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Martin Schulz, el fenómeno ascendente de la socialdemocracia europea

Mar 21 2017

Editoriales de El País y El Mundo

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Un revulsivo socialdemócrata  –  El País

Schulz es un candidato creíble para disputar a Merkel la cancillería alemana

Pese a las horas bajas de la socialdemocracia en Europa, los efectos fulminantes del cambio de líder al frente del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) sitúan a Martin Schulz como candidato creíble para disputar a Angela Merkel la cancillería de Berlín en las elecciones del 24 de septiembre, algo con lo que ni la política alemana ni la europea contaban hace pocos meses.

Un cambio de dirigente en el mismo partido político puede producir el efecto de revitalizar a la organización y recuperar el interés de los electores que, por diversas razones, se habían alejado o caído en el desánimo. Tras el batacazo de los socialdemócratas en Holanda, la excepción alemana crea nuevas expectativas: el SPD ha saltado desde el 20% de intenciones de voto a principios de año al 32% en la actualidad.

Schulz es un político profundamente europeísta. Ha presidido el Parlamento europeo mientras su partido participaba en la coalición con Merkel, lo cual le permite separarse de las luces y las sombras de una colaboración marcada por el mantenimiento de la salud de la economía y la exigencia de austeridad demandada a los países europeos en dificultades. Schulz irrumpe con un discurso a favor de los ciudadanos que, pese al éxito macroeconómico del país, sienten que se les ha dejado atrás, a la vez que ataca duramente el populismo antiinmigración de Alternativa para Alemania (AfD). Aplaza los detalles de su programa mientras recoge los frutos de la popularidad que se ha creado entre sus correligionarios.

Consiga o no el objetivo, un solo país cuenta ahora con dos políticos capaces de llenar la escena pública, Angela Merkel y Martin Schulz. Europa necesita imperiosamente reorganizarse y volver a creer en sí misma. Y una Alemania con capacidad de impulsar políticas de integración y, a la vez, de cohesión, es esencial para el éxito de esa empresa.

 

Schulz, esperanza blanca para toda la socialdemocracia – El Mundo

Lleva tanto tiempo la socialdemocracia europea en una interminable travesía del desierto que Martin Schulz se ha convertido de pronto en la gran esperanza blanca para los partidos de esta ideología en todo el continente. Por si el ex presidente de la Eurocámara no tuviera poco con tratar de desbancar de la cancillería a Merkel en otoño, ahora suma el peso de ser tratado como si fuera el último salvador posible de la izquierda moderada. Demasiada responsabilidad para cualquiera.

Lo cierto es que Shulz ha sido un revulsivo para su partido, el SPD, que el domingo le proclamó por unanimidad nuevo líder. El clima es de euforia en las filas socialistas alemanas, porque las encuestas auguran que podrían imponerse en las elecciones legislativas del próximo septiembre. Eso sí, no será sencillo, ya que la canciller conservadora casi empata en intención de voto con Schulz, a pesar del lógico desgaste que supone el hecho de que Merkel opte a su cuarto mandato, tras 12 años consecutivos en el poder, los últimos marcados por los desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea -como el Brexit- y por el resurgimiento de la ultraderecha germana. Recordemos que en Alemania conservadores y socialistas gobiernan en una gran coalición desde 2013 que ha funcionado razonablemente bien, gracias a que fueron capaces de negociar un detallado programa de legislatura. Con todo, hasta la designación de Schulz como candidato, el SPD veía muy rebajadas sus expectativas y recibía un fuerte castigo del electorado, según los sondeos.

Si se confirman los vaticinios, está claro que el socialismo alemán ha recuperado empuje gracias a su renovado liderazgo, de lo que estaba más que necesitado. Schulz, en su discurso, pone el acento en las políticas sociales, consciente de que una parte importante de la clase media está muy desencantada con la política tradicional como consecuencia de varios años de ajustes económicos y de la pérdida de estándares de bienestar. Pero hay mucho más. Schulz resulta creíble cuando dispara con tanta claridad sobre el peligro que representan para Alemania -y toda Europa- los populismos de todo signo y aboga por la estabilidad y por reforzar la integración comunitaria. Su bagaje al frente de la Eurocámara confiere autoridad a su diagnóstico certero sobre el desafío de los extremismos. De hecho, volviendo a las últimas encuestas, no sólo muestran el ascenso del SPD, sino que también reflejan un retroceso de formaciones populistas, eurófobas y xenófobas, lo cual es sin duda una buena noticia para todos.

No ha pasado desapercibido esto último entre la familia política socialdemócrata europea, tan necesitada de alguna alegría. Y, así, en España, dirigentes del PSOE que arropan a Susana Díaz en su carrera de primarias, como Zapatero, ponen el acento en que Schulz es el ejemplo a seguir, el espejo en el que deben mirarse. No sólo por sus buenas expectativas electorales. Sino porque lo ven como la demostración de que los socialistas no necesitan escorarse hacia el populismo, en clara alusión a Podemos -y a modo de mensaje para Pedro Sánchez, más proclive a acercarse a Pablo Iglesias-, sino que deben volver a enarbolar la bandera de la socialdemocracia sin estridencias.

