General

Francia: El antisemitismo poscolonial de Dieudonné y la respuesta colonial de Valls

Ene 20 2014

Jean-Loup Amselle y Edwy Plenel (*)

Dieudonné hace resurgir en Francia un antisemitismo postcolonial

Por Jean-Loup Amselle

Aun si, como algunos estiman, los objetivos de estrategia política personal no están ausentes en la campaña desarrollada por Manuel Valls frente a Dieudonné, el eco encontrado por éste que es más un político que un cómico precisa de un análisis que no se conforme con recuperar las reflexiones tradicionales sobre el antisemitismo francés de los años 30 del siglo pasado.

En efecto, la proximidad de Dieudonné con Jean-Marie Le Pen, con el viejo antisemitismo francés, ha oscurecido la nueva configuración en la que se desarrolla el muy particular humor del inquilino del Théâtre de la Main d’or.

Dos pesos, dos medidas

Es imposible ignorar el contexto del nuevo antisemitismo, ese tan bien representado por los chistes de mal gusto sobre la deportación de los judíos durante la II Guerra Mundial como por las quenelles, ese saludo tan nuestro efectuado por Dieudonné y sus seguidores, en primera fila de los cuales se halla en lugar destacado el futbolista Nicolas Anelka.

La última provocación del provocador del esférico balompédico francés llama, en efecto, nuestra atención sobre el hecho de que Anelka es musulmán y de que, por eso mismo, su gesto no puede considerarse con independencia, no tanto de las relaciones más o menos hostiles inveteradamente existentes entre las pretendidas comunidades judía y musulmana, cuanto del conflicto eminentemente contemporáneo que enfrenta al Estado de Israel con Palestina.

Si Dieudonné encuentra tamaño éxito de público en sus representaciones, no es sólo porque recupere la vieja cantilena de los años 30 sobre los judíos plutócratas ; es también, y sobre todo, porque habla en nombre del famoso dos pesos, dos medidas , concepto maestro de las ideas poscoloniales.

La popularidad de Dieudonné trae su origen en el hecho de que si, para él, uno puede meterse impunemente, o casi, con los negros, los árabes, los musulmanes, en una palabra: los subalternos, resulta casi imposible, en cambio, a causa del peso del lobby judío en la economía y en los medios de comunicación, tocarles un pelo a los judíos o rozar siquiera a Israel sin ser inmediatamente tachado de antisemita.

Antisionismo y antisemitismo

Es verdad, por otra parte, que la confusión hábilmente alimentada entre antisionismo y antisemitismo, de la que en su tiempo sufrieron Edgar Morin y algunos otros, no deja de dar cuenta de la seducción que ejercen las ideas de Dieudonné sobre un público discriminado, el de los barrios llamados sensibles, en el seno de los cuales circula toda una literatura antisemita de nuevo tipo basada precisamente en el antagonismo de décadas entre Israel y Palestina.

A este respecto, acaso no sea inútil repasar la sinuosa trayectoria político-ideológica de Dieudonné. Movilizado al principio contra el imperialismo y contra el Frente Nacional de Le Pen, se acercó luego a Le Pen y adoptó una postura claramente antisemita y negacionista.

Esa actitud responde en él a un rechazo del universalismo republicano, representado señaladamente por SOS-Racismo, y culpable a sus ojos de ocultar las diferencias raciales. De suerte que ha terminado por apreciar, en el pensamiento de Jean-Marie Le Pen, el reconocimiento de la existencia de la raza, de las diferentes razas, reconocimiento sobre el que funda ahora su temática del mestizaje entendido como coexistencia de razas distintas en el seno de la comunidad nacional. En eso se distingue de Kemi Seba, el dirigente de la extinta Tribu Ka, hostil a la coexistencia de razas y defensor encarnizado de la supremacía de la raza negra o camita , aun cuando, con el tiempo, los dos ideólogos han ido acercando posturas, convergiendo en una misma concepción del martirio de la raza negra oprimida por el complot judeo-masónico .

