General

Adiós, Cataluña

Sep 28 2015

Jorge M. Reverte -El País

Acabe como acabe esta historia, ya sabemos que en un solar común como es la península ibérica van a pasar muchos años para que se viva un clima de concordia generalizado

Algo más de cien años nos duró la despedida de Joan Maragall. Un poema corto y muy injusto, que acusaba a España de la política errónea de sus Gobiernos que obedecían los dictados de las compañías catalanas con intereses en el norte de África o en las fábricas textiles de Sabadell.

Y también muy justo, porque los Gobiernos españoles de la época estuvieron sordos a las reivindicaciones serias que venían de Cataluña. Lo cierto es que nunca hasta ahora se ha tomado muy en serio lo que en Cataluña pasaba.

Acabe como acabe esta historia, que nunca va a ser bien del todo como si esto fuera una película de Hollywood en la que millones de personas se abrazaran en una gran pradera, ya sabemos que en un solar común como es la península Ibérica van a pasar muchos años para que se viva un clima de concordia generalizado. Sea cual sea la salida política que se le dé al asunto (la idea de que no sea política se la dejamos a los orates, y los tendremos bajo vigilancia) hay que buscar que dé resultados tempranos. Tenemos una experiencia como la de Portugal. Hemos tardado demasiados años en que hubiera una relación razonable entre las gentes de los dos lados de la frontera. Pero si España hubiera ganado la guerra de la independencia con Portugal, la gente también se habría tratado con mucha distancia. Ahora tenemos dos países que se miran con un cierto cariño, pero no parecen ser vecinos.

Yo creo que gane quien gane las votaciones que faltan, Cataluña ya está rota en dos comunidades casi igual de numerosas, y España ya está rota, dividida también en dos comunidades que van a tardar mucho tiempo en quererse como hermanos.

A esa tarea hay que empeñarse ya. Porque no es administrativa la solución. Y hay vencedores y vencidos. Y sobre todo, hay legitimidades que no han desaparecido al acabar de contarse los votos. Legitimidades y sensibilidades. La opción derrotada solo lo es temporalmente. Tenemos conflicto en Cataluña para mucho tiempo. Aquí sí vale lo que se decía haciendo un mal uso del castellano en Euskadi: “El conflicto vasco”.

En Cataluña sí tenemos un conflicto. Que no se ha acabado. Que va para largo. Adiós, Cataluña. Adiós, España. Hola, Cataluña. Hola, España. 28 SEP 2015

Ni independencia ni apocalipsis

David Bollero – Público.es

La lectura que hace Artur Mas de los resultados electorales ratifican lo que ya se evidenciaba en campaña: Definitivamente, los independentistas se merecen a un líder mejor que Mas. ¿Cómo puede afirmar que la independencia ha quedado legitimada si ni ha conseguido la mayoría absoluta ni ha alcanzado el 50% de los votos? Ni siquiera tiene garantizado que puede volver a ser president, pero el que fuera de número 4 por Junts Pel Sí quiere aparecer como el gran triunfador.

Algo parecido sucede con el PP, desde cuya sede en Génova ahora sí ven como un plebiscito las pasadas elecciones para, de ese modo, desviar la atención sobre su clamoroso fracaso y fijarla en que Mas no ha validado su apuesta independentista. Allí estaba anoche Pablo Casado, soltando un discurso que ni él mismo terminaba de creerse, eludiendo a toda costa hablar de cómo su candidato García Albiol ha perdido, incluso, cerca de 5.000 votos menos en su querida Badalona. Toda la campaña asegurando que las Catalanas eran sólo unas elecciones autonómicas y, como tales, el PP debería admitir que la opción de Mas ha ganado y la suya ha perdido. García Albiol, al menos, sí admitió su batacazo.

Otro de los grandes fracasados de los comicios ha sido Catalunya Sí Que es Pot, muy lejos de los resultados esperados y con un Pablo Iglesias en horas bajas. ¿Qué ha fallado en esa candidatura? ¿Ha pecado Iglesias de exceso de protagonismo por delante de socios de candidatura como el propio Juantxo López de Uralde (Equo) o Joan Herrera (ICV)? ¿Ha sido esa arrogancia la que ha propiciado que los resultados sean peores de lo que lo fueron cuando ICV-EUiA iban en solitario? Posiblemente porque, de hecho, ha sido la misma arrogancia que ha tenido el líder de Podemos a la hora e interpretar los resultados, hablando de “responsabilidad de Estado”, algo que no le ayudará demasiado de cara a las Generales.

Lo que Iglesias siempre ha llamado la franquicia del PP, la marca blanca de los de Rajoy, no sólo ha comido del granero de votos del PP, sino que le ha dado una dentellada a los votantes que esperaba alcanzar Catalunya Sí Que es Pot. Ciutadans mejora notablemente sus propias expectativas, convirtiéndose en la segunda fuerza política y colocando a Albert Rivera en el disparadero para el próximo 20 de diciembre… aunque se pase de frenada cuando asegura sin rubor que ha sido su partido el que ha salvado a España de romperse.

¿Y el PSOE? Pues fracaso a medias, porque aun con peores resultados que en las anteriores elecciones, le sigue sabiendo a triunfo porque el golpe en su línea de flotación no ha sido tan duro como pronosticaban las encuestas. Sobrevivir le sabe a victoria, aunque en la práctica no sea tal.

Y ahora, ¿qué? Pues ni independencia ni apocalipsis pero, si el nuevo presidente de España, sea del color que sea, tiene sentido de la responsabilidad y un mínimo de buen estadista, acometerá una profunda renovación de nuestro modelo de nación y de nuestra Constitución, porque lo que ha quedado claro, sin paliativos, es que tanto en Catalunya como en otra autonomías como Euskadi el modelo vigente no sirve. El fracaso del PP es un recado para Rajoy y para todo aquel que le suceda (si le suceden): esconder la cabeza, su famosa estrategia de la avestruz, no sirve para nada. Veremos si supera su ineptitud en este asunto o se hunde aún más en ella, como ya hizo anoche desde Génova. 28 sep 2015

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