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¿Un Ejército Europeo?

Oct 23 2015

Por Luis Gonzalo Segura* – Público.es

En la actualidad, según la AED (Agencia Europea para la Defensa), si sumásemos los componentes de los ejércitos de Europa (sin contar Dinamarca, los Balcanes o Turquía) obtendríamos un total de 1.435.693 militares, en una tendencia claramente descendente.

El gasto total se situaría en 186.373 millones de euros anuales (según las cifras oficiales, aunque es muy posible que la cifra real sea mayor, ya que existen informes que hablan de 210.000 millones de euros, incluso superiores). Por desgracia, no se han establecido criterios aceptados internacionalmente a la hora de contabilizar las cifras, ya se trate del número de militares o del gasto realizado (sin hablar del gasto oculto), lo que genera importantes oscilaciones que favorecen la falta de trasparencia.

La contabilidad del número de militares puede ser voluble. Por ejemplo, si para ello se contabilizan a los cuerpos militarizados (la Guardia Civil en España) las cifras serían más altas. Lo mismo sucede con el gasto, ya que si nos fiamos de los datos oficiales tendremos unas cifras (5.913 millones de euros en España) más bajas que las ofrecidas por otros organismos y organizaciones (la AED habla de 9.495 millones, SIPRI cifra en 11.079 millones y otras informaciones lo elevan a 25.206 millones de euros).

¿Tenemos muchos o pocos militares? ¿Gastamos mucho o poco en Defensa?

Cuando se habla de ejércitos hay tres referentes en el mundo con los que compararse por razones obvias: Estados Unidos, China y Rusia.

Sorprende comprobar que la suma de los militares de los países europeos (1.435.693 militares en 2013) es superior a los que tiene Estados Unidos (en 2013, 1.370.329 militares; unos 16.000 componentes menos en 2014, año del que no hay datos publicados por la AED).

No menos asombroso es comprobar que los países europeos doblan el número de militares rusos aunque hay discrepancias en las cifras. Hay fuentes que sitúan al ejército ruso en unos 750.000 componentes, aunque las cifras son variables por su propia naturaleza y opacidad. En un artículo de la BBC (Cómo Putin ha fortalecido el nuevo ejército de Rusia, 7 de abril de 2014) se habla de unos 270.000 (sin contar a los reservistas) aunque en otros informes las cifras se elevan hasta los 900.000. En cualquier caso, son claramente inferiores al total europeo.

El ejército chino posee unos 2.300.000 militares, muy por encima de todos los ejércitos del mundo, lo que es razonable si tenemos en cuenta su elevada población.

Gastos similares a China, mayores que Rusia y menores que USA

El gasto en Defensa de los países europeos suma, como hemos comentado antes, 186.373 millones de euros anuales. Esta cantidad supone, según datos del SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), una cifra similar a lo que gastan los chinos (216.371 millones de dólares, unos 189.173 millones de euros), más del doble de lo que gastan los rusos (84.462 millones de dólares, unos 73.845 millones de euros), aunque algo menos de la mitad de lo que gastan los Estados Unidos (609.914 millones de dólares, unos 533.248 millones de euros).

Hay que tener en cuenta las diferencias salariales existentes con China o Rusia para establecer cualquier comparación. Por ello, si bien es evidente que el gasto por soldado es muy inferior en Europa al que realizan los Estados Unidos, la comparativa no es tan sencilla con las anteriores potencias mencionadas.

¿Sería una solución un Ejército Europeo?

Una opción, propuesta por varias personalidades autorizadas, podría ser la creación de un ejército europeo.

El alto número de componentes existentes en los ejércitos europeos es desproporcionado tanto para la cantidad de militares europeos desplegados en zonas en conflicto como para las necesidades propias de defensa (Rusia tiene un mayor espacio que defender, diecisiete millones de km2 por menos de siete millones en Europa) o la política exterior existente. Este desajuste se hace más acusado si tenemos en cuenta que las fronteras y los vecinos rusos son bastante más conflictivos que los europeos.

Si analizásemos en profundidad el armamento europeo, otra cuestión que daría para un debate extenso, comprobaríamos que existen evidentes problemas estructurales al no existir una política común. En este marco, hay situaciones difíciles de explicar como los recortes de Alemania o Francia a la vez que estos mismos países presionan para mantener el elevado gasto de Grecia, sin olvidar las incomprensibles compras en España o los recortes en personal pero no en contratos de armamento en Italia (Armas, deuda y corrupción, “El gasto militar y la crisis de la UE”, Frank Slijper, 2013). Todo ello sin tener en cuenta lo absurdo que supone realizar inversiones en investigación bajo una modalidad de competencia en lugar de cooperación.

