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España: El cambio posible e improbable

Dic 21 2015

Por Fernando López Agudín* – Público.es

No es cierto, como reiteran desde ayer todos los publicistas bipartidistas que ocupan las tertulias televisivas, que España vaya camino de convertirse en un país ingobernable como lo fuera antes de la abdicación de Amadeo I, el primer rey huelguista como lo denominara Engels.

No hay más que observar los resultados electorales para que salte a los ojos la existencia de una mayoría amplia de progreso que facilitaría un gobierno estable. Si se suman los votos de PSOE, PODEMOS e IU, sin contar con los obtenidos por la izquierda nacionalista, puede fácilmente elaborarse una alternativa gubernamental basada en un mínimo programa común junto con el PNV. Lo que ocurre es que el bipartidismo, que tiende siempre a socializar las pérdidas, intenta socializar su aplastante derrota electoral.

Rajoy ha perdido sin que Sánchez haya ganado. El primero va tener muy complicado renovar en la Moncloa, el segundo siente ya en su cogote el aliento de Susana Díaz que en la misma noche electoral tuvo el mal gusto de recordar que ella venció ampliamente en su feudo andaluz mientras que la lista de su secretario general pasaba a ser la cuarta fuerza en Madrid.

El recambio, protagonizado por ese bipartidismo ampliado a Ciudadanos, ha sido barrido. El PP ha perdido más de 60 diputados, el PSOE unos 20 y Ciudadanos pese a conseguir un resultado notable se queda por debajo de las expectativas alimentadas por los sondeos. La misma política de recortes produce los mismos efectos. Quien gobierna se descalabra, el fracaso de ayer de Rajoy es el mismo que experimentó Rubalcaba en 2011, quien va de jefe de la oposición se hunde, acercándose cada vez más la pasokización, y quien intenta aparecer como la expresión del recambio se queda sólo en una muleta inservible de los lisiados peperos y sociatas .

De estos datos electorales se desprende un serio problema político. Difícilmente pueden formar un gobierno estable ,salvo que se le eche una mano desde fuera del centro derecha. Porque en esta ocasión ya no cuentan con ese comodín de CiU tan bien retribuido desde Madrid. Una vez que han descubierto oficialmente la corrupción de Pujol que realmente encubrían, desde que en 1986 presionaran a los magistrados para que se archivara la causa sobre Banca Catalana, no pueden recurrir a este salvavidas.

Es justo en este punto donde se reedita desde anoche el nuevo pulso político entre el cambio, que ha ganado estas elecciones, y el recambio que las ha perdido.

Derrotados electoralmente intentan dar la vuelta a su derrota ganando políticamente lo que perdieron en las urnas. A medida que pasen las horas van a aumentar extraordinariamente las presiones para que el PSOE ayude al centro derecha a formar un gobierno que burle a sus electores. Bien sea por activa o por pasiva, Angela Merkel con el IBEX-35 van a pasar la muy considerable factura de las ayudas económicas recibidas por Ferraz desde los muy lejanos tiempos de Willy Brandt o de las muchas condonaciones de sus deudas por los bancos. Su irresoluble problema es que su electorado ha apoyado el cambio progresista y que no seguiría a estos socialistas sentados en consejos de administración o muy asiduos a las puertas giratorias en su propuesta de suicidio. Los socialdemócratas del PSOE, la inmensa mayoría de sus militantes, no aceptarían estas proposiciones deshonestas de los socioliberales del PSOE como esta minoría tampoco aceptaría ir de la mano de Pablo Iglesias.

