¡La gran aceleración! ¿…hacia el gran colapso?

Josep Xercavins Valls*

Un gran trabajo

De vez en cuando esa frase tan bonita que afirma que estamos en la sociedad de la información y la comunicación y que estamos construyendo la sociedad del conocimiento parece incluso un poco cierta.

Perdonad, en la manera de decirlo, un escepticismo que no logro apaciguar del todo. Y si de la sociedad del conocimiento fuéramos finalmente capaces de caminar hacia la sociedad del saber humano, entonces, probablemente, habríamos avanzado mucho. ¿Se imaginan?: madre tierra, buen vivir, saber humano, …

Pues bien, del contexto de un programa ya muy consolidado del mundo de la investigación en Suecia: el GLOBAL IGBP CHANGE, donde IGBP son las siglas de “International Geosphere-Biosphere Programme”, con varios otros centros de investigación partes y aliados, me llegó un artículo que, esta semana pasada, ha ido viendo la luz pública en las correspondientes páginas web de los distintos centros. Recomiendo especialmente el sitio web:

http://www.igbp.net/news/pressreleases/pressreleases/planetarydashboardshowsgreataccelerationinhumanactivitysince1950.5.950c2fa1495db7081eb42.html

pero dejando bien claro que tiene detrás, fundamentalmente, el trabajo:

The trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration; Will Steffen, Wendy Broadgate, Lisa Deutsch, Owen Gaffney and Cornelia Ludwig. 2015 Anthropocene Review. Based on Steffen et al. (2004) Global Change and the Earth System

Sin embargo en la web mencionada se tiene acceso público, ya, a las principales figuras que, como siempre, dicen más que muchas palabras, las cuales forman parte y han dado lugar al artículo en cuestión. Véase para leer este artículo la figura de la home (altamente recomendado) en el sitio web anterior.

¿Qué tenemos delante?

Desde un punto de vista esquemático, lo que se ha hecho es actualizar un conjunto muy bien escogido de gráficos, agrupados y analizados en el estudio original publicado en 2004 por el mismo ámbito de autores e instituciones, pero ahora llevándolos todos ellos hasta el año 2010 (en el estudio original llegaban hasta el 2000). Otra de las novedades es que se ha aprovechado para introducir, cuando ha sido posible, las gráficas de las tendencias socioeconómicas, separada y comparativamente, para tres grandes grupos de países del mundo: ¡los países ricos (OCDE), los países de las economías emergentes (incluyendo principalmente el BRICS) y los demás países del mundo!

Se trata concretamente de dos series de gráficos. La primera corresponde a las grandes tendencias socioeconómicas en el periodo, ahora, desde 1750 hasta 2010. La segunda corresponde a las grandes tendencias del sistema tierra, naturalmente en el mismo periodo. En una mentalidad presión-respuesta, las primeras son las presiones antropocéntricas sobre nuestro planeta y las segundas las consiguientes respuestas (mucho más complejas que puramente deterministas) del sistema tierra.

Para todos aquellos que hemos estudiado y / o que nos hemos interesado por estos temas, toda esta información es como un maná que nos permite reencontrarnos y re afirmarnos en diferentes discursos que hemos ido haciendo, y / o que hemos ido conociendo y digiriendo, para explicarnos que estaba pasando en el trasfondo de toda nuestra existencia vital y, en relación a la de otros y anteriores períodos históricos de la vida de la humanidad en el planeta.

¿Cuáles son algunas de las principales conclusiones concretas y / o específicas que se pueden sacar?

A pesar de que los autores ya alertan de que una década (la que se ha analizado ahora explícitamente) es poco tiempo para sacar conclusiones a largo plazo, al añadirla al estudio de las décadas anteriores ya analizadas en 2004, sí que permite extraer algunas conclusiones muy significativas de algunas tendencias; también en general ya bastante conocidas, pero aquí con el valor e interés añadido de tenerlas y verlas juntas. En cuanto a las grandes tendencias económicas:

- La actividad económica de la empresa humana sigue creciendo a una tasa rápida. Incluso los momentos más discontinuos de la crisis financiera, de 2008 a 2009, quedan amortiguados y con respecto a los indicadores globales no se observan signos de ralentización

- El uso de recursos naturales (fertilizantes, papel, agua, …) no ha parado de crecer

- El transporte y el sector de las telecomunicaciones continúan creciendo de forma más y más explosiva

- Como lo sigue haciendo, también, la urbanización de la vida humana sobre el planeta

y con respecto a las grandes tendencias del sistema tierra (sólo me referiré a una hoy):

- Las concentraciones atmosféricas de tres de los principales gases de efecto invernadero -de más larga vida en la atmósfera- (dióxido de carbono, óxido de nitrógeno y metano) ¡se incrementan todas lo largo de la década! (el metano más lentamente). En cuanto al incremento de la concentración de dióxido de carbono crece, paralelamente, a la utilización de las energías primarias fósiles y al incremento del PIB, sin que se pueda apreciar ninguna tendencia de desacoplamiento en estas tendencias (sobre todo de la primera en relación a las dos segundas). ESTE PUNTO ES EXTREMADAMENTE RELEVANTE A LA HORA DE MIRAR Y VER A FONDO LAS DIFICULTADES EN LAS NEGOCIACIONES DE CAMBIO CLIMÁTICO PARA PARÍS 2015.

¿Cuáles son las principales conclusiones generales que sacan los propios autores? Del Holoceno en el antropoceno!