¿Quiénes son los beneficiados de la no formación de un ejército europeo?

Los de siempre: la industria que fabrica las armas, las empresas suministradoras de material o equipamiento (por ejemplo, El Corte Inglés en España), los bancos que siempre ganan dinero (BSCH, BBVA, etc.) y los políticos (a mayores compras, mayores puertas giratorias). Hablamos siempre de la escala nacional.

¿Sería beneficioso un Ejército Europeo?

Entendiendo que la desaparición de los ejércitos no es posible en el escenario actual, sería bueno que gastásemos lo menos posible sin perder en cuestiones tan importantes como seguridad, operatividad, mantenimiento o formación. Un ejército europeo se supone que serviría para ello.

¿Consecuencias de la creación de un ejército europeo?

La creación de dicho ejército provocaría la desaparición de muchas empresas dedicadas a la fabricación de armas, haría perder dinero a muchos bancos y cerraría muchas puertas giratorias (a escala nacional), ya que al centralizar las ventas es inevitable que los beneficios y las “puertas giratorias” también se concentren. También podría suponer un mayor control en la fabricación y comercialización de armas, así como un mayor peso de los derechos humanos en dichas transacciones. Por desgracia, dependería mucho de los niveles de trasparencia que se alcanzasen y del grado de independencia de los órganos responsables de autorizar dicho comercio.

¿Qué ejército queremos?

Tanto si mantenemos los ejércitos nacionales como si evolucionamos a un ejército supranacional es necesario plantearse qué tipo de ejército o de industria armamentista vamos a desarrollar y que en ese debate participen todos los ciudadanos, de forma abierta y plural. No sería menos importante que recapacitemos sobre la política exterior que los europeos pretendemos implementar, en lugar de dejarla en manos de políticos influenciados por los diferentes grupos de presión.

¿Cuál es el peligro?

Uno de los peligros de un ejército europeo, como bien se alerta en diferentes artículos (utopiacontagiosa.org), es la posibilidad de convertirse en un instrumento más manejable para intereses que no respondan a lo que los ciudadanos quieren o necesitan. Pudiera suceder que no se redujese el número de soldados o el gasto militar, ocurriendo justamente lo contrario. Lo que es peor, que esto suceda de forma injustificada, opaca e incontrolada.

Un ejército único es un ejército concentrado que inevitablemente contaría con un peso mayor en las decisiones a escala global. Europa se tendría que beneficiar necesariamente de ello e intentar desarrollar otra geopolítica más responsable e independiente.

¿Sería necesario seguir en la OTAN? ¿Le interesa a los Estados Unidos la creación de un ejército europeo unido?

Sin duda, la OTAN sería una institución cuya existencia se vería amenazada muy seriamente por un ejército europeo, aunque si ha conseguido sobrevivir a la caída del muro de Berlín es muy probable que tenga más vidas que Volkswagen.

¿Cómo evitar las desventajas de un ejército único?

Sería necesario reorganizar las estructuras europeas intentando eliminar el evidente déficit democrático existente, lo que evitaría que el ejército europeo fuese usado como una marioneta. Si una organización no es democrática, es muy complicado que sus ejércitos sean usados para el bien común y no para determinados intereses.

Las ventajas

Las primera ventaja de un ejército supranacional debería ser la reducción del gasto militar provocada por la disminución del número de efectivos y del armamento, sin que se pierda capacidad operativa.

Por otro lado, Europa se convertiría en un actor principal en el mundo, lo que le obligaría a tomar mayores decisiones y a nosotros, los ciudadanos, participar de ellas de forma más activa.

Conclusión

En mi opinión, un ejército supranacional es una gran idea (como lo fue Europa durante mucho tiempo), pero en la práctica es muy posible que el ser humano se encargue de estropearlo. Puede ser que se use de forma inadecuada o que aumente el gasto militar, el número de soldados y, todo ello, sin justificación alguna.

Lo más preocupante es comprobar la opacidad existente en Europa, donde ahora mismo se están procudiendo negociaciones en secreto (como las del TTIP) gracias a la complicidad de los grandes medios de comunicación (¿han visto u oído debates serios al respecto? Si le dedicasen el mismo tiempo a los debates serios que a las ventosidades de algún personaje público, nos iría bastante mejor). Si no se mejoran los niveles de transparencia y participación ciudadana, dará igual el modelo de ejército.

*Luis Gonzalo Segura es exteniente del Ejército de Tierra y autor de las novelas “Código rojo” (2015) y “Un paso al frente” (2014).

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