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Matonismo en la ONU de un EEUU cada vez más aislado por Jerusalén

Dic 21 2017

Idoya Noain –elPeriódico.com

La embajadora estadounidense lanza graves amenazas a aquellos países que apoyen en la Asamblea General la resolución contra la decisión de Trump de reconocer la ciudad santa como capital de Israel

Desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos su desdén por la diplomacia se ha desplegado varias veces ya en Naciones Unidas pero pocas veces con la intensidad vista este jueves. En una reunión de emergencia de la Asamblea de Seguridad en la que se va a votar una resolución que condena la decisión estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel y trasladar allí su embajada, la embajadora de Washington, Nikki Haley, ha hecho un discurso lleno de matonismo, verbalizando la amenaza que ya realizó Trump el jueves de cortar ayudar económica a quienes voten en su contra.

“Recordaremos cuando tantos países vengan como hacen tan a menudo pidiéndonos que paguemos más y que usemos nuestra influencia en su beneficio”, ha dicho Haley, que también ha puesto en cuestión el futuro de las contribuciones a la propia ONU, de la que EEUU es el mayor contribuyente.

El tono de Haley no deja lugar a los matices. Ha insistido en que EEUU abrirá su embajada en Jerusalén asegurando que “es lo que quieren los estadounidenses y es lo correcto”. Y ha afirmado después: “ningún voto en la ONU establecerá una diferencia pero sí hará una diferencia en cómo miramos a la ONU y a los países que nos faltan al respeto en la ONU”.

Críticas a la intimidación

Pese a las duras palabras de Haley se espera que la Asamblea deje con su votación en evidencia el aislamiento de Estados Unidos en la cuestión de Jerusalén, aunque la resolución presentada por Yemen y Turquía no es vinculante. Y ya desde el estrado se han escuchado duras críticas a la intimidación desplegada por la representante de Washington.

El ministro de Asuntos Exteriores palestino, Riyad al Maliki, ha pedido a los países que “rechacen el chantaje y la intimidación” y “voten por la paz”. También ha dado la vuelta a las tácticas amenazantes estadounidenses. “la historia graba nombres, recuerda nombres”, ha dicho, “los que están en el lado correcto de la historia, los que dicen falsedades”.

También el titular de exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, ha denunciado como “actitud inaceptable” las amenazas a los miembros y de recortar la ayuda al desarrollo. “Es bullying”, ha dicho Cavusogli. “No es ético pensar que la dignidad y el voto están a la venta. Puedes ser fuerte, pero eso no te hace tener razón”.

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Anexo:

La Asamblea General de la ONU exige a EEUU que rectifique sobre Jerusalén

El Mundo

La resolución, no vinculante, ha sido adoptada por 128 votos a favor, nueve en contra y 35 abstenciones

Jerusalén, en el corazón del conflicto árabe-israelí

La Asamblea General de la ONU ha exigido este jueves a EEUU que dé marcha atrás a su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y que se abstenga de trasladar su embajada a la ciudad. El llamamiento figura en una resolución, no vinculante, que salió adelante con 128 votos a favor, 9 en contra y 35 abstenciones.

La votación se produjo en medio de repetidas amenazas por parte de Estados Unidos a los países que votasen en contra de la decisión del presidente, Donald Trump. Finalmente solo Guatemala, Honduras, Islas Marshall, Micronesia, Nauru, Palau y Togo se alinearon con Estados Unidos e Israel, aunque las presiones estadounidenses se tradujeron en un número de abstenciones mayor del habitual en este tipo de resoluciones. Entre otros, se abstuvieron Argentina, Australia, Canadá, Colombia, Hungría, México, Panamá, Paraguay y Polonia.

«Este día será recordado», había advertido poco antes de la votación la embajadora estadounidense, Nikki Haley, dejando claro que EEUU no olvidará el voto cuando los países le pidan ayuda o cuando se le reclame que siga siendo el principal apoyo económico de Naciones Unidas. El lunes, Washington vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución similar, apoyada por los otros 14 Estados miembros de ese órgano.

Esa situación llevó a los palestinos y sus aliados a recurrir a la Asamblea General, donde ningún país tiene poder de veto, pero cuyas resoluciones no tienen el carácter vinculante de las del Consejo de Seguridad.

El pasado 6 de diciembre Trump reconoció Jerusalén como capital israelí, rompiendo décadas de consenso internacional, según el cual el estatus final de la ciudad debe ser acordado en un proceso de paz entre israelíes y palestinos.

La resolución aprobada hoy reitera la doctrina de Naciones Unidas sobre Jerusalén y exige «que todos los Estados cumplan las resoluciones» del Consejo de Seguridad relativas a la ciudad.

La Asamblea General subraya que todas las decisiones «que pretendan haber modificado el carácter, el estatuto o la composición demográfica de la Ciudad Santa de Jerusalén no tienen efecto jurídico alguno, son nulos y sin valor y deben revocarse». Además, sin mencionar directamente a EEUU, exhorta a todos los países a que se abstengan de establecer misiones diplomáticas en la ciudad.

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