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Diplomáticos rusos: expulsiones sin sentido

Mar 28 2018

Editorial – La Jornada

El canciller de Rusia, Serguei Lavrov, acusó ayer al gobierno de Estados Unidos de ejercer una presión colosal sobre sus aliados para lograr la expulsión de más de 140 diplomáticos rusos de Canadá, de 16 países europeos, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y hasta de la sede las Naciones Unidas en Nueva York. El funcionario advirtió que Moscú responderá porque nadie acepta así como así semejante canallada.

Este nuevo episodio de la confrontación de las potencias occidentales contra el Kremlin se inició por el envenenamiento del ex agente doble ruso Serguei Skripal y de su hija en la localidad inglesa de Salisbury. Las autoridades británicas acusaron de inmediato al gobierno ruso de haber orquestado la agresión, que habría sido perpetrada con un agente nervioso llamado novichok. Moscú respondió negando toda responsabilidad en el atentado y propuso la realización de una investigación bilateral a la que el gobierno de Londres se ha negado. Así, sin que los acusadores fundamentaran la imputación, Gran Bretaña invocó la solidaridad de sus aliados occidentales, un llamado del que Donald Trump se hizo eco de inmediato. Posteriormente, el ministro inglés de Relaciones Exteriores, Boris Johnson, se refirió a la expulsión masiva de diplomáticos rusos como un golpe del que la inteligencia rusa tardará años en recuperarse, una declaración que pone en cuestión el motivo original de la represalia por el atentado de Salisbury.

Al margen de la discrecionalidad y la arbitrariedad con que Washington y sus socios han actuado en este episodio, de suyo preocupantes, la expulsión de diplomáticos enrarece en forma significativa las relaciones entre Moscú y las potencias occidentales, minimiza los canales de comunicación entre ambas partes y recrudece, de esa manera, una hostilidad creciente y sin sentido cuyas implicaciones son por demás peligrosas.

No debe soslayarse que entre Rusia –la segunda potencia nuclear del mundo– y los integrantes de la OTAN debiera primar un intenso intercambio político y diplomático, así fuera para prevenir una escalada que podría conducir a un enfrentamiento abierto y catastrófico. Con las expulsiones referidas los cruces de información entre ambas partes quedarán reducidos a mínimos históricos desde la guerra fría y ello multiplicará los riesgos de equivocaciones y malentendidos que podrían resultar fatales, tanto para los involucrados de manera directa como para el resto de las naciones.

Más allá del turbio episodio del ataque al ex espía Skripal y su hija, la motivación de los gobiernos occidentales parece ser el afán de frenar la actividad de la diplomacia rusa, la cual se ha apuntado en tiempos recientes éxitos indudables que, tras la debacle por el derrumbe de la Unión Soviética, han recolocado al Kremlin como un actor de primera importancia e influencia en la escena mundial. De ser así, la visión de Estados Unidos y de sus socios estaría exhibiendo una pavorosa miopía pues, al final de cuentas, a menor actividad diplomática, mayores son los riesgos del estallido de guerras abiertas y conflictos armados de baja intensidad.

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Anexo:

Los países que han expulsado a los diplomáticos rusos

Washington decidió el 26 de marzo expulsar a 60 diplomáticos rusos por la presunta participación de Moscú en el caso Skripal. Su ejemplo lo siguieron muchos países europeos, así como Canadá y Australia.

Entre los Estados europeos que se unieron a la expulsión de los diplomáticos están algunos que no forman parte ni de la OTAN, ni de la UE, como Albania y Macedonia.

Sin embargo, algunos países europeos decidieron no unirse a este ataque contra Rusia. Entre ellos, Austria, Bulgaria, Grecia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia y Serbia.

El 22 de marzo en la cumbre en Bruselas los líderes europeos apoyaron la evaluación de Londres sobre la «altamente probable» responsabilidad de Rusia por el caso Skripal, y decidieron llamar a consultas al embajador de la UE en Moscú, Markus Ederer.

Serguéi Skripal, exoficial de inteligencia militar rusa reclutado en los años 90 por el servicio secreto británico MI6 y naturalizado en el Reino Unido, y su hija Yulia fueron hallados inconscientes el 4 de marzo cerca de un centro comercial en Salisbury.

Ambos continúan en estado crítico y reciben tratamiento por intoxicación con una sustancia de acción neuroparalizante.

La primera ministra británica Theresa May responsabilizó el 14 de marzo a Moscú de lo ocurrido en Salisbury —que calificó de intento de asesinato— y anunció, como represalia, la expulsión de 23 diplomáticos rusos y la cancelación de todos los contactos de alto nivel entre ambos países.

Moscú, que rechazó todas las acusaciones por considerarlas infundadas, exigió en respuesta la salida de 23 empleados de la Embajada británica, además de anunciar el cierre del consulado británico en San Petersburgo y de la oficina del British Council en Moscú. 28.03.2018

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Caso Sergei Skripal: qué países amigos de Reino Unido no expulsaron diplomáticos rusos y por qué no lo hicieron

Redacción BBC Mundo

Si la expulsión de diplomáticos rusos ordenada por parte de 25 países aliados fue recibida en Londres con enorme satisfacción, cabe preguntarse por qué el resto de gobiernos amigos no lo han hecho, ¿y qué explicación han dado?

El gobierno británico habló después de «extraordinaria respuesta internacional» dada por los aliados ante el «insensato» comportamiento del Kremlin al que acusa de estar detrás del envenenamiento con agente nervioso en Salisbury, Inglaterra, del ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia.

Rusia niega toda relación con la muerte de Skripal y acusa a Reino Unido de no compartir los datos de la investigación.