Un sometimiento esclavista y colonial

Según ellos, los negros han sido siempre oprimidos y explotados por los blancos, pero sobre todo y aquí se recupera uno de los grandes temas de la Nación del Islam norteamericana por los judíos, quienes habrían sido los instrumentos capitales de la trata negrera atlántica

Se puede observar aquí un primer punto de patinazo antisemita, que volvemos a encontrar luego en las nociones de lobby, de comunidad o de pueblo judío, porque, aun si anduviera en lo cierto que no es ni por asomo el caso y los judíos hubieran jugado un papel preponderante en la trata esclavista, quedaría todavía por probar que participaron en esa empresa en tanto que judíos, y no simplemente en tanto que negreros.

Sea ello como fuere, ese sometimiento esclavista y colonial se seguiría practicando hoy con la nueva trata que sufre África (la del pillaje de las materias primas) y, claro está, con la colonización sionista de Pastelina y la fundación del Estado de Israel, que representa la nueva figura del apartheid en Oriente Próximo.

Lo que paradójicamente une a ideólogos como Dieudonné y Kemi Seba con ensayistas como Alain Soral o con dirigentes políticos como Florian Philippot del Frente Nacional es un mismo odio al mundialismo y la defensa de una especie de desarrollo separado tendente a erigir fronteras entre los pueblos negro, árabe y blanco.

Para Dieudonné y sus acólitos, como para los ideólogos del Frente Nacional, se trata también de proteger a esos pueblos supuestamente autóctonos o arraigados, en particular a los palestinos, de la acción malhechora del lobby sionista, del que se supone que no cuenta en sus filas sino con judíos, los cuales quedan de entrada asimilados, además, a una comunidad o a un pueblo.

Como declara Kemi Seba, los árabes y los negros tienen claramente un enemigo común, los colonos judíos, y ese enemigo común es el fundamento de su solidaridad antiimperialista. En efecto, en esa tematización, el colono judío o el lobby sionista ocupan por excelencia a despecho de que los judíos reivindiquen la primacía en la ocupación del territorio israelí la posición del grupo desterritorializado, nómada, recuperando así la vieja imagen del judío errante o del pueblo sin hogar ni lugar.

Por una especie de transmutación del antiimperialismo de los años 70 en lucha de razas, el palestino, el africano, pero también el francés de pura cepa, en tanto que representantes de los pueblos autóctonos, han llegado a representar la antítesis absoluta del colono judío desarraigado y sionista, desesperadamente en busca de una tierra en la que ejercer sus fechorías y chupar la sangre de sus víctimas.

August Bebel (1840-1913), uno de los fundadores de la SPD alemana, declaró al romper el siglo XX que el antisemitismo era el socialismo de los imbéciles. Habría que preguntarse si no es aplicable también esa fórmula al poscolonialismo de Dieudonné y sus secuaces.

Jean-Loup Amselle es un antropólogo africanista de la estirpe de los grandes sabios marxistas franceses Claude Meillassoux y Maxime Rodinson. Inteligente defensor de la ciencia social y la historiografía clásica frente al asalto relativista posmoderno, poscolonial y subalternista (véase en SinPermiso la reseña de su libro de 2008 El Occidente descolgado, un formidable alegato científico y metodológico contra esas corrientes académicas en boga en las últimas décadas), su último libro (2011) es un lúcido ensayo sobre las consecuencias ideológico-políticas de la Etnización de Francia .

La trampa tendida por Manuel Valls: servirse del pretexto de Dieudonné para atentar contra nuestras libertades fundamentales

Por Edwy Plenel

Desde 2008, Mediapart viene alertando contra el antisemitismo insistente de Dieudonné. Más de cinco años después, rechazamos firmemente la trampa tendida por el ministro del Interior, Manuel Valls: servirse del pretexto de Dieudonné para atentar contra nuestras libertades fundamentales. Esta política del miedo, que instrumentaliza un desorden contra la democracia, es propia de los poderes conservadores.

Se prepara un crimen y no seremos cómplices de ello. Sí, un crimen, es decir, un atentado contra las libertades. En la República, al menos en una República democrática de verdad, la libertad de expresión es un derecho fundamental, tanto como la libertad de información. Lo que significa que no podríamos censurar, a priori, ninguna de estas libertades esenciales. Tenemos derecho a pedirles cuentas sobre lo que dicen, sobre sus opiniones o sus informaciones. De procesarlos, de hacer que los tribunales los condenen. Pero solamente a posteriori, sin atentar desde el principio contra los derechos fundamentales que forjan la fuerza, y no la debilidad, de las democracias: el derecho a opinar, el derecho a saber.

