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La Bella y la Bestia

Abr 25 2018

Opinión de  Eduardo Febbro* – Página 12,  Argentina

Paris, 25.04.18. La eterna disputa entre Europa y los Estados Unidos por la hegemonía en Medio Oriente volvió a plasmarse en el viaje que el presidente francés Emmanuel Macron realiza a Estados Unidos. Fuera de las decorativas teatralidades a que da lugar toda visita, el tema por excelencia era Irán. Trump y Macron pugnan por objetivos contrarios: el primero tiene una vaga noción de lo que está en juego más allá de sus mediáticas gesticulaciones, el segundo es consiente de los desastres que acarrearían una ruptura del acuerdo nuclear con Irán que Teherán negoció con la precedente administración de Barack Obama.

El texto congelaba el programa nuclear iraní por un lapso de 10 años y fue firmado en julio de 2015 en Viena por el grupo 5 más uno (los cinco miembros del Consejo de Seguridad, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, más Alemania e Irán). Actualmente, además de Francia, Gran Bretaña, China y Rusia abogan por que se “respeten” los términos y la vigencia de dicho acuerdo. Irán rehúsa que se modifique el corazón del texto y amenazó con retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear.

La escena de fondo de este antagonismo entre Macron y Trump bien podría sintetizarse como un intercambio entre la Bella y la Bestia. Mientras el presidente francés le ofrecía a Trump la posibilidad de un acuerdo revisado, Trump, ante su invitado, calificó el acuerdo de 2015 como “ridículo, demente y ruinoso” y advirtió que si Teherán reactiva el programa nuclear “habrá un problema más grande que nunca”.

Fiel a su impulsividad, el presidente norteamericano fijó un ultimátum, tanto a los europeos como a Irán: si de aquí al 12 de mayo los europeos no cambian de posición y no acrecientan su presión diplomática ante Teherán, el acuerdo sobre el programa nuclear iraní dejaría de tener valor. La palabra que usó Trump es una pura fruta de su campo de odio: “despedazar”. Macron le respondió con otro estilo. “No se despedaza un acuerdo para ir hacia ningún lado. Se construye un acuerdo más amplio capaz de cubrir el conjunto de nuestras preocupaciones”. El territorio de la pedagogía será arduo. El jefe del Estado francés trata de que Trump entienda de que, en caso de nueva crisis, el tema no se limitaría a Irán sino que rebasaría a toda la región, empezando por Siria.

Hoy, París propone un plan que consta de cuatro etapas y que parte del mantenimiento de la vigencia del actual acuerdo: una, el bloqueo de cualquier actividad nuclear iraní hasta el año 2025. Dos, impedir las actividades nucleares; tres, parar también la actividad balística y, por último, crear las condiciones de una estabilidad política en la región. Macron también considera que es imposible pactar con Irán sin tomar en cuenta un capítulo en donde se asocie a Teherán para revertir la crisis Siria, lo cual debería también implicar a Rusia y Turquía.

Macron reconoció que a este respecto Washington y París no comparten “las mismas posiciones”. Sin embargo, pese al belicismo patotero de Trump, la divergencia no parece haber cerrado la posibilidad de avanzar. Macron dijo que “las discusiones permiten abrir el camino de un nuevo acuerdo”. Según adelantan analistas de la prensa francesa, el choque de fondo entre Macron y Trump es táctico: el primero va con guantes de seda, el segundo con misiles, empezando por los retóricos a los que ya ha acostumbrado al mundo. Para Trump -y así es su vocabulario- todo se divide entre “bueno” y malo”. Entre ambos y más allá no hay nada. Lo cierto es que detrás de todas estas bravuconadas hay una mesa de trabajo activa. Miembros del Departamento de Estado norteamericano a cuyo frente está Brian Hook negocian con París, Londres y Berlín la forma en que se podría completar el acuerdo. Encerrado entre sus halcones y otros lobbies, Trump no ve más allá de nada. Compulsivo, caprichoso, el mandatario puede precipitar un desastre en Medio Oriente. Ya lo hizo el ex presidente George W. Bush con su guerra mentirosa (2003, Segunda Guerra de Irak).

Las consecuencias se siguen pagando. Tal vez, como ocurrió con la misión punitiva en Siria, sólo se trate de un jueguito sucio de amenazas y provocaciones por parte de un mandatario que ha tomado al mundo por una pelea de barrio. Esta vez, sin embargo, hay quien puede ponerle límites. Rusia, China, Gran Bretaña y Francia se han coordinado para trazar un cordón de seguridad ante la demencia geopolítica de Trump.

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*Periodista argentino, trabaja en la redacción de Radio France Internationale y es corresponsal del periódico Página 12 en París.

