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Europa: migración y violencia

Jul 27 2018

Editorial – La Jornada

Centenares de migrantes indocumentados traspasaron ayer la cerca que rodea Ceuta –el enclave español situado en el norte de África y rodeado por el territorio marroquí– lo que provocó enfrentamientos con la policía española que dejaron un saldo de más de 150 heridos: 132 migrantes y 22 uniformados. Según la versión oficial, el grupo estaba compuesto por más de 800 personas y 602 de ellas consiguieron internarse en Ceuta. En tanto, en Italia, la policía inició el desalojo de centenares de gitanos de un campamento situado en Roma, a contrapelo de una directiva del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que a principios de esta semana pidió a las autoridades de ese país que suspendieran el operativo en tanto no tuvieran planes de reubicación.

Tanto la violencia desesperada de los viajeros en el enclave español como el accionar policial en la capital italiana son indicadores preocupantes de la creciente tensión entre los gobiernos europeos, dispuestos a convertir la eurozona en un bastión inexpugnable para los centenares de miles de individuos que escapan del hambre, la guerra y la inseguridad en África y Medio Oriente.

No debiera soslayarse el hecho de que entre los países ricos del norte, sitio de destino de las migraciones contemporáneas, y las naciones depauperadas del sur, que es donde se originan, hay viejas e inequitativas relaciones: los primeros han colonizado, saqueado y promovido escenarios de conflicto en las segundas y se han convertido en un componente histórico y presente de la inestabilidad política, la postración económica y la desintegración social. Tienen, por ello, una parte central de responsabilidad en la gestación de los fenómenos migratorios. Por lo demás, los organismos financieros y económicos internacionales han impuesto en los países pobres de África –al igual que en los de América Latina y Asia– recetas económicas cuya aplicación se ha traducido en una destrucción acelerada de los entornos sociales, y es innegable que los gobiernos occidentales ejercen un control casi total en esos organismos.

La Europa rica y desarrollada tiene ante sí el deber de acoger a quienes son expulsados de sus lugares de origen y de asumir de una vez por todas las consecuencias de sus propias políticas coloniales y neocoloniales. Porque, guste o no, los flujos migratorios son un subproducto irremediable de la globalización económica devastadora impuesta al mundo desde Estados Unidos y Europa Occidental.

Aunque así no fuera, el impulso migratorio es consustancial a la especie humana y el afán paranoico de reprimirlo o contenerlo por medio de fronteras, aduanas, alambradas o muros, no sólo resulta absurdo sino también cruel y muchas veces letal. La historia demuestra que las murallas son, en última instancia, ineficaces en tanto que mecanismos de contención. La alternativa más humana, sensata, pacífica y económica ante los migrantes consiste en dejarlos pasar.

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Anexos:

Europeísmo ibérico

EDITORIAL  – El País

Macron busca en Madrid y Lisboa aliados para reformar la UE

Frente a la eurofobia creciente y la debilidad del Gobierno de Angela Merkel, Madrid y Lisboa presentan las mejores credenciales para aliarse con el europeísmo de Emmanuel Macron. La gira del presidente francés a España y Portugal se produce apenas dos meses después de la formación del Gobierno populista y euroescéptico italiano y recién cerrada la crisis alemana abierta por el ministro del Interior Horst Seehofer a cuenta de la inmigración. La ocasión de sumar al eje París-Berlín a los dos países ibéricos para reforzar los planes reformistas franceses se presenta hoy más oportuna que nunca. Ambos países del sur están superando la crisis que les obligó a pedir sendos rescates (bancario en el caso español) a Bruselas y hoy son modelo de europeísmo activo.

En Portugal gobierna en coalición la izquierda que ha logrado acelerar el crecimiento económico y en España el Gobierno de Pedro Sánchez, cuyo primer viaje exterior fue justamente a París para verse con Macron, ha hecho alarde de sus posiciones integradoras y su apoyo al eje francoalemán, motor de la Unión Europea. Sánchez es de los que cree, además, que ir de la mano de Francia y Alemania en las políticas europeas siempre ha sido beneficioso para el proyecto y parece resuelto a terminar con la pasividad política de los anteriores gobiernos españoles en este terreno. Pasividad incomprensible por parte de uno de los cinco grandes de la UE al que tanto han beneficiado las políticas comunes.

Aunar fuerzas con el sur se perfila como una necesidad urgente en un momento de especial dificultad. La crisis de los refugiados de 2015, que afectó principalmente al este, y de inmigrantes económicos después, que afectó especialmente a Italia, ha estallado con efecto retardado convirtiéndose en una de las más preocupantes amenazas de la construcción europea. Tanto Macron como Sánchez defienden la solidaridad en el reparto de los migrantes para mitigar la eurofobia y recuperar las señas de identidad de las políticas comunitarias. La propuesta de compensar financieramente el establecimiento de centros cerrados para inmigrantes es una primera muestra de la nueva cooperación entre París y Madrid.

La alianza de España y Portugal con el eje París-Berlín es vital, además, para poner en marcha la batería de reformas que propone Macron y que la canciller alemana está, en parte, dispuesta a acometer. Tanto la unión bancaria como la reforma del eurogrupo —que, por cierto, preside el portugués Mário Centeno— o profundizar en la Europa de la Defensa son propuestas interesantes por cuanto pueden equipar mejor a la Unión Europea frente a futuras crisis y frente a desafíos globales que pocos países pueden gestionar hoy en solitario.

La aportación ibérica debería ser esencial también para recuperar los valores europeos que el populismo y la ultraderecha cuestionan. En un contexto de mayorías conservadoras en Europa, la izquierda, presente también en el Gobierno de Macron, tiene la oportunidad de demostrar cuán importante ha sido y será su apuesta por la paz, el progreso y la solidaridad del bloque europeo.

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Un medio comparó al xenófobo Salvini con el diablo

 

 Si no es, se le parece bastante…

Salvini, un ministro de línea dura 

El semanal católico italiano Famiglia Cristiana salió a la venta con una portada en la que se lee: “Vade Retro Salvini” frase indicada para alejar al diablo y que el ministro del Interior italiano Matteo Salvani calificó de “muy mal gusto”.

En la tapa de la revista se ve la imagen de una mano que rechaza la foto de Salvini y debajo escrito: “La Iglesia reacciona a los tonos agresivos del ministro del Interior. Nada de personal o ideológico. Se trata del Evangelio”. La revista italiana criticó al ministro ppor la decisión tomada por el gobierno de impedir que los barcos de inmigrantes aterricen en puertos italianos. Salvini argumentó que, debido a la ubicación de Italia en el mar Mediterráneo, es un país que recibe un número desproporcionado de migrantes, muchos de los cuales llegan en “barcos de rescate” operados por ONG internacionales.

En su interior, el artículo recoge declaraciones de obispos y otras personalidades religiosas que explican que no se puede estar indiferente ante el drama de la inmigración contra la que el titular italiano de Interior está tomando duras decisiones como no dejar atracar a los barcos con personas rescatadas. (Página12, Argentina)

 

 

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