Es con esta tradición republicana con la que piensa romper, por primera vez desde la Guerra de Algeria y por iniciativa de su ministro del Interior, Manuel Valls, un gobierno electo de izquierdas, mayoritariamente socialista. Durante la larga marcha de las libertades, en la que la izquierda militante estuvo frecuentemente en las primeras filas, se logró hace ya más de un siglo que la ley no pudiera prohibir a priori un espectáculo, cualquiera que fuese. Si creaba desórdenes, atentaba contra personas, si insultaba y difamaba, el arma democrática no podía ser la de la prohibición administrativa, en la que el Estado se erigiese como guardián de las buenas costumbres y las ideas satisfechas. Solo la Justicia, juzgando los hechos una vez ocurridos y de manera pública y contrastada, a la luz del día y no bajo sospecha de brujería, puede sancionarlos.

Es, pues, esta herencia democrática la que es cuestionada a través de la circular enviada por el Ministerio del Interior el día 6 de enero a sus prefectos (1). Los espectáculos del Señor Dieudonné M Bala M Bala son el pretexto. Sí, la excusa. Ya que la realidad delictiva de los shows de Dieudonné, militante antirracista convertido en propagandista antisemita, no son nada nuevo. Ya nos conmocionó, a finales de 2008, cuando realizó en el Zénith un montaje sobre el negacionista Robert Faurisson para concederle el premio a la insolecia en medio de una puesta en escena claramente antisemita, asumiendo sin rubor alguno la difusión de una ideología criminal. Cinco años después, Manuel Valls finge descubrir la perdición dieudonnesca y su abyección, hasta el punto de hacer de ello sujeto número uno de orden público, por encima de las miserias económicas, sociales o urbanas, las cuales minan y dividen el país.

En dos ocasiones se emplea en la circular Valls el adjetivo excepcional para calificar lo que se entiende como legítimo: una intervención de la autoridad administrativa, por parte del Estado, de sus prefectos y la policía, para prohibir los supuestos espectáculos de Dieudonné, convertidos ya en mítines antisemitas. Esto no es obra del azar, ya que esgrime un estado de excepción en nombre del combate, claramente legítimo, contra el racismo y el antisemitismo. Pero es aquí donde está la trampa que se nos tiende a todos, tanto demócratas como republicanos, el camino donde la libertad descarría en la prohibición apriorística de aquellos a los que ven como si fueran sus enemigos, enemigos de la libertad. Se extravía y se acabará perdiendo durante mucho tiempo, pues, mañana o pasado, vendrán otros que anunciarán sus propios criterios para unas libertades decorosas y, de golpe, se sentirán libres para prohibir sin más ni más aquello que les molesta o desagrada.

Solo el Derecho, por tanto los jueces, con sus jurisprudencias, sus instancias y recursos, sus sentencias firmes y sus declaraciones sumariales, las leyes, la Constitución francesa y los tratados europeos, pueden proteger nuestras libertades. Permitir al Estado convertirse en dueño y señor, de manera excepcional , es como abrir la puerta a la arbitrariedad. Cuando se atacan los cimientos de una democracia, ésta se muestra fuerte al aplicar sus principios. Es débil si, de cara a los extremos, abdica : en un comunicado esclarecedor, del cual éstas eran sus dos primeras frases, la Liga de los Derechos Humanos ha criticado desde el mismo 6 de enero el mal camino que ha tomado el ministro del Interior, así como estas interdicciones apriorísticas al fundamento jurídico y al resultado político incierto, incluso contraproducente (2) .

La Liga de los Derechos Humanos habla desde la experiencia. Nacida de los combates fundadores del caso Dreyfus contra el antisemitismo francés, también fue marcada, en sus inicios, por el rechazo de leyes infames , por el cual la joven Tercera República había creído defender los ataques anarquistas al socavar la libertad de expresión de la anarquía intelectual, sus ideas y su propaganda. Uno de los jóvenes abogados, auditor del Consejo de Estado, el cual proporcionaba los argumentos de derecho para rechazar esta trampa, en la cual la democracia pretendía defenderse mientras se retractaba, no era otro que Léon Blum, figura del socialismo francés desde sus orígenes y presidente del consejo del Frente Popular.

La política del miedo de los neoconservadores.

