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Presidente del eurogrupo acusado de racismo, machismo y xenofobía

Mar 23 2017

Por Editor de Other News

El laborista holandés Jeroen Dijsselbloem, el ministro de  Finanzas  que actualmente preside el Eurogrupo, ha sido duramente crtiticado por dirigentes de varios  partidos que hacen parte del europarlamento, incluido el laborista de su propio país. Son varios los países que piden su salida, acusándole de prejuicioso, machista y hasta de xenófobo.

El diario chileno El Mostrador recuerda que  Dijsselbloem dijo en una entrevista a un diario alemán que como socialdemócrata «considera la solidaridad algo extremadamente importante», pero el problema ha estado en el matiz que puso después: «Pero quien la exige también tiene obligaciones. No puedo gastarme todo mi dinero en licor y mujeres y a continuación pedir ayuda.

Las críticas a Dijsselbloem también provienen de  partidos  europeos de centro derecha que han impulsado duras medidas de recortes y ajuste fiscal en consonancia con lo solicitado por Alemania y el resto de «países del norte». Sin embargo, todo indica que el ministro holandés se considera firme en el cargo, el contar con el apoyo de Wolfgang Schäuble, el  todopoderoso ultraconservador titular alemán de finanzas.

«El Sr. Dijsselbloem es el actual Ministro de Finanzas de los Países Bajos. Su mandato como presidente del Eurogrupo dura hasta principios de 2018”, declaró escuetamente Schäuble el martes en Bruselas al ser consultado por los peridistadas.

Los principales diarios españoles han editorializado con críticas contundentes al titular holandés de finanzas, mientras en Portugal, las más altas figuras de la nación han criticado duramente a  Dijsselbloem.

El primer ministro socialista Antonio Costa, tras recordar de Portugal está cumpliendo con rigor todas las reglas de la UE para control del déficit, el mas bajo en los últimos 43 años, calificó las declaraciones del ministro holandés de “racitas, sexistas y xenófobas”, opinión compartida por el presidente de la república, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, al apoyar sin reservas a Costa.

El canciller luso,  Augusto Santos Silva, citado por El Mostrador también criticó duramente al Presidente del Eurogrupo y hasta pidió su salida: “No está en condiciones de permanecer” dijo y añadió que “el Gobierno de Portugal comparte la opinión” expresada por varios eurodiputados durante la sesión de este martes de la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, en la que varios pidieron la dimisión del holandés.

A continuación Other News reproduce dos editoriales y un artículo de opinión de tres de los más imprtantes diarios españoles:

 

Indigno para el cargo

Editorial – El País

Las declaraciones del presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, son racistas y machistas

El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, no ha pedido disculpas por sus declaraciones racistas y machistas a un periódico alemán. Al revés, al contextualizarlas y argumentarlas, las ha confirmado.

El ministro holandés en funciones acusó a los países del Sur europeo de gastarse todo su dinero “en alcohol y mujeres y a continuación pedir ayuda”. Reitera así los despropósitos de la extrema derecha de su país, y actualiza la vieja acusación de “pigs” (cerdos) a los países mediterráneos que su insidioso predecesor Gerrit Zalm les colgó en los años noventa.

Aquella estupidez es hoy una afrenta política. El rebuzno resucita la fragmentación financiera, psicológica y política Norte-Sur en la UE, un paralizante legado de la crisis, aún en vías de sutura.

El exabrupto corona su deficiente trayectoria en el Eurogrupo. Empezó intentando (por ignorancia) medidas ilegales en el rescate a Chipre, como confiscar los depósitos bancarios asegurados por la directiva de Fondos de Garantía.

Luego, aunque mostró más mano izquierda, incumplió lo esencial de su misión. No atemperó los excesos de la política económica de austeridad que agravó la recesión, en lo que dejó sola a la Comisión, que pasó de la política fiscal restrictiva a otra neutral, pero no expansiva. Tampoco hizo nada por institucionalizar el Eurogrupo —un ente decisivo, pero un auténtico ovni legal en la galaxia comunitaria— en la línea del documento de los cinco presidentes: línea presupuestaria propia, comisión específica en el Parlamento…

Solo destacó palmeando los designios austericidas del alemán Wolfgang Schäuble, pero en versión zafia. Y ahora se atrinchera en la poltrona del Eurogrupo cuando su partido laborista acaba de desplomarse, por ejemplos como el suyo. Pero un (pronto) no-ministro no puede, reglamento en mano, presidir a sus colegas. Y menos si esparce prejuicios de este calado.23 MAR 2017

Dijsselbloem debe dejar la presidencia del Eurogrupo

EDITORIAL – El Mundo

Una de las características que debe tener cualquier político que presida un organismo intergubernamental es la capacidad para llevarse bien con todos los países a los que representa. Parece que al presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, se le ha olvidado en los últimos días, justo cuando se debate si su salida del Gobierno holandés tras la severa derrota de su partido en las recientes elecciones generales -en las que pasó de 15 a nueve diputados- le debe llevar a abandonar ese cargo comunitario.

Dijssembloem se olvidó del caracter institucional de su cargo el cuando en una entrevista publicada por el diario Frankfurter Allegemein Zeitung el pasado lunes alabó que los países del norte de Europa «han sido solidarios con los países afectados por la crisis del euro», mientras que los del sur se gastaban el dinero que les llegaba en «copas y mujeres». Un comentario cargado de estereotipos y prejuicios impropio de un cargo de esa importancia entre los países del euro.