Si es así y así parece ser, la espada de la Merkel pende sobre el cambio posible no para imponer el recambio sino para hacerlo imposible hoy. Si ese empate social en el interior de Ferraz prefigura un empate político, millones de electores se sentirían traicionados en sus ansias de cambiar la política económica y social de la sociedad española. Pero sería una victoria pírrica para el bipartidismo. El movimiento popular que acaba de barrerlo, lo barrería mucho más en unas elecciones anticipadas que se convocarían si lograran formar un gobierno contrario a la voluntad popular manifestada en las urnas. Toca a los socialistas optar por el modelo Papandreu, que ha condenado al Pasok a la más completa irrelevancia política, o por el modelo Costa, que ha llevado al Partido Socialista Portugués a gobernar en Lisboa. La experiencia griega señala que la gran coalición con la derecha terminó con el triunfo de Alexis Tsipras, la portuguesa muestra que sólo el viraje a la socialdemocracia permite la supervivencia del socialismo. En cualquier hipótesis, lo irreversible es el ascenso del movimiento popular en España simbolizado por PODEMOS. En efecto, sí se puede si se quiere. 21 dic 2015

*Periodista y analista político, especializado en actualidad nacional. Comentarista en medios radiofónicos, televisivos e impresos.

Anexos:

–La agonía del bipartidismo

Por Atilio A. Boron – Página12, Argentina

Con las elecciones de ayer el orden político posfranquista parece haber llegado a su fin. Este reposaba sobre un bipartidismo en el cual el Partido Popular, el heredero directo del franquismo, y el PSOE, convergían en un consenso eminentemente conservador que muchos analistas y publicistas edulcoraron calificándolo de “centrista” y que, perversamente, erigieron como el modelo a imitar por las nacientes democracias latinoamericanas en la década de los ochenta. En realidad esa convergencia hacia el centro no era tal: la preservación de la monarquía y los privilegios de la Iglesia Católica, la invisibilización de la historia de la república, la impunidad de los crímenes de la dictadura franquista, la adhesión a la OTAN, la indigna sumisión a la hegemonía estadounidense, y la capitulación ante el gran capital y, más recientemente, ante la Troika que realmente gobierna en Europa definen una agenda que sólo como producto de una malintencionada confusión podría ser caracterizada como de centro. Al igual que ocurre en la Argentina y el resto de América latina, la noción de “centro” es un eufemismo para evitar decir “derecha”. Este proyecto no sólo se desmoronó en España a causa del impacto de la crisis capitalista y su inusual virulencia sino también debido al descubrimiento de una trama mafiosa de corrupción que mientras empobrecía a la ciudadanía y condenaba a uno de cada cinco españoles al desempleo enriquecía escandalosamente a la oligarquía financiera e industrial.

A partir de los resultados conocidos anoche no hay sino una chance de formar un gobierno: una gran coalición entre el PP y el PSOE, pero esto sería la institucionalización del proceso de putrefacción del segundo –antaño referencia obligada de la clase obrera española– y su conversión en un partido neoliberal más; y de confesión de impotencia política del primero, que para gobernar tendría que asociarse a su otrora rival histórico. Es la vieja España, aquella que según el hermoso verso de Antonio Machado podía helarte el corazón, la que parece a punto de morir. Pero hay momentos históricos en los que, recordaba Gramsci, “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”. Y esta es la situación que hoy presenta España. Hay síntomas que preanuncian la llegada de lo nuevo, pero por ahora este carece de la fuerza suficiente para derrotar definitivamente el viejo orden. Tal vez el PP y el PSOE sellen esa alianza. Sus homólogos lo hicieron en Alemania y hoy, en Nuestra América, lo están haciendo en Venezuela, donde los socialdemócratas y socialcristianos, adecos y copeyanos, se sientan en torno a la MUD para acabar con la revolución bolivariana.

