdo los italianos: que mientras no se desbloquee el caso Berlusconi no habrá debate político, es decir, no habrá política . Y Sergio Romano, otro columnista de opinión de centro-derecha, es aún más severo cuando escribe: El de Il Cavaliere es el más colosal conflicto de intereses que figura en las crónicas del Estado unitario italiano .

Por su parte el centro-izquierda eligió en su momento el realismo , el camino del apaciguamiento, en las dos Cámaras, en las televisiones y en los tribunales de justicia. No podemos olvidar que Il Cavaliere fue declarado elegible por la Junta Electoral a la Cámara de Diputados, siendo la mayoría de centro-izquierda, aunque una ley de 1957 preveía la inelegibilidad de quienes posean concesiones de servicios públicos. Que durante casi dos años Berlusconi se ha erigido en padre constituyente, aun siendo el político más procesado de toda Europa. Que los bancos le han dado créditos cuando sus empresas tenían 2.500 millones de euros de deudas y que en nombre de una política de garantías se aprobó la legislación sobre la justicia que quería el Polo berlusconiano y que se postergó el tratamiento de todas las leyes anticorrupción. También por este motivo Beppe Grillo obtuvo el 25% de los votos y el centro izquierda perdió el 9% de los suyos.

Documentos rotundos y muy claros fueron sistemáticamente censurados. Hablemos por ejemplo de las declaraciones de Paolo Borsellino, el juez asesinado por la Mafia, un conservador notorio. Borsellino un héroe de la lucha contra la mafia, concedió una entrevista a dos periodistas franceses dos días antes del atentado de Capaci (donde murió el juez Giovanni Falcone, el 23 de mayo de 1992) y dos meses antes del de Via D’Amelio (en el que murió Borsellino). Es una entrevista inédita que desapareció durante años y que su familia reencontró recientemente casi por milagro. Un documento impresionante por la gravedad de las acusaciones que el magistrado mártir, normalmente prudente y silencioso, lanza contra Berlusconi con motivo de la relación con Vittorio Mangano, el mozo de cuadra de Arcore (la villa de Berlusconi en Milán). Mangano resultó ser uno de los mayores traficantes de droga de la Cosa Nostra.

Tendríamos que meditar un poco más sobre esta mixtura y como actúan en países muy cercanos. Los millones sucios pueden ser la peor droga de la política y la democracia.

(*) Periodista y escritor uruguayo, director de Bitácora y UYPRESS. Ex coordinador general de IPS

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