El error de Dijsselbloem se agravó al día siguiente en el Parlamento europeo, cuando se negó a pedir disculpas por esas frases insultantes, como le exigieron algunos eurodiputados españoles. Por ello fue recriminado también por parlamentarios de su propio grupo político: «No hay razón o excusa para usar ese lenguaje, especialmente para alguien que se supone que es progresista. De verdad me pregunto si una persona con esas creencias puede ser todavía considerada adecuada para presidir el Eurogrupo», afirmó el líder de los socialistas en la Eurocámara, Gianni Pittella.

La presión sobre el holandés se incrementó ayer y lo que parecía que iba ser un rifirafe entre Dijssembloem y políticos españoles se extendió, como no podía ser menos, a todos los gobiernos del sur de Europa. El ex primer ministro italiano, Mateo Renzi calificó de «estúpidas» sus palabras y pidió su dimisión inmediata. El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, se sumó a las críticas y calificó de «racistas, sexistas y xenófobas» sus palabras: «El señor Dijssselbloem debe desaparecer», añadió. Mucho más comedido, quizá porque ha pugnado con el holandés por la presidencia del Eurogrupo y ahora podría ser su sucesor, Luis de Guindos lamentó unas «palabras desafortunadas en el fondo y en la forma».

El Eurogrupo es la reunión informal de los ministros de Economía y Finanzas de los estados miembros de la Unión Europea. Tiene la misión de estudiar, coordinar y aplicar la política económica común entre los países que han adoptado el euro, y ha ido adquiriendo relevancia a raíz de la crisis de la deuda y del rescate de Grecia. No tiene sentido, pues, que el presidente de ese foro tenga soliviantados a varios gobiernos miembros por unas declaraciones absolutamente improcedentes que denotan un desprecio total hacia los ciudadanos de esos países que se sienten vejados.

Dijsselbloem no debe permanecer ni un día más en la presidencia del Eurogrupo. Se niega a dimitir y ayer justificó sus palabras por la «forma de hablar directa» de los holandeses, pero en estos momentos a nadie se le puede decir más claramente que «no nos representa».

 

Putas y alcohol

Opinión de David Torres – Público.es

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha concedido una entrevista a un periódico alemán en la que nos acusa a los países del sur (España, Italia, Portugal y Grecia), de gastarnos el dinero del rescate en alcohol y putas. No lo ha dicho exactamente así, para ser exactos sus palabras fueron: “Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres, y luego pedir que se le ayude”. Sin embargo, sospecho que al juntar los términos en ese contexto -“dinero”, “copas” “mujeres”, “gastar”- Dijsselbloem se estaba refiriendo a la prostitución, casi seguro. No sé, a lo mejor se refería a otra cosa con eso de gastar dinero en mujeres”; probablemente los neoliberales denominen el viejo negocio de alquiler de carne humana con uno de esos vistosos neologismos a los que son tan aficionados.

De hecho, Dijsselbloem también ha explicado la crisis del euro con un estilo neoliberal muy novedoso: “En la crisis del euro, los países del norte se han mostrado solidarios con los países afectados por la crisis”. En efecto, no hay más que ver de qué modo tan solidario ayudaron los banqueros alemanes a los griegos antes de que el BCE interviniera para maquillar la deuda griega. Esta maniobra anteriormente era familiarmente conocida como “dar por culo”, luego pasó a llamarse “un griego”, pero ahora, según Dijsselbloem, se llama “solidaridad”. Probablemente a Dijsselbloem le traicione su subconsciente holandés, obnubilado por los farolillos del Barrio Rojo de Amsterdam, donde las mujeres ofrecen su cuerpo según las leyes del libre mercado. No ha andado muy fino Dijsselbloem en su caracterización de los latinos como puteros descontrolados cuando la gran contribución de Holanda a la cultura es la liberalización del puterío y de los fumaderos de opio.

Agrupar a los países del sur de Europa según el máximo común divisor de juerguistas y borrachos se ha convertido en todo un clásico neoliberal. Lo de las mujeres de pago es una propina de Dijsselbloem, quien, como buena parte del Eurogrupo, sigue anclado en prejucios cinematográficos que reducen Grecia a Zorba, España a Alfredo Landa e Italia a Totó. Menos mal que el accidente de aviación más grave de los últimos años en el continente fue por culpa de una aerolínea alemana -Germanwings, filial de la Lufthansa- porque llega a ocurrir lo mismo en unos vuelos de saldo españoles, italianos o griegos que mantuvieran a un empleado perfectamente incapaz para abaratar costes y todavía estaríamos aguantando el chorreo.

Hablando de aerolíneas de bajo coste, este fin de semana estuve en Londres y la noche del viernes me tocó soportar un viaje en el tren de Gatwick con doce noruegos borrachos que no pararon de vocear, de emborracharse y de ofrecer licor a todo el vagón. Fue una experiencia sumamente ilustrativa aunque yo me cuidaría mucho de sugerir que todos los escandinavos comparten las mismas aficiones, ya que el sábado vi también hordas de ingleses borrachos, de rusos borrachos y de alemanes borrachos. Entre Schäuble, De Guindos, Sapin y Dijsselbloem, el Eurogrupo por sí solo está produciendo otra película de humor: La cena de los idiotas.

 

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