Con Manuel Valls, pero también con François Hollande quien lo sostuvo desde un país poco amigo de los derechos humanos, como es Arabia Saudí, o también con Aurélie Flippetti, quien, en esta ocasión, transforma su cartera en Ministerio del Orden Cultural; con Valls, decía, estamos muy lejos de esta tradición democrática de la izquierda francesa.

En cambio, nos encontramos bastante cerca de la novedad política encarnada, al otro lado del Atlántico, por las diversas corrientes neoconservadoras que, tanto de derechas como de izquierdas, se sirven de aparentes desórdenes nacionales y mundiales con el fin de restaurar los dominios quebrantados y frágiles. Intelectualmente, el argumento que invocan para prohibir sin procesar a Dieudonné es el mismo que en Estados Unidos ha legitimado la Ley Patriota USA PATRIOT Act , la cual acusa a las libertades fundamentales americanas so pretexto de los atentados del 11 de Septiembre. Llevándolo al terreno práctico, el resultado será igualmente desastroso y producirá, en lugar de una paz perdurable, nuevos altercados.

Es por esto que los defensores de las libertades se alarman tanto como nosotros, sin dar concesión alguna a la postura victimista tomada por el agresor antisemita, Dieudonné. En una entrevista bastante pedagógica de Le Monde, la catedrática y profesora emérita, Danièle Lochak explica porqué se debe desconfiar de toda prohibición preventiva emitida por una autoridad administrativa , precisando: Es el precio a pagar en una democracia que vela por la defensa de las libertades (3) . Y en su célebre blog, Diario de un abogado , Maître Eolas ataca con rigor jurídico y con un humor devastador tanto a Dieudonné como a Manuel Valls, explicando porqué no es necesario mandar callar a Dieudonné, pero tampoco prestarle atención (4) .

Por fin, y a su manera sobria hasta el punto de parecer abrupta, un antiguo ministro del Interior, socialista poco sospechoso de laxismo, Pierre Joxe, va dejando entrever, desde el 2 de enero, lo mal que le parece el camino regresivo tomado por su sucesor: Puede que yo tuviese mejores consejeros jurídicos que él (5) .

Imponiendo su duelo con Dieudonné como si fuese un folletín mediático, Manuel Valls, torpemente y de modo siniestro, hace el papel de Nicolas Sarkozy. Exacerba, extenúa, diverge, dramatiza para asignarse el papel de héroe solitario de una República reducida al orden establecido, inmovilizada por una política del miedo, obsesionada por el nombramiento de enemigos a combatir, dando la espalda a cualquier esperanza renovadora, verdaderamente democrática y social. Con esta política envilecida, reducida a emociones sin razón, a reflexiones sin debate, a urgencias sin discusión, queríamos acabar en 2012, y ¡ay!, con ella estamos todavía.

Bajo el mandato de Nicolas Sarkozy, desde 2009, nos identificábamos con esta canción de Rodolphe Burger, quien proponía reagruparse de nuevo: juntos, sí, pero sin ti , añadiendo el estribillo para señalar a aquel que levantaba a Francia contra sí misma.

Y repensando esta canción manifiesto, nos levantamos hoy contra Dieudonné, pero sin Valls.

Notas:

(1) Para acceder a ella en formato PDF, ver http://www.mediapart.fr/files/circulaire-valls-dieudonne.pdf
(2) El texto completo del comunicado está disponible para su consulta en ESSF (artículo 30778), Contre l antisémitisme, les principes républicains doivent triompher « que les propos de Dieudonné qui méritent une sanction pénale soient poursuivis, plutôt qu à se lancer dans des interdictions préalables au fondement juridique précaire ».
(3) Ver en ESSF (artículo 30779), Droit de réunion : « On s achemine vers une jurisprudence Dieudonné »
(4) Pinchar aquí para acceder al texto.
(5) Para oírlo, pinche en la pestaña Ampliar . Son 8 min. 40 sg de video. Éste cuenta con una brillante introducción que ilustra lo que sería una auténtica política de izquierdas en materia de justicia y seguridad: http://www.mediapart.fr/journal/france/070114/contre-dieudonne-mais-sans-valls?onglet=prolonger

(*) Antiguo militante de la LCR francesa, fue director del comité de redacción de Le Monde (1996-2004) y actualmente dirige la página web Mediapart.

En “Bitácora” de Uruguay.

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