En todo caso, no se puede negar que la izquierda moderada está sumida en una profunda crisis en Europa, que se inició en los años 90 con la llamada Tercera Vía. Los socialistas acaban de ser arrasados en las urnas en Holanda, como lo fueron antes en Grecia; Hollande es el presidente peor valorado de la historia de Francia y los laboristas en el Reino Unido no levantan cabeza. La socialdemocracia debe renovar su discurso y volver a mostrarse útil para resolver los problemas de la mayoría ciudadana. Tal vez Schulz sí sepa cómo hacerlo.

Anexo:

Schulz, al rescate de la socialdemocracia en Europa

 

PABLO LÓPEZ BARBERO – El Mundo

El hombre llamado a plantar cara en las urnas a la inquebrantable canciller Angela Merkel no habría podido empezar su carrera a la presidencia alemana con mejor pie. Martin Schulz ha sido elegido como nuevo presidente del SPD con el cien por ciento de los votos de los delegados reunidos en un congreso extraordinario en Berlín, en el que también fue nombrado oficialmente como candidato a las elecciones del 24 de septiembre.

Los 605 votos válidos emitidos fueron en su totalidad para Schulz, lo que marcó un hito en el porcentaje de apoyos que no se veía desde la posguerra. El socialdemócrata no pudo disimular su emoción: «Creo que este resultado es el comienzo de la conquista de la cancillería», dijo.

En un discurso previo a la votación en el que fue ovacionado durante largos minutos, el líder de la centro-izquierda anunció que presentará a finales de junio un programa electoral de «justicia, respeto y dignidad», pero no entró en detalles. «Si no velamos porque en este país haya más justicia, no lo hará nadie», proclamó Schulz.

El dirigente, que ocupó un escaño en el Parlamento europeo hasta el pasado enero, formuló un fervoroso alegato a favor de la Unión Europea, que calificó del «mejor regalo que ha recibido la República Federal de Alemania en su joven historia». También arremetió contra la formación populista de derechas Alternativa para Alemania (AfD), a la que calificó de «vergüenza» para el país, informa DPA.

Schulz sucederá a Sigmar Gabriel, el actual vicecanciller y ministro de Exteriores, tras siete años y cuatro meses al frente del SPD. Gabriel sorprendió el pasado 24 de enero al renunciar a su propia candidatura y dejar paso Schulz, una figura ajena a los desgastes de las lides de la política nacional y con un mejor perfil para derrocar a Merkel. Lejos del enfrentamiento, Gabriel demostró gran olfato político a la hora de allanar el camino a su sucesor. «Será la transición más alegre y optimista de una presidencia del partido que nuestro partido haya vivido en décadas», dijo. Y al ceder el testigo, proclamó: «El resurgimiento del SPD tiene un nombre y es el de Martin Schulz».

Desde la llegada de Schulz, el partido socialdemócrata ha dado un salto en las encuestas hasta situarse prácticamente al nivel de la CDU en intención de voto. Según los últimos datos, el SPD obtendría un 32 por ciento de los sufragios, solo un punto menos que el partido de la canciller. Además, en apenas tres meses más de 12.000 votantes se han afiliado a la formación de centroizquierda. A todo esto ya se le denomina en Alemania el ‘efecto Schulz’.

A tenor de lo que indican las encuestas, la decisión de Gabriel resultó todo un éxito. El nuevo líder socialdemócrata parece haber hecho revivir a su partido, que a comienzos de año languidecían en torno al 20 por ciento en intención de voto. Presentado como persona sencilla, honesta, cercano a la gente y apelando a la emoción en sus discursos, Schulz ha conquistado a gran parte del electorado socialdemócrata, desencantado con el papel de su partido en la Gran Coalición de gobierno, plegado a los postulados conservadores, y su escasa capacidad de movilización. Además su líder Angela Merkel, que en su día llevó a cabo políticas de corte social y se enfrentó al ala más conservadora de su partido, parecía haber fagocitado el ideario socialdemócrata. La desazón era tal que incluso un alto dirigente socialdemócrata, el primer ministro del estado federado de Schleswig-Holstein, Torsten Albig, había propuesto que el SPD no se presentase candidato a los comicios ante la alta popularidad de la canciller.

Martin Schulz, de 61 años, es un político hecho a sí mismo. Comenzó su militancia en el SPD mientras ejercía su trabajo de librero. Nunca fue a la universidad ni terminó la enseñanza secundaria. En esa época, según ha relatado él mismo, se volvió alcohólico. Desde 1980 es abstemio. «No tengo nada que ocultar. Las luchas que tuve que combatir en mi vida, las combatí -y con éxito», dijo al respecto a la revista Bunte.

Comenzó su carrera política como alcalde de la ciudad de Würselen, de 38.000 habitantes. En 1994 obtuvo un escaño en la Eurocámara, del que no se desprendió en 22 años. Fue líder de la facción socialdemócrata, y en enero de 2012 se convirtió en presidente del Parlamento Europeo, cargo que ocupó hasta el pasado enero.

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