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Anexo:

Estados Unidos y Francia abogan por un acuerdo nuclear que supere al firmado en 2015

Trump y Macron defienden un nuevo pacto con Irán

“Creo que tendremos una gran oportunidad de hacer, quizás, un acuerdo mucho más grande”, sostuvo el magnate. A su lado, su par francés dijo que lo firmado en 2015 con Teherán fue “el primer pilar” de un documento más amplio.

Los presidentes estadounidense y francés, Donald Trump y Emmanuel Macron, abogaron ayer por un nuevo acuerdo nuclear con Irán, luego de que el mandatario norteamericano calificara de “demencial” el pacto firmado hace tres años y advirtiera que Teherán pagará un alto precio si amenaza a su país o reanuda su programa atómico.

En conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca en el marco de una visita de Estado a Estados Unidos, Macron, parado junto a Trump, dijo que ambos tuvieron una “discusión muy franca” sobre el acuerdo por el que Teherán se comprometió a congelar actividades nucleares hasta 2025 a cambio del fin de sanciones en su contra. “Deseamos, por lo tanto, trabajar a partir de ahora en un nuevo acuerdo con Irán”, señaló el presidente francés, quien llegó a Estados Unidos determinado a convencer a Trump de que no se retire de un acuerdo que ha criticado duramente desde la campaña electoral que lo llevó al poder, en 2017.

El pacto fue firmado en 2015 por Irán y las seis mayores potencias, y dio un alivio económico al país persa y le garantizó su derecho a un programa nuclear civil en retorno por limitaciones a actividades con las que podría desarrollar una bomba atómica. Sin embargo, el acuerdo no lidió con las preocupaciones de Occidente sobre el programa de misiles balístico iraní ni sobre sus vínculos con organizaciones armadas islamistas de Medio Oriente, como el grupo palestino Hamas o el libanés Hezbolá.

Trump tiene hasta el 12 de mayo para decidir si retira a Estados Unidos del acuerdo y ha exigido cambios que en muchas capitales europeas se cree que serían difíciles de implementar o que, adoptados unilateralmente, constituirían violaciones a lo pactado. “Creo que tendremos una gran oportunidad de hacer, quizás, un acuerdo mucho más grande”, dijo Trump en la conferencia de prensa, y agregó que cualquier nuevo pacto debería basarse sobre “fundamentos sólidos”, informó la cadena CNN.

“Este es un acuerdo con fundamentos podridos. Es un mal acuerdo, una mala estructura. Se está desmoronando”, señaló el mandatario, quien agregó: “Veremos lo que pasa el 12” de mayo.

Consultado sobre qué si proponía un nuevo acuerdo o un acuerdo agregado al original, Macron respondió: “No estoy diciendo que nos movamos de un acuerdo a otro”. El presidente francés dijo que cualquier nuevo pacto debería incluir tres elementos adicionales: el programa de misiles balísticos de Irán, su influencia en Medio Oriente y lo que suceda después de 2025, año a partir del cual, según el acuerdo, Teherán podría comenzar a reanudar progresivamente parte de su programa nuclear. Macron agregó que el acuerdo inicial de julio de 2015 fue sólo el “primer pilar” de un eventual pacto más amplio, pero que “no fue un acuerdo suficiente”.

Este año, Trump, pidió que los países europeos firmantes del pacto, es decir Francia, Reino Unido y Alemania, negociaran con él antes de mayo un acuerdo paralelo para corregir los “defectos” del arreglo original, negociado con esos países además de con Irán, Rusia y China.

Desde hace meses, funcionarios estadounidenses y europeos han estado manteniendo reuniones a puertas cerradas para tratar de llegar a un compromiso respecto de las exigencias de Trump de modificar el pacto.

Irán, mientras tanto, ha advertido que relanzará sus actividades de enriquecimiento de uranio si Trump se retira del acuerdo. El presidente iraní, Hasan Rohani, volvió  a advertir ayer a Estados Unidos de “graves consecuencias” si incumple el acuerdo nuclear multinacional firmado en 2015. Aunque el mandatario no ha precisado cuál sería el efecto, otro alto cargo de la República Islámica dijo que una de las tres opciones que contemplan es la retirada del Tratado de No Proliferación (TNP), agitando de nuevo una amenaza que Teherán ya lanzó en 2006 en medio de la crisis desatada por el descubrimiento de su programa atómico secreto.

“Si Irán nos amenaza de alguna manera, pagará un precio como el que pocos países han pagado alguna vez”, declaró Trump junto a su invitado francés. (Página12, 25 de abril de 2018)

 

 

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