La primera es que el año 1950, sería por los autores, el mejor candidato como fecha que habría supuesto la transición efectiva del Holoceno al Antropoceno. El Holoceno es el periodo de la historia geológica del planeta tierra, dentro del cuaternario, en la que estaría el planeta tierra desde hace unos 10.000 años. No voy a entrar en estos aspectos del tema. Pero saber que incluso para los geólogos podamos estar en un claro cambio de etapa de la historia geológica del planeta, es obvio que tiene mucha importancia. De ahí el premio Nobel (1989) a uno de los científicos que lo propuso por primera vez: Paul Crutzen.

La segunda es la más absoluta reafirmación de una sentencia que ya aparecía en el informe de 2004 y que dice textualmente:

“La segunda mitad del siglo XX es única en toda la historia de la existencia humana en la Tierra. Muchas actividades humanas llegaron a puntos de despegue en algún momento del siglo XX y se han acelerado bruscamente hacia el final del siglo. Los últimos 50 años del siglo XX han visto sin duda la más rápida transformación de la relación humana con el mundo natural de toda la historia de la humanidad. ”

Déjeme el lector volver al último punto y aparte del apartado anterior de este artículo, para subrayar que, desde mi humilde punto de vista, en casos muy significativos, como los relativos al cambio climático, en el párrafo anterior se le podría / debería añadir que ¡la aceleración ha sido mayor que nunca en esta última década 2000-10!

La tercera es resultado de que el actual estudio, siempre que los datos lo ha permitido, ha intentado construir las tendencias socio económicas en tres grandes agregados (como ya se ha subrayado antes): la OCDE, el BRICS y el resto del mundo. Las conclusiones aquí, no por esencialmente conocidas también, quedan tan bien cuantificadas que “hacen daño al saber de los ojos más humanos”:

- El año 2010 los países de la OCDE contribuyen en un 74% al PIB global, pero sólo s un 18% de la población mundial

- La gran aceleración pues ha sido responsabilidad, ha sido conducida, por una fracción muy pequeña de la población mundial, la de los países que llamamos desarrollados

El trabajo termina preguntándose sobre el futuro de “la gran aceleración”. Periodos de crecimiento, colapso, seguidos por re organizaciones es una traza común en el pasado de la humanidad. La gran aceleración continúa, y los dos grandes escenarios posibles son el del “gran desacoplamiento” (ver el sentido en el párrafo dedicado a los temas climáticos) o el del “gran colapso”. Los autores dicen que, al menos ellos no lo saben prever … ¡que en el año 2050 veremos que ha pasado!

¿Qué conclusiones me atrevo a sacar yo, personalmente y además, de todo ello?

Este periodo de “gran aceleración”, como lo califican los autores del estudio, nos da una perspectiva más tangible, y sobre todo más real, que otras calificaciones sobre el mismo periodo provenientes de otros autores y que se vienen utilizando profusamente: “la gran transición”, “la gran transformación (Polanyi)”, “el cambio de civilización”, “el cambio global”, etc., etc.

Hoy encuentro una clara ventaja a hablar de “gran aceleración”. En la medida en que, sobre todo, por la exponencialidad tan manifiesta de todas (¡todas!) las tendencias presentadas, actualizadas y analizadas, es del todo afirmable que todos nuestros sistemas: sociales, económicos, ambientales, etc. están claramente acelerándose -evolucionan con el tiempo de forma exponencial: con una gran aceleración- y están, por lo tanto, fuera -totalmente fuera- de toda tendencia lineal mínimamente estabilizadora, mínimamente cercana a futuras situaciones estacionarias.

Creo que esto es tan importante que “la inestabilidad”, la falta de inercia, en sentidos físicos e intelectuales, que están asociadas a las aceleraciones constatadas, hace como si estuviéramos condenados a una visión meramente observadora de estas aceleraciones, y relativamente incapacitados a incidir sobre ellas “sistémicamente” y, por lo tanto, a proponer transformaciones, transiciones, cambios que, en un periodo tan acelerado e inestable, probablemente son más difíciles que nunca tanto de proponer como de materializar. (Quizás hoy he entendido más que nunca una parte importante de mi desazón existencial).

La única propuesta clara, indiscutible e imprescindible, desde mi punto de vista, es la de detener las aceleraciones tan rápidamente como podamos. No sé ver, pero no me referiré hoya ello, ninguna factibilidad a la vía de los desacoplamientos.

En el siguiente ejemplo para ilustrar el problema de la llegada a sobrepasamientos en el contexto de las “teorías de los límites del crecimiento” (que tan cerca están de todo lo que hemos comentado hoy):

… “el camión que ve a lo lejos un semáforo que está en ámbar y que se pondrá en rojo, pero que inconsciente que la carretera de enfrente está helada, no comienza aún a frenar y, por tanto, cuando lo haga, no sólo no conseguirá parar a tiempo sino que, seguramente, se saltará el semáforo y se acercará más aún el desastre “…

la constatación inequívoca de las grandes aceleraciones nos pide llamar “a todos los conductores” a frenar, y a frenar ya, para evitar el máximo de desastres.

Si conseguimos frenar estaremos comenzando una etapa en la que podremos plantearnos transformar, cambiar, hacer transiciones, …. hacia un mundo menos “antropoceno” y, por tanto, más alejado del colapso.

*Profesor Universitat Politècnica de Catalunya, UPC .Director del Grupo de Investigación Singular de la UPC en STH (Sostenibilidad, Tecnología y Humanismo)

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