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El Papa Francisco, la Guardia de Hierro y el genocida Massera

Ene 16 2018

Por Roberto Pizarro*

El Papa Francisco no es un hombre infalible. Los errores del pasado se han quedado en su conciencia.

Argentina siempre nos sorprende. La magia de Maradona, sólo igualada por Messi. La literatura imprescindible de Borges. Esa curiosa obstinación que es el peronismo, que ha podido ser de derecha o de izquierda. La dictadura más perversa del cono sur. Y, ahora, de manera insospechada, un argentino convertido en Papa, Jorge Bergoglio. Nuestros vecinos son incomparables, repletos de contrastes y de pasiones desbordadas.

El papa Francisco enorgullece al pueblo argentino, pero también desata polémicas sorprendentes. Bergoglio fue acusado de no haber protegido a dos sacerdotes jesuitas, Orlando Yorio y Francisco Jalics, curas obreros del bajo Flores, secuestrados y torturados en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), centro de represión administrado por el almirante Emilio Massera, hombre perverso y corrupto, miembro de la Junta Militar.

Ese cuestionamiento ha sido rebatido por el papa Francisco, incluso en su participación como testigo en el caso de la ESMA. No hay pruebas claras, son malas interpretaciones, sensibilidades exacerbadas. Es lo que ha dicho en su defensa. Más aún, su actual vocero en el Vaticano, el también jesuita Federico Lombardi, descartó como “calumnias de la izquierda anticlerical” esa acusación.

Las afirmaciones de Lombardi apuntaban directamente al periodista de Página 12, Horacio Verbistsky, quien, en su libro del 2005, El Silencio (que desnuda la complicidad de la iglesia católica en la represión), destaca la responsabilidad de Bergoglio en el caso de los dos jesuitas. Y, luego, en 2013, insiste en sus juicios ya que, según el periodista, el propio perdón del sacerdote Jalics sería revelador de culpabilidad del actual Papa Francisco. En efecto,

“Desde Alemania, donde Jalics vive retirado en un monasterio, el provincial jesuita germano dijo que el sacerdote se había reconciliado con Bergoglio. En cambio el anciano Jalics, hoy de 85 años, aclaró que se sentía reconciliado con “aquellos acontecimientos, que para mí son asunto terminado”. Pero aun así reiteró que no haría comentarios sobre la actuación de Bergoglio en el caso. La reconciliación, para los católicos, es un sacramento.” (Pagina 12, 17-03-13)

Hay otro asunto cuestionable en la historia del actual Papa Francisco, pero menos controversial que el de los dos jesuitas. A los 33 años, en 1969, se ordenó sacerdote. Poco tiempo después ingresó a militar a Guardia de Hierro, organización de la derecha peronista, nacida en 1961.

La organización había tomado ese nombre de la rama paramilitar de un movimiento fascista rumano, católico integrista y furiosamente antisemita. En 1973, Bergoglio, al ser designado titular de la Compañía de Jesús, delegó en sus camaradas civiles de Guardia de Hierro la dirección de la Universidad del Salvador.

Desde ese escenario académico, Guardia de Hierro se vincula con el tenebroso comandante en jefe de la Armada. Previamente, luego de la muerte de Perón, en agosto de 1974, sus dirigentes se alinearon con Isabel y López Rega, poniendo de manifiesto su identificación con las fuerzas más oscuras de la política argentina; es decir, con el terrorismo paraestatal ultraderechista.

Posteriormente, los vínculos de Guardia de Hierro con el genocida Massera se hacen públicos en noviembre de 1977, cuando la Universidad jesuita del Salvador le otorga el título de “doctor honoris causa”, según se dice, por pedido del propio Bergoglio. Esto no está sujeto a controversia, ya que para esa fecha el actual Papa era provincial de la congregación jesuita.

Resulta sorprendente haber entregado un honoris causa al almirante Massera, quien era uno de los principales responsable del terrorismo de Estado. En los sótanos de la ESMA se torturó y asesinó a miles de jóvenes argentinos. Además, el almirante regaló a los hijos de las mujeres nacidos en cautiverio a sus subordinados, mientras los cuerpos de las madres eran arrojados al Río de la Plata. Bien lo ha dicho Benedetti: Massera era un canalla.

Existe una hipótesis probable para esos vínculos. Producido el golpe del 1976, Guardia de Hierro se convierte en uno de los nexos del peronismo de derecha con los militares, especialmente con Emilio Massera. Incluso, en determinado momento, el jefe de la Armada imaginó convertirse en el único líder de la Argentina, y hace el intento de organizar un partido político propio, para lo cual usaría a algunos montoneros quebrados bajo tortura en la ESMA, a la disidencia Montonera encabezada por Galimberti y, por cierto, a Guardia de Hierro. El honoris causa de la Universidad del Salvador ayudaba a ese propósito.

Las relaciones que cultivaron el Papa y sus camaradas de Guardia de Hierro con el jefe de la Armada son una mancha para el pueblo católico y el honoris causa que le otorgó la Universidad del Salvador constituye una vergüenza para el mundo académico.

Quizás por ello los datos de esa distinción a Massera desaparecieron misteriosamente de los archivos de la Universidad. Allí constan las firmas de quienes lo propusieron y las motivaciones para doctorar a un genocida. Así, se ha querido borrar de la historia un hecho vergonzante, en el que el cardenal Bergoglio, actualmente Papa Francisco, tuvo una responsabilidad ineludible.

La debilidad del cura Bergoglio frente a la dictadura argentina parece compensarse con la fuerza que ha tenido el Papa Francisco en la defensa de los pobres y del medio ambiente. En “laudato si” invita a escuchar el clamor de la tierra y a defenderla de los modelos de producción y estilos de vida que agreden a la naturaleza y a los seres humanos.

Ha dicho, además, con certeza, que las grandes empresas “se desesperan por el rédito económico” y los políticos “por conservar o acrecentar el poder” y no por preservar el medio ambiente y cuidar a los más débiles.  El Papa Francisco no es un hombre infalible. Los errores del pasado se han quedado en su conciencia. Su lucha actual se encuentra junto a los desamparados para que sus derechos sean reconocidos.

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*Economista de la Universidad de Chile, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Economía, fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, ministro de Planificación, embajador en Ecuador y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile). En El Desconcierto, Santiago,  Enero.2018

Anexo:

 Los complejos temas que podrían marcar la agenda del papa Francisco

 Por Cristóbal Vaccaro – BioBioChile

A su llegada a Chile, Francisco, el primer Papa latinoamericano, se encontrará con un país que enfrenta un debate intestino sobre temas reñidos, en gran parte, con la moral, la ética y, por cierto, la política; y en los que la Iglesia Católica ha manifestado su opinión de forma clara y que el Gobierno ha dicho que no serán vetados.

Los abusos sexuales y de poder perpetrados por sacerdotes, la situación que vive el pueblo Mapuche, la migración, la identidad de género, el Matrimonio homosexual y el aborto, son algunas de las discusiones que marcan la agenda política del país y en las que, Jorge Mario Bergoglio podría emitir su juicio durante las actividades apostólicas que desarrollará en el país.

Por lo pronto, la problemática más reciente para la iglesia ha sido el resurgimiento de los sacerdotes condenados por abusos sexuales, como Fernando Karadima, o acusados por esta misma situación como el exobispo de Iquique y actual obispo emérito, Marco Antonio Órdenes.

Este último caso tendría especial relevancia, puesto que, según reveló Ciper Chile, el fallo respecto a las presuntas conductas sexuales del religioso habría sido postergado hasta después de la visita del obispo de Roma.

Durante la semana anterior a la llegada del Papa a suelo chileno, la organización internacional Bishop Accountability, hizo público un listado de 78 clérigos nacionales que se han visto involucrados de alguna forma en casos de abusos sexuales a menores, y que, a juicio del cardenal Ricardo Ezzati, es producto de “mentes desquiciadas de Estados Unidos”.

Dentro de la nómina se encuentran, aparte de los ya mencionados Karadima y Órdenes, el sacerdote Christian Precht, uno de los principales organizadores de la visita de Juan Pablo II al país en 1987.

Sobre el exencargado de la Vicaria de la Solidaridad, durante la última dictadura, pesa una denuncia realizada por la familia del psicólogo Patricio Vela, quien habría sido abusado por el religioso durante la década del ’80 y que se suicidó en Estados Unidos, luego de una visita de Precht.

El caso fue abordado en profundidad, junto a otras acusaciones, en el texto “Precht. Las culpas del vicario”, realizado por la periodista Andrea Lagos.

“Las entrevistas que tenían que ver con su historia eran muy divertidas, pero las entrevistas que eran de abusos y de los casos, esas eran más duras porque tenía que contestar a las acusaciones. Hubo reuniones que eran durísimas, él no reconoce abuso, no reconoce delitos”, explicó la profesional a Radio Bío Bío.

Osorno: zurdos y tontos

Mientras Temuco será sede de una de las actividades que Jorge Mario Bergoglio realizará en el país, en Osorno, a 250 kilómetros de dicha capital, los laicos de la ciudad han manifestado su descontento con el papa Francisco, y su actitud frente a la presencia del obispo Juan Barros en la diócesis de dicha localidad.

Este último, fue un cercano colaborador de Fernando Karadima y, para la comunidad que rechazó su nominación, Barros habría encubierto los actos cometidos por el sacerdote durante su estadía en la iglesia de El Bosque, en la región Metropolitana.

La polémica fue abordada directamente por el máximo líder de la Iglesia Católica, quien defendió al obispo de Osorno afirmando que en los ataques al sacerdote, existen motivaciones políticas.

“(Yo les pido) que piensen con la cabeza y no se dejen llevar con las narices por todos los zurdos que son los que armaron la cosa”, dijo el Papa, agregando que “Osorno sufre, sí… pero por tonta. Porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente”.

Por este motivo, la agrupación Laicos de Osorno viajó hasta Temuco para manifestarse contra la presencia de Francisco en el país, y su defensa del obispo Barros, durante la actividad que el romano pontífice realizará en la base aérea Maquehue.

Agenda valórica

2017 fue el año en que el Gobierno se enfrentó a la oposición y a los sectores más conservadores del país por la denominada “agenda valórica” que importó la aprobación de la Ley de Aborto en 3 causales, y que mantiene aún en el tren legislativo la Ley de Identidad de Género y el Matrimonio igualitario.

Todos temas que han mantenido crispada la relación entre el Estado y la Iglesia Católica, que, a través de sus instituciones, como Universidades y centros de salud, se ha opuesto incluso a implementar, por ejemplo, la posibilidad de abortar.

En esta línea, los obispos afirmaron a través de una declaración conjunta que la resolución del Tribunal Constitucional, ofendió “a la conciencia y al bien común de los ciudadanos”.

Sin embargo, y pese a esta diferencia, la primera actividad del papa Francisco será un encuentro con la presidenta Michelle Bachelet,  la gobernante que impulsó estas reformas y que ha mantenido un enfrentamiento soterrado con los sectores más conservadores del país.

El tema que sí continúa vigente, y cuya discusión legislativa debió ser aplazada por la visita del máximo líder de la Iglesia Católica, fue la Ley de Identidad de Género.

El proyecto que ha motivado una discusión igual de visceral, y que es resistido desde los grupos más conservadores del catolicismo, bajo la premisa del rechazo a la llamada “ideología de género”.

En esta línea, Francisco ha manifestado su rechazo a esta instancia afirmando que “un gran enemigo del matrimonio es la teoría de los géneros”.

Respecto al Matrimonio Igualitario, proyecto que también fue presentado por la actual administración del Estado, Jorge Mario Bergoglio ha mostrado una postura, en cierta forma, resignada.

Según consignó el diario El Clarín, el Papa ha apelado a que los Estados deben ofrecer la objeción de conciencia, en cuanto aprueben el matrimonio entre personas del mismo sexo.

“Una vez que se aprueba una ley, el Estado debería ser respetuoso de las conciencias. La objeción de conciencia debe ser posible en todas las jurisdicciones legales, porque es un derecho humano”, afirmó el líder religioso.

Una postura que según lo dicho por el cardenal Ezzati a La Tercera, “no acepta matices”.

El conflicto en La Araucanía

Desde el momento en que se confirmó que una de las ciudades que visitaría el Papa en Chile, sería Temuco, ello dio pie a interpretaciones respecto al trasfondo que ello tendría: el análisis de las relaciones con los pueblos originarios latinoamericanos y, especialmente, el pueblo Mapuche.

Y si bien no existen declaraciones puntuales del religioso argentino respecto a esta situación, que ha ocupado la agenda política chilena durante los últimos meses, en su encíclica “Laudato si”, Francisco ha sostenido que “es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales”.

A ello agregó que “no son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

Dichos que  podrían tener especial resonancia, y que podrían ser abordados nuevamente durante la actividad que el Papa realizará en la base aérea Maquehue en la región de La Araucanía.

Diferendo marítimo con Bolivia

En reiteradas ocasiones el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha llamado al papa Francisco a oficiar como intermediario con Chile en lo que respecta a su demanda de acceso soberano al mar.

Al respecto, y durante una visita al país trasandino, el religioso sostuvo durante su alocución que, al pensar en el mar, piensa también en el “diálogo”, pero sin aludir directamente al Gobierno chileno.

 

 

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