General

El mensaje de Facebook

Feb 21 2014

Editorial, El País

La compra de WhatsApp por Zuckerberg refuerza la red social, pero suscita dudas financieras

La red social Facebook ha comprado la compañía de mensajería instantánea WhatsApp por 19.000 millones de dólares (13.800 millones de euros) en lo que es la operación de compra tecnológica más cara de la historia, tal como se apresuró a explicar Mark Zuckerberg, fundador y estrella financiera de Facebook.

Lo que Facebook quiere comprar con WhatsApp es el futuro de la comunicación instantánea, una cuota de mercado de 450 millones de usuarios que intercambian miles de millones de mensajes al día (sobre todo en Europa). Facebook intenta reforzar su flanco más débil a largo plazo, que es la acelerada evolución tecnológica en el campo de las comunicaciones, con una fuente de clientes en dispositivos móviles. Pero ese refuerzo debe gestionarse con mucha habilidad.

Hay varias razones para suponer que la integración de WhatsApp es un desafío de primer orden. Por supuesto, responde a la visión de Zuckerberg de “un mundo más abierto y conectado”. Pero para que esa afirmación genérica se cumpla hay que resolver algunos problemas reales. La primera barrera es la de las autoridades de competencia, que tienen que aprobar la operación. A continuación, llegan las decisiones societarias decisivas para los clientes. WhatsApp es una compañía media, sostenida modestamente en su falta de aspiraciones. Su aplicación cuesta al usuario un dólar anual (0,85 euros) y ha renunciado voluntariamente a la publicidad. Si Facebook se decide a introducir publicidad corre el riesgo de que los usuarios de mensajería prefieran otras opciones. Por otra parte, en el proceso de integración han de respetarse las condiciones de precio y confidencialidad de WhatsApp, que son precisamente las que atraen a los usuarios de la aplicación. En principio, tales garantías son más difíciles de mantener en un grupo global que en una empresa de tamaño medio.

En términos financieros, el coste de la adquisición es caro. Los analistas tienen razón al decir que no debe sorprender el precio de una compra, pero para que esa sorpresa no se produzca, el comprador debe poner todas las cartas encima de la mesa. O bien Zuckerberg dispone de un cálculo preciso de la evolución del negocio con WhatsApp que le permite asegurar una recuperación segura de la inversión en un plazo razonable y una cobertura tecnológica suficiente para Facebook durante los próximos 10 años o bien tienen fundamento los análisis más pesimistas, que interpretan la operación como una huida hacia adelante provocada por la disminución de usuarios de Facebook.

No deben olvidarse las lecciones de finales del siglo XX. Existe el riesgo evidente de que se forma una nueva burbuja tecnológica si los crecimientos societarios (como el que promueve Facebook con WhatsApp) no están firmemente asentados en una evolución razonable de clientes, ingresos y beneficios. La rápida evolución de la tecnología de comunicaciones dificulta ese cálculo prudente.
21.02.2014

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