General

Ultraderecha en Austria

Dic 20 2017

Editorial – El País

El canciller austriaco entrega las principales carteras de su Gobierno al FPÖ

La formación de un Gobierno en Austria con una importante participación de la ultraderecha constituye un preocupante toque de atención sobre el creciente poder del populismo xenófobo y antieuropeísta en Europa.

Desde las elecciones presidenciales de 2016 —que fueron anuladas y repetidas por irregularidades—, el país centroeuropeo atraviesa una drástica sacudida institucional. El jovencísimo canciller democristiano Sebastian Kurz, de 31 años, ha formado gobierno asociándose al opositor ultraderechista Partido Liberal (FPÖ), caracterizado por un mensaje euroescéptico y de rechazo a la inmigración y al islam.

Es cierto que esta no es la primera vez que el FPÖ entra en el Gobierno de Viena, pero en esta tercera ocasión lo hace con una notable preeminencia. Aunque no ocupe la mayoría de las carteras —al democristiano Partido Popular (ÖVP) le corresponden nueve, mientras el FPÖ ha designado siete— tendrá en sus manos Exteriores, Defensa, Interior, Asuntos Sociales y Sanidad. Y además el líder ultraderechista Heinz-Christian Strache ha sido nombrado vicecanciller y ministro para la Función Pública y Deportes. Para completar el panorama político, la coalición de Gobierno con la ultraderecha dispondrá de una aplastante mayoría en el Parlamento con 113 de los 183 escaños.

Si bien el canciller Kurz ha tratado de tranquilizar a los socios europeos descartando un referéndum sobre la pertenencia de Austria a la UE, no es posible obviar ni el perfil ni las declaraciones de algunos de sus nuevos ministros. Herbert Kickl, titular de Interior, es partidario de restringir el derecho de manifestación. Por su parte, Karin Kneissl, ministra de Exteriores, sostiene que la mayoría de los refugiados son jóvenes que en sus sociedades tradicionales no gozan del estatus de hombre porque no encuentran ni mujer ni trabajo. Kurz ha elegido, cuanto menos, unos complicados compañeros de Gobierno.

———————-

Anexo:

La coalición entre conservadores y la ultraderecha

Infobae.com

El canciller Sebastian Kurz fue investido oficialmente y se convirtió en el mandatario más joven del mundo. Está acompañado de su vice Heinz-Christian Strache, líder de la extrema derecha que se opone a la inmigración y vinculada a grupos neonazis

El nuevo gobierno austriaco, formado por una coalición entre los conservadores y la ultraderecha, fue investido este lunes con la promesa de mantener una política proeuropea y a pesar de los temores de sus socios y de las protestas de miles de personas, que se manifestaron en Viena.

A sus 31 años, el conservador Sebastian Kurz se convertirá en canciller y en el dirigente más joven del mundo, ocho meses después de haber tomado las riendas del partido demócrata cristiano (ÖVP), al que condujo a la victoria en las legislativas de octubre.

El presidente y jefe de Estado, el ecologista liberal Alexander Van der Bellen, invistió el nuevo el gabinete de trece ministros. Seis carteras claves quedarán en manos del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), su aliado de extrema derecha que mantiene vínculos con grupos neonazis.

Van der Bellen pidió a la coalición de Kurz de «respetar la historia austriaca,  sus páginas positivas como su páginas sombrías» y que respete también «los derechos de las minorías y de los que piensan distinto».

Cerca del palacio presidencial, varios miles de personas se manifestaron contra la presencia del FPÖ en el gobierno, con pancartas que pedían «¡Nazis fuera!» o «¡Muerte al fascisno!».

Tras dos meses de negociaciones, el FPÖ, que quedó tercero en las elecciones, obtuvo tres ministerios importantes —Interior, Defensa y Relaciones Exteriores— y el puesto de vicecanciller para su jefe de filas, Heinz-Christian Strache, de 48 años, que compara la inmigración a una «invasión de masa» y que considera que «el islam no tiene su lugar en Austria».

El partido de Heinz-Christian Strache es una de las formaciones más veteranas de la extrema derecha en Europa. A principios de los años 2000 fue socio de los conservadores en la coalición dirigida por Wolfgang Schüssel, lo que provocó semanas de manifestaciones en Viena en señal de protesta.

La vuelta al poder del FPÖ da alas a sus aliados nacionalistas europeos, tras un año 2017 marcado por los altos resultados recabados por la extrema derecha en Francia, Alemania y Holanda.

El partido de Strache pudo dejar su huella en la hoja de ruta del nuevo gabinete, pues el endurecimiento de la política migratoria, principalmente con la restricción de las ayudas sociales a extranjeros, es una de las prioridades del Ejecutivo.

«No volverá a ocurrir que un migrante que nunca ha trabajado aquí, ni un solo día, ni pagado ninguna cotización en nuestro sistema social reciba miles de euros en ayudas», declaró Strache el domingo en un mensaje publicado en su cuenta de Facebook.

«Temo que ataquen cada vez más a los extranjeros», explicó Katharina, de 38 años, una de las participantes de la manifestación de Viena.

El nuevo Gobierno reivindica «un compromiso europeo claro» pero también advirtió su intención de «reforzar la subsidiariedad» en la UE y de limitar las delegaciones de soberanía.

El programa también incluye reducciones de impuestos, ayudas a las familias y a las pensiones más bajas, así como medidas para simplificar la burocracia.

Y aunque el FPÖ sea una formación tradicionalmente euroescéptica, aceptó que no se pregunte a los austriacos sobre una eventual salida del país de la UE en el marco de las consultas populares que el Ejecutivo quiere impulsar esta legislatura.

Para tranquilizar a sus socios europeos, Kurz, el ministro saliente de Relaciones Exteriores dentro de una coalición con los socialdemócrtatas que ahora será canciller, también conservará el control de las cuestiones europeas.

Austria presidirá la UE en el segundo trimestre de 2008 y Kurz viajará el martes a Bruselas para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y con el del Consejo Europeo, Donald Tusk.

El FPÖ  ha sido vinculado con elementos neonazis desde su creación en el 2000. En septiembre el partido debió expulsar a uno de sus miembros en la provincia de Tirol luego de que trascendiera en medios locales que el hombre exhibía parafernalia nazi en el fondo de su farmacia.

Mientras que en octubre debió hacer lo mismo con otro de sus miembros, quien fue visto en haciendo el saludo nazi y gritando «Heil Hiter» durante una marcha en la región de Styria.

Austria mantiene una situación compleja con respecto a su pasado. El país es cuna del dictador Adolf Hitler, quien habiéndose convertido en canciller de Alemania ordenó luego la invasión y anexión de su patria en 1938.

A raíz de esto, y en acuerdo con las potencias aliadas que vencieron en la Segunda Guerra Mundial, el país fue visto siempre como la primera víctima del nazismo, a pesar de que cientos de miles de sus habitantes pelearon en el bando alemán durante la guerra y se involucraron en el Holocausto. Con información de AFP

 

admin