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Ecuador: El fin de ciclo que no era – Lenín Moreno, la ‘mano tendida’ del Ecuador post-Correa

Abr 3 2017

Emir Sader* – ALAI, América Latina en movimiento

El triunfo de Lenin Moreno, derrotando, por segunda vez consecutiva al mayor banquero de Ecuador, Guillermo Lasso, cierra la racha de la derecha latinoamericana y termina con la cháchara de un “fin de ciclo de gobiernos progresistas” en el continente. El pueblo ecuatoriano, aún bajo un sórdida campaña de los medios para intentar denigrar a Rafael Correa y a su gobierno, supo distinguir que entre los dos caminos: el de la continuidad de las trasformaciones realizadas por el gobierno de Alianza País y el retorno neoliberal a manos de un banquero, escogió la Revolución Ciudadana como en mejor camino para el país.

Cuando, en segunda vuelta, quedan claras las opciones entre el modelo neoliberal y alternativas antineoliberales, el pueblo no se equivoca y decide por aquellas. La exposición de la masa de realizaciones realizadas por Rafael Correa en 10 años de gobierno, en todos los planes,  se han comparado con las promesas de la derecha que, así como en Argentina y en Brasil, se reducen a crueles restauraciones neoliberales si llegan al gobierno, – por elección o por golpe.

Aunque hubiera ganado Lasso, no habría nada que se pudiera denominar “fin de ciclo”, porque se instauraría también en Ecuador el gobierno de los bancos, del capital financiero, de la especulación financiera, restaurando de nuevo el anti neoliberalismo como oposición a la derecha. Se trataría de la restauración neoliberal, como ocurre hoy en Argentina y en Brasil. Lo que importa es que Ecuador seguirá el camino abierto por Rafael Correa cuando hace 10 años, anunció que se terminaba la larga noche del neoliberalismo y se pasaba de un época de cambio a un cambio de época.

¿Quedan atrás la derrota parlamentaria en Venezuela, la victoria electoral de la derecha en Argentina, el revés de Evo Morales en el referendo, el golpe contra Dilma en Brasil? No, no basta la victoria de Lenin Moreno para darle vuelta a la contraofensiva de la derecha latinoamericana. Los factores que han llevado a reveses en otros países se hicieron presentes en Ecuador, pero no fueron suficientes –por un margen estrecho– para derrotar el gobierno progresista.

Hay que hacer el balance de las tendencias que han llevado a que las victorias espectaculares de Rafael Correa en primera vuelta se han transformado en una victoria por un margen estrecho. Los balances no son simples, se mezclan cambios en la coyuntura internacional, cambios en la estrategia de las derechas latinoamericanas, así como errores de los mismos gobiernos. Hacer desde una victoria y desde el gobierno es una ventaja enorme, porque se está en condiciones de corregir los errores y hacer las adecuaciones poniéndolas en práctica.

El mentado fin de ciclo se choca con el empuje de los gobiernos de Macri y de Temer que se han agotado rápidamente, recolocando el enfrentamiento entre neoliberalismo y antineoliberalismo en nuevas condiciones. Ya no se tiene que comparar lo que han hecho los gobiernos progresistas con lo realizado por los gobiernos neoliberales en los años 1990, sino la comparación con la misma realidad contemporánea, que permite a los que no se habían dado cuenta, entender que las mejorías que han tenido los países fueron decisiones políticas de gobiernos progresistas que, una vez sustituidos, les hacen perder los derechos conquistados.

En Ecuador ha vuelto a quedar claro, en ese caso de forma todavía más cristalina, cómo la alternativa a los gobiernos posneoliberales está a la derecha y no a la izquierda. Más que eso, la ultra izquierda, frente a esa disyuntiva o desaparece simplemente o, peor, apoya a la derecha, aunque sea al banquero más rico del país. “Mejor un banquero que la continuidad de la dictadura” han proclamado sectores del movimiento indígena alineados con el gobierno derechista de Lucio Gutiérrez, aun después de que éste hiciera su viraje pro-EEUU. Intelectuales que han firmado documentos de crítica al gobierno de Rafael Correa en plena campaña electoral, favoreciendo a la derecha, pretenden dar lecciones a la izquierda. Un candidato de una izquierda supuestamente alternativa a Alianza País, se ha pronunciado, en la recta final, por Lasso.

Ecuador ha puesto un coto al viraje a la derecha en países con gobiernos antineoliberales. El agotamiento prematuro de los gobiernos de Macri y de Temer plantea la posibilidad real de que la izquierda vuelva a dirigir a Argentina y a Brasil: en este último caso con la perspectiva concreta del retorno de Lula. Cualquiera que triunfe en las elecciones presidenciales de México, se verá obligado a volcarse hacia Latinoamérica, para resistir a la ofensiva proteccionista del gobierno de Trump, recomponiendo, de manera todavía más amplia, los procesos de integración latinoamericana.

El fin de ciclo no era fin de ciclo, era el fin de la primera ola del ciclo antineoliberal, que genera ahora las condiciones de un segundo y definitivo ciclo de superación del neoliberalismo en América Latina.

* Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

 

Anexo:

Lenín Moreno, la ‘mano tendida’ del Ecuador post-Correa

EVA BRUNNER / RICARDO GRANDE – El Mundo

El candidato de la Revolución Ciudadana gana las elecciones presidenciales frente a la opción del ‘cambio’ de Guillermo Lasso

Lenín Moreno acaricia la Presidencia mientras que Lasso adelanta que impugnará los resultados

En 2013, Lenín Moreno se despedía de la política ecuatoriana, en principio para siempre. Cambiaba la vicepresidencia por la ONU. Decía adiós a Carondelet con unos índices de popularidad que rozaban la perfección. Pero Moreno no ha podido cumplir su plan. «Fue ante la insistencia del movimiento y ante la insistencia de un país que decidí regresar a la política», explicaba el entonces candidato en un encuentro con la prensa. «Yo teóricamente ya estaba retirado».

«En mi casa, se desayunaba, almorzaba y cenaba con la política» comenta entre risas Ivette Moreno, la hermana del mandatario. «Mi padre fue cuatro veces legislador. Lenín lleva en sus venas esa faceta», asegura a EL MUNDO. Moreno era la mejor carta de Alianza PAIS (AP) para unas elecciones sin Correa. Representaba la voz dialogante de la llamada Revolución Ciudadana, que con su predecesor había mostrado su cara más confrontadora. El «estilo propio» de Moreno era la apuesta para recuperar a los desilusionados con la década ganada. «Las diferencias entre Correa y yo son de estilo, el programa será el mismo, con cierta variaciones importantes que habrá que hacer», promete Moreno.

La actitud de Moreno tiene mucho que ver con lo que ocurrió en Quito el 3 de enero de 1998. Ese día, mientras esperaba que su esposa Rocío saliera de una panadería, dos hombres le asaltaron para robar su coche. Lenín entregó las llaves sin oponer resistencia; aún así, le dispararon. Rocío llegó a tiempo para evitar que su marido fuera atropellado. «Fue muy doloroso para toda la familia», recuerda su padre, Servio Tulio Moreno. La bala que atravesó su columna obligó a Lenín Moreno a pasar cuatro años en la cama. «Él nos aseguraba que iba a volver a caminar», cuenta Servio. «No caminó nunca».

Durante su recuperación, el chiste de un buen amigo fue el «analgésico» que necesitaba. Desde su silla de ruedas, Moreno decidió convertirse en motivador profesional usando el humor como herramienta, una visión que desarrolló en ocho libros. «Las madrugadas que no podía dormir, se levantaba a escribir», asegura Ivette. «Descubrió que la risa era un remedio infalible a todas sus preocupaciones, a todas sus dolencias».

El 24 de mayo Moreno asumirá la Presidencia. Su reto será cumplir sus promesas electorales en un país endeudado y que ya no cuenta con el impulso de la bonanza petrolera. Su ‘Plan para toda la vida’ plantea construir vivienda y garantizar el acceso a la salud sin restricciones. También promete acabar con la pobreza extrema y reducir el número de desempleados. Lenín ha asegurado que no promete en balde: «El candidato que va a ganar debe cumplir, debe decir la verdad. Soy muy cuidadoso con lo que ofrezco».

Lenín Voltaire Moreno fue bautizado así en honor al líder ruso y al pensador de la Ilustración francesa. Su padre buscaba conjugar en su nombre «los derechos de los ciudadanos y el respeto a libertad». Hijo de maestros y nacido en La Amazonía ecuatoriana (Rocafuerte, 1953), Moreno no pudo terminar las carreras de Medicina y Psicología. Fue expulsado de la universidad por participar en una huelga de estudiantes. Finalmente se licenció en Administración Pública.

Su salto a la vida pública llegó en 2007 como compañero de fórmula de Correa, del que fue vicepresidente hasta que la ONU le nombró Enviado Especial del Secretario General en Discapacidad y Accesibilidad en 2013. La visibilización de las discapacidades y sus políticas sociales en Ecuador han sido su sello político. «Lenín se inspiró en su estado tras el accidente para tender la mano a los que más lo necesitaban», cuenta su hermana. «Se movilizó en sillas de ruedas a los lugares más apartados para llevar ayuda, medicinas y alimentos», recuerda orgulloso su padre.

«Antes a la gente con discapacidad se la escondía», lamenta Ernesto Guzmán, un viejo amigo de Moreno. «Él no, él los sacó a flote». Su trabajo con este colectivo fue la razón por la que el Gobierno propuso a Moreno como candidato al Premio Nobel de la Paz en 2012.

El sustituto de Moreno en la vicepresidencia fue Jorge Glas, quien repite en el cargo. Los escándalos de corrupción que han estallado en la empresa pública Petroecuador han afectado, aunque sin pruebas, a Glas, que también fue ministro coordinador de sectores estratégicos, y a otros funcionarios. Para tranquilizar a los ciudadanos, Moreno promete «cárcel para todos los corruptos de ayer y de ahora» y ha exigido a la constructora brasileña Odebrecht que «presente la lista completa de corruptos».

Su círculo cercano asegura que esa imagen de hombre dialogante, de «mano tendida», es real. Su padre, que llegó hasta Colombia para localizar a los hombres que dispararon a Moreno, destaca la humanidad de su hijo: «Me dijo ‘papá no sufras, no busques más. Voy a salir adelante con mi voluntad y fe en Dios. Yo ya los perdoné'». El señor Servio Tulio, un referente para su hijo, tiene un consejo para el nuevo presidente: «Debe gobernar con humildad. No se gana para servir solo al compañero de lucha o del partido. Se gana para servir a todos los ciudadanos».

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