Pero si tal cosa ocurriera en España los días del PSOE estarían contados. Podemos y sus aliados han logrado 69 escaños en el Congreso de Diputados, pero con una estrategia electoral más inteligente y unitaria –incorporando a Izquierda Unida en la coalición de izquierdas y abandonando el absurdo macartismo del que Podemos hizo gala durante la campaña– esta coalición podría haber desplazado al PSOE del segundo lugar y convertirse en el eje de cualquier alternativa de gobierno. Esto no tiene nada de ilusorio pues esta coalición logró plasmarse en Cataluña y obtuvo la primera mayoría; y entró en segundo lugar en Madrid, Valencia, Navarra y Galicia e hizo una estupenda elección en el País Vasco. Para resumir: la unidad de las izquierdas no ocurrió esta vez, pero la lección parece que ha sido aprendida: la unidad paga. En ese sentido, el discurso del líder de Podemos, Pablo Iglesias, al darse a conocer los resultados reflejó un viraje hacia la izquierda de sus titubeantes definiciones anteriores, cuando eludía definirse como tal. Y lo hizo incorporando dos innovaciones originarias en la experiencia de la izquierda latinoamericana. La noción de una España Plurinacional, como Bolivia; y el voto de confianza ciudadano a mitad de mandato, lo que la Constitución Bolivariana designa como “referendo revocatorio”. Estas son propuestas que conmueven hasta sus cimientos el consenso conservador dominante durante cuarenta años en España, con un gobierno como el del PP que cosechó la repulsa de dos de cada tres españoles y que, por lo tanto, no puede desconocer el rotundo mensaje que le enviara la ciudadanía española.

La inestabilidad y la incertidumbre serán los signos de los tiempos que se vienen. Los observadores no dejan de apelar al adjetivo “histórico” para definir al momento actual. Sectores políticos que carecían por completo de representación parlamentaria en el estado español ahora cuentan con un bloque de 69 diputados. No es suficiente para decir que se abre un nuevo período histórico, o se produce un cambio de época; pero, sin duda, es un alentador punto de partida. Habrá que ver qué es lo que hacen y cómo actúan esos representantes de la voluntad popular y si demuestran su capacidad para sortear las trampas que las democracias burguesas le tienen reservadas a quienes pretenden cambiar al mundo para hacerlo mejor.

–La izquierda se renueva y se fortalece

Emir Sader – La Jornada, México

Junto con España, la izquierda española tambien ha cambiado. Esa es la diferencia esencial respecto a las elecciones nacionales anteriores.

Del escenario bipartidista, con el PSOE igualmente comprometido con la austeridad junto al PP y con Izquierda Unida incapaz de catalizar el descontento de amplios sectores –especialmente de los jóvenes– de la población, al escenario actual, mucho ha cambiado, y Podemos ha sido el gran responsable del cambio.

El fenómeno más importante de las elecciones ha sido la irrupción de Podemos. Conquistar más de 5 millones de votantes y 69 parlamentarios –que serían más, si no fuera tan injusta la repartición de los escaños–, volverse la primera fuerza en Cataluña y en el País Vasco –por medio de una hábil política de alianzas– es un hecho inédito en la vida política española. Renueva y refuerza a la izquierda con un programa de claro rechazo a las políticas de austeridad.

La subida de Podemos en el tramo final de la campaña ha sido el resultado de la militancia política de la organización, pero sobre todo del brillante desempeño de su líder, Pablo Iglesias, en los debates públicos. Todas las encuestas lo dieron ganador con amplísima ventaja.

En su discurso de anoche Iglesias destacó que Podemos es la única fuerza que puede dar solución a los problemas territoriales de España, justamente por su triunfo en Cataluña y en el País Vasco. Los otros puntos recalcados por él podrían ser incorporados por el PSOE, en caso de que el partido se propusiera gobernar con un frente de izquierda, al estilo de Portugal. Pero las posiciones radicalmente opuestas de los socialistas y de Podemos respecto a Cataluña bastan para impedir que esa vía hoy sea posible.

La eventual crisis de gobernabilidad que enfrenta España a partir de los resultados electorales de ayer deja a Podemos en una posición expectante. Con su trayectoria ascendente, debe ser un factor que inhiba a los partidos tradicionales –ambos en curvas descendentes– de apelar a nuevas elecciones en pocos meses.

Mientras, la crisis afecta también a Izquierda Unida, que casi ha desaparecido. Los buenos resultados de Podemos animan a su militancia frente a las enormes responsabilidades que se le plantean en la nueva fase histórica a que ha ingresado España.

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