El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, atribuyó las expulsiones de diplomáticos rusos a un «colosal chantaje» de Estados Unidos y dijo que demuestran que «quedan pocos países independientes en Europa».

Aunque el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, informó de que no se descartan más expulsiones desde el bloque comunitario, hubo estados de la Unión Europea y otros amigos de Reino Unido que no tomaron esta medida.

Muchos evitaron un paso que en términos diplomáticos se interpreta como grave y hostil. Otros, como muchos en América Latina, optaron por obviar el asunto.

Estos son algunos de los estados que no se sumaron a la ola de expulsiones y las razones que alegaron.

Portugal

Tradicionalmente uno de los más fieles aliados británicos en la Europa continental, Portugal no quiso ir tan lejos como otros países de la UE, entre ellos la vecina España.

Un comunicado del Ministerio de Exteriores dijo que Lisboa «toma buena nota» de las expulsiones acordadas por algunos de sus socios y recordó que el ejecutivo portugués «condenó inmediatamente el atentado de Salisbury y expresó con vehemencia su solidaridad con Reino Unido».

Pero el apoyo portugués, miembro de la OTAN, se quedará en eso por ahora.

Lisboa evitó señalar a Rusia y «cree que la concertación en el marco de la Unión Europea es el instrumento más eficaz para responder a la gravedad de la situación presente».

Grecia

Atenas no se unió a la ola de expulsiones de esta semana.

Según Katya Adler, editora para Europa de la BBC, es uno de los «países de la UE con lazos más estrechos con Rusia y tiene más dudas».

En la última cumbre europea celebrada en Bruselas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, no culpó a Rusia de la muerte de Skripal: «Tenemos que expresar nuestra solidaridad con Reino Unido, pero al mismo tiempo, hemos de investigar y ser muy responsables».

En los peores años de la crisis financiera del país, cuando el gobierno griego intentaba que sus acreedores internacionales relajaran la presión, Tsipras se reunió con Putin en busca de una alternativa a los planes de rescate europeos y del Fondo Monetario Internacional.

Como en Rusia, en Grecia la religión ortodoxa es la mayoritaria, otra de las razones de los vínculos históricos entre ambos países.

Por otra parte, la diplomacia griega está volcada esta semana en la cumbre entre la UE y Turquía que se celebró en Varna, Bulgaria. Las enrarecidas relaciones con Ankara son hoy la prioridad para Grecia.

Austria

El nivel de compromiso del país centroeuropeo lo dejó claro su joven primer ministro, Sebastian Kurz, que aseguró en Twitter el apoyo de su país a la UE pero afirmó: «Como país neutral no expulsaremos ningún diplomático».

Kurz prefiere que Austria se dedique a tender puentes «entre el este y el oeste».

El canciller austríaco, que alcanzó el gobierno gracias a su acuerdo con la extrema derecha crítica con Bruselas, visitó el pasado febrero a Putin en Moscú y abogó por restablecer los lazos con Rusia.

Un reciente análisis publicado por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un «think-tank» europeísta, alertó que Austria podría convertirse con Kurz en el «caballo de Troya de Rusia» en la UE.

Serbia y Montenegro

Estos dos países balcánicos, aspirantes a ingresar en la Unión Europea, tampoco secundaron la acción contra Rusia.

Los Balcanes han sido tradicionalmente una de las zonas de influencia de Rusia.

Fuentes del Ministerio de Exteriores de Montenegro citadas por la prensa local aseguraron que no se descarta todavía la expulsión y señalaron que la decisión «dependerá de múltiples factores».

Montenegro es uno de los estados miembros de la OTAN.

Turquía

Aunque forma parte de la OTAN, Turquía mantiene en el caso Skripal la línea de cercanía a Moscú que viene mostrando en los últimos tiempos.

El vice primer ministro turco, Bekir Bozdag, lo dejó claro en una rueda de prensa.

«Hay una buena relación entre Turquía y Rusia ahora. En este sentido, Turquía no contempla tomar ninguna medida contra Rusia», dijo.

Es la primera vez que el gobierno turco se refiere al contencioso abierto entre Rusia y Reino Unido.

Bozdag recordó que ambos «son estados independientes y soberanos» y situó a Turquía al margen.

Israel

También en Medio Oriente, Israel, habitualmente alineado con las tesis de Washington, se abstuvo de tomar medidas contra Rusia.

Aunque el gobierno israelí no quiso hacer comentarios sobre el asunto, la embajada rusa en Tel Aviv le dijo al diario local Times of Israel que ninguno de sus diplomáticos había sido expulsado.

En el comunicado oficial en el que trató el ataque contra Skripal, el Ministerio de Exteriores dijo que «Israel condena firmemente» lo ocurrido, pero evitó acusar directamente a Rusia y expresó su deseo de que «la comunidad internacional sea capaz de unir fuerzas».

La embajada británica en el país aseguró días después que Londres espera «firmes mensajes de apoyo» de todos sus socios, «incluido Israel».

México

En los países de América Latina, que no forman parte de instituciones como la OTAN y otros mecanismos de seguridad colectiva de la llamada relación transatlántica, el impacto de la polémica ha sido menor.

México reaccionó oficialmente a través de un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores en el que aseguró que «condena categóricamente el ataque» de Salisbury.

El gobierno mexicano dijo que seguirá las investigaciones conducentes a esclarecer el papel de Rusia en el episodio y «se reserva el derecho de ejercer las acciones diplomáticas que estime convenientes», lo que podría incluir la expulsión de diplomáticos.

No se tienen noticias de que Brasil, la otra gran potencia regional, haya tomado ninguna medida contra Moscú.

 